jueves, 31 de diciembre de 2009

Los años vienen, los años van. Los deseos persisten.

El desear refiere a algo más que el simplemente querer. El desear implica una necesidad, una urgencia o el reflejo de una ambición. Ello puede orientarse a un objeto, una situación o, como en la mayoría de los casos, hacia una persona o grupo de personas.

Desear significa modificar o potenciar. Siempre, como seres en constante dinámica, algo queremos cambiar a mejor, o potenciar tras una etapa de éxito, gloria o satisfacción.
Pasa un año, enseguida otro lo reemplaza. Pero nada más es el calendario. Lo que prevalece es el ánimo de la gente, la comunidad, la sociedad, que acompaña esa vuelta de página.

Ver con ojos esperanzadores el futuro más cercano es la forma más simple – y menos dolorosa – de vivir días en que todo lo que nos rodea toma un tinte más colorido, aunque a veces ello implique solo una puesta en escena, cuando la vida particular de cada individuo ha tenido de todo, pero sonrisa en escasa proporción.

Nada de lo que nadie diga borrará lo peor. Nada de lo que nadie desee por el simple hecho de decirlo se cumplirá. Todo se encuentra en lo más profundo de cada ser.

El sentido común nos empuja a admitir que la erradicación de lo más corrupto y podrido de la sociedad no es posible con el solo hecho de creer que el fin de año signifique algo más que eso: el fin de un año.

Pero la utopía de un pensamiento esperanzador toma mayor vuelo cuando sabe interpretarse que hacer con ello que se desea. Y el concepto es tan simple al mencionarlo, y tan complicado al tratar de aplicarlo: Comprometerse.

Comprometerse a poner el tan famoso ‘granito de arena’ a una sociedad que aún con sus diferencias, algo mejor desea.

Con la llegada del 1º de enero no hara efectiva presencia la justicia, ni la seguridad ni el bienestar económico en sus máximas expresiones. No pasará el 2º ni el 3º día del mes.

Pero puede suceder. Solo hay que comprometerse. Naturalmente, muchos de los deseos exceden el poder que en nuestras manos y mentes poseemos. Dependeremos de ‘alguien mas’, que tenga la facilidad de administrar, conceder, dialogar, y proceder.

No obstante, la sociedad en su conjunto, y subdividada pero mirando al mismo horizonte, puede lograr ceder muchas barreras que parásitos del poder y allegados al más impuro manejo dirigencial intentan, enmascarados, tratar de mantener en pie.

Solo hay que comprometerse. Con el del al lado, con el de enfrente. Saber cuando animar, saber cuando aconsejar, saber cuando denunciar, y saber cuando el límite legal y moral se ha excedido. En cada uno la posibilidad de ello se esconde. Y en cada uno se haría visible la respuesta al mayor o menor de los problemas.

En el más doloroso de los momentos, o en el más célebre de los éxitos. Solo hay que comprometerse. Y comprometerse es querer. Y querer es desear.

Y desear es lo que la noche del 31 todos harán. A partir del 1º de enero, de cada uno de nosotros dependerá, convertir el deseo, propios y ajenos, en realidad.
Con el permiso de aquellos quienes puedan leer mi mensaje, me tomo la libertad de enviar un saludo particular.

¡FELIZ AÑO A TODOS Y CADA UNO DE AQUELLOS QUE SE MANTIENEN A MI LADO, CON QUIENES TENGO LA SUERTE DE TRATARME EN LO COTIDIANO, AQUELLOS CON QUIENES POR LÓGICOS CAMINOS DE LA VIDA LA COMUNICACIÓN SE HA DISIPADO, Y TODOS CON QUIENES ME HE TOPADO! EN DEFINITIVA, A TODOS QUIENES HAN ENRIQUECIDO MI PASO POR EL 2009 EN TODOS LOS ESPACIOS Y LUGARES EN QUE ME HE MOVILIZADO.

LOS MEJORES DESEOS PARA EL 2010, CON MUCHO CARIÑO Y AFECTO.

EN POCAS HORAS, YA INMERSOS EN UN NUEVO AÑO, NOS ESTAREMOS VIENDO, CHARLANDO Y RECORDANDO.

viernes, 11 de diciembre de 2009

El fin y el comienzo: El Congreso de la discrepancia, la manipulación y las advertencias. PARTE II

El comienzo: La jura de la negociación y la resignación

Hacer pesar la mayoría en el Congreso Nacional es una ‘tradición constitucionalmente permitida’. Por ende, el contar con la posibilidad de sancionar leyes sin pasar por el filtro del debate y los consensos es el camino más sencillo para presentar proyectos de cualquier índole con necesidad de estar en vigencia a corto plazo.

