miércoles, 28 de mayo de 2008

¿Y donde esta el acuerdo?

Ya nadie es indiferente. Con argumentos concretos, por simpatía o siguiendo a la masa, la sociedad ha tomado partido en el mayor conflicto que el matrimonio Kirchner ha tenido que afrontar.
El sector que más divisas aporta al desarrollo de la economía nacional se cansó de ser manoseado y maltratado, y hace más de 70 días que agrupó a todos sus componentes y hace frente a la Administración de Cristina Fernández, en busca de una política agropecuaria eficaz.
Antes de los movimientos masivos del domingo 25 de Mayo se esperaba un nuevo capítulo de lo que ya parece una novela diaria. Pero esta vez se auguraban las escenas finales. Sin embargo la trama parece dar para un rato más.
Para la historia, lo que debe ser una celebración nacional por el homenaje a la Revolución que dio inicio a una Nación independiente hace 198 años, se vivió en medio de la división y la confrontación verbal y de fuerzas, en Rosario y en Salta.
La Presidenta Cristina Fernández se trasladó para el día domingo a la Provincia de Salta, lejos de la Plaza de Mayo, epicentro de los sucesos ocurridos hace casi dos siglos, y donde se debe realizar el festejo central. Y al mismo tiempo, toda la dirigencia del campo concentró a una multitud al pie del majestuoso Monumento a la Bandera.
Los actos del día domingo sirvieron, más que para festejar una fecha patria, se convirtió en una demostración de fuerzas, embanderadas con discursos que apuntaron a mantener abierto el diálogo pero, en el caso del campo con más énfasis, en no dar ninguna señal de “dar el brazo a torcer”.
Cristina Fernández, frente a una gran cantidad de espectadores movilizados desde la Capital Federal en micros pagados con fondos públicos, abrió una pequeña ventana al diálogo, ya que siempre la puerta parece estar apenas entreabierta.
Frente a 200 mil personas, según la policía Rosarina, el campo manifestó la necesidad de un acuerdo urgente, aunque deslizó la posibilidad de nuevas protestas y paros si las negociaciones nuevamente quedaban estancadas en la nada.
Y lamentablemente no le pifiaron. A 24 horas de los actos en Salta y Santa Fe, el Gobierno decidió posponer la reunión, argumentando que las duras palabras pronunciadas por Miguens, Llambías, Buzzi y Gioino lo único que lograron es romper el diálogo.
"No pensé que iba a ser un acto de frases tremendas, de llamados al paro, de amenazas. No fue feliz. Volvieron a repetir que si no hacemos lo que ellos quieren vuelven al paro" declaró ofuscado el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández. “Dialogar así, es imposible”. Sentenció.
Y así comienzo un nuevo capítulo de esta novela, que tiene a maltraer a todo el país y ha originado el estancamiento de la economía. Y las respuestas por parte del campo no se hicieron esperar.
“Lo tomo como una equivocación. Una enorme equivocación”, catalogó a la decisión el Presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens, mientras que el Presidente de Federación Agraria, Eduardo Buzzi, advirtió que la determinación oficial catapultó al conflicto a "un escenario en el que se va a recrudecer la protesta".
¿Y la Presidenta? Es alarmante el nivel de indiferencia que demostró en varios actos que realizo en los días de paro, como si estuviera todo solucionado o como si fuera que el campo no tendría importancia alguna. No es difícil recordar que el sector agropecuario fue uno de los principales motores de activo la economía después de la crisis del 2001, dejando divisas en el país.
Lejos de parecer importarle la imagen pública que decae cada vez más a medida que el conflicto recrudece, dejó de ser rumor el hecho que Cristina Fernández no ejecuta su decisión propia para tener una solución en el conflicto. Sigue los consejos a ciegas de su marido, del Jefe de gabinete y va directo al Salón blanco a disertar con un discurso que no puede refutar ante cualquier cuestionamiento. Es conocida su poca afinidad con los medios de comunicación, es por eso que nunca se llevan a cabo conferencias de prensa donde los periodistas realmente puedan preguntar lo que ellos quieran preguntar.
Las cuatro entidades del campo han endurecido su postura, y la cancelación de las exportaciones hasta el martes, y la posibilidad de detener las producción a futuro vuelven a dejar en vilo a un país, a la espera de una reacción lógica de la Casa Rosada.


(Escrito con la Colaboración de Jonathan Porter, Gran Amigo desde hace 9 años, Estudiante de Relaciones Publicas y Ejecutivo de Cuenta de www.snappy.com.ar)

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