Generalmente esa facultad la ostenta el poder central de turno. Después de 6 años, el matrimonio santacruceño que maneja las riendas de la república, sufre el golpe de tener que, de ahora y durante los próximos dos años, resignarse y sumergirse aún más profundo en la búsqueda de negociaciones y arreglos para no alterar, a nivel legislativo, lo que lograron construir durante ambos mandatos.

Tras dejar atrás una estela de leyes sancionadas sin considerar, como se debería, al fragmentado arco opositor, el jueves 10 de diciembre significó una fecha clave: la mayoría en la cámara de diputados y de senadores dejaba de ser kirchnerista. La oposición copó el Congreso y, desde el mismo momento de prestar juramento, hizo pesar la diferencia a su favor que consiguieron tras las elecciones del 28 de Junio.

La ceremonia de jura de los diputados llevada a cabo en el recinto el día jueves 3 se destacó no por el proceso formal obligatorio que se realiza en estas situaciones – tal como sucedió con los nuevos senadores hace una semana – sino por el show que dieron Néstor Kirchner y sus súbditos.

La llegada del cacique sureño atrajo a masas de personas que festejaban y alentaban la asunción de su mandamás y que también apoyaban al resto de los legisladores oficialistas.

En perfecto equilibrio con ese marco que se daba en las calles aledañas al Congreso Nacional, en el recinto se dieron circunstancias de desorden total. El bloque kirchnerista, ante la amenaza de perder totalmente el control, aunque sea mínimo, se lanzó con uñas y dientes a tratar de conseguir un acuerdo con la creciente oposición.

El objetivo: mantener la presidencia y la mayoría en las comisiones de mayor peso y preocupación para la cúpula K: Hacienda y presupuesto, por un lado, y Asuntos Constitucionales, por el otro.
Una negociación, más parecida a un show, se dio entonces entre los emisarios K y los líderes opositores, encabezados por el titular del bloque radical, Oscar Aguad.

La intención era mantener la mayoría en dichas comisiones (4 integrantes sobre 7) a cambio de concederle al resto de los bloques la oportunidad de presidir otras comisiones.

En medio de esa negociación, el ex presidente Kirchner hacía alarde de su extremo control sobre los diputados oficialistas, al punto tal de manejar las negociaciones – el santafesino Agustín Rossi y el jujeño Eduardo Fellner de por medio – y mostrar su enojo ante cualquier palabra que no se atuviese a lo que el deseaba.

El revés final llegó de todos modos. Luego del comienzo de la labor de los nuevos diputados, salió a la luz la repartición: De las 45 comisiones existentes en la cámara baja, el oficialismo solo preside 20 – cuando antes, entre sus diputados y aliados comandaba 35 -, y a ello se le suma que, en la totalidad de comisiones, tienen minoría. En ninguna celebran contar con mayoría de congresistas.

La salvedad: La oposición le concedió la presidencia en comisiones de alto valor para el Ejecutivo: Presupuesto, Peticiones, Poderes y Reglamento y Juicio Político.

Como detalle no poco significativo, la oposición le propinó al oficialismo un poco de su propia medicina. Con el quórum suficiente para iniciar la sesión – 129 sobre 257 -, los bloques de la UCR, el peronismo disidente, Coalición Cívica, PRO, Proyecto Sur, PS, GEN, Frente Cívico para Córdoba, Libres del Sur, Diálogo x Buenos Aires, dieron por iniciada la ceremonia, que comenzó a presidir la actriz y conductora de TV, devenida en política, Lidia Satragno,– “Pinky”.

Recién en ese momento, Néstor Kirchner dio la orden. Había que hacerse de cuerpo presente.

Entonces, por primera vez, Néstor Kirchner tuvo que doblegarse a la decisión de una mayoría y descender para jurar. El primer signo de presión de la mayoría opositora se hacía concreto, a la vista de todo el público allí presente en los palcos, que de todos modos no claudicaron en su apoyo al ‘pingüino’.

¿Será esto una fija, una constante en el Congreso hasta las presidenciales del 2011?

La mirada escéptica es inevitable. Muchos de los que copan las bancas coquetearon con el Gobierno en el pasado, y son eternos posibles aliados, de acuerdo a las circunstancias.
Sucede con Felipé Solá (Hoy cercano a De Narvaez y Mauricio Macri) y con la izquierda, desunida y fragmentada, con Fernando ‘Pino’ Solanas como máximo referente. Sus diputados apoyaron muchas de las artimañas legislativas del oficialismo en los últimos meses.

Bien es sabido que las promesas de ‘coparticipación del poder’ son frecuentes, y que los números impresos en los billetes suelen tentar a quienes se rozan con las más altas esferas del Ejecutivo. También es fundamental seguir los pasos de la oposición en sí. Las uniones de palabra para las pasadas elecciones ponen en riesgo cualquier esperanza de organizar un frente común.

El revanchismo contra los Kirchner desaparecería si la participación del ex presidente y sus diputados se sumerge en la nebulosa, y todos supuestos fines comunes resultarían efímeros.

La lucha promete ser dura. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, vocero permanente de Cristina Fernández, ya anunció: El veto presidencial será, aparentemente, una herramienta común a partir del mismo instante en que la oposición desee promulgar un proyecto.

"Si no estamos de acuerdo, volverán al Congreso para su revisión o para su archivo", confirmó Fernández, mientras minimiza la supuesta preocupación que debería tener la Casa Rosada al resignarse a las nuevas discusiones que se generarán en el Parlamento e, incluso, al tratamiento de contra leyes a las que el oficialismo sancionó en los meses recientes."Son rejuntados y los rejuntados no piensan parecido, solamente son un número circunstancial. No hay que preocuparse", sentenció.
Gran parte de verdad y lógica política, aunque no deja de ser una idea triste y vergonzosa si se la piensa ubicada en el marco en el que se dice.

La respetuosa resignación y adaptación que se esperaría de los líderes de – parte del -partido gobernante continúa siendo una utopía.
Bajando a la realidad, el año 2010 se presenta especialmente empalagoso en materia legislativa.

El futuro cercano dirá si fue para mejor, para peor, o si la realidad social y económica del país mantiene su baja línea de estancamiento.

domingo, 6 de diciembre de 2009

El fin y el comienzo: El Congreso de la discrepancia, la manipulación y las advertencias. PARTE I

Vender caro el pellejo es la nueva filosofía K. Resignar el control que el oficialismo ostentaba en el Congreso de la Nación no es parte de la dieta diaria del matrimonio santacruceño y sus co legionarios.

El recambio de diputados y senadores implica mucho más que una mera obligación constitucional de uno de los tres poderes que conforman la república. 6 años de monopolio kirchnerista llegaron – aparentemente – a su fin.

La finalización del mandato de varios diputados afines al gobierno y el ingreso a las cámaras baja y alta de nombres pesados con orientación, a priori, opositora, le provee a esta nueva etapa parlamentaria una imagen que invita a pensar en debates jugosos y enriquecedores – a nivel periodístico – y la posibilidad de rever muchas de las leyes impulsadas por el Gobierno de Cristina Fernández que carecieron del tratamiento adecuado, independientemente de los beneficios o perjuicios que trajeran aparejadas para algún sector en particular.

¿Será realmente así?

Elisa Carrió, diputada electa por la Ciudad de Buenos Aires, no esperó mucho más para lanzar sus tan reconocidas, y a veces fallidas, expresiones fatalistas y determinantes. Según su óptica, Néstor Kirchner es un hombre "débil y desmoronado".

La política es un mundo tan cambiante, impredecible, donde la ética y la moral que las ideologías defendidas a flor de piel sostienen no son prioridades. Es por ello que la subestimación no es un camino de rosas y colores.

Lo mismo pasó tras los resultados electorales del 28 de junio. Y lo que se debía entender como una ‘etapa de transición’ desde aquella noche hasta la semana pasada, el oficialismo lo interpretó como el momento justo para apurar leyes hito en la gestión K, apenas debatirlas y exprimir hasta el final la mayoría en la bancada de diputados y senadores.
Así fue.

El fin: La reforma política.

Acorde a la tradición que acompaña las fiestas de fin de año, el Gobierno de Cristina Fernández les regaló a todos los nuevos legisladores de la oposición un paquete de leyes sancionadas con el afán de explotar al máximo la situación de poder monopólico en el Congreso.

La frutilla del postre para despedir el año de actividad legislativa resultó ser la ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral, la cual básicamente apunta a reorganizar y delinear un nuevo proceso obligatorio de elecciones primarias internas en los partidos políticos como paso previo al establecimiento de los candidatos electorales, dos meses antes de la elección en cuestión.

No obstante, y aunque ello suene promisorio y parte de un proceso necesario y ordenado, el objetivo encubierto parecería ser la reducción sistemática de las posibilidades de oposición. Esto se deduce al citar las nuevas normativas más polémicas:

En un marco donde, según la Cámara Nacional Electoral, hay 33 partidos de los 746 inscriptos en el país que tienen alcance nacional, es decir, la cantidad de afiliados y la posibilidad de presentar candidatos a elecciones en toda la república.

Allí se presenta la polémica. De esos 33 partidos, solo 5 consiguen alcanzar el número mínimo requerido de representados – los afiliados – en todos los distritos, requisito inalterable según la nueva ley.

Esas 5 agrupaciones son: Partido Justicialista (3.767.311 afiliados), la Unión Cívica Radical (2.360.728), el Frente Grande (170.085), el Partido Socialista (117.897) y el ARI (49.832)

Respecto de la antigua ley electoral, el proyecto K remarca que para crear un partido es necesario tener 5% del total de inscriptos en el registro electoral del distrito en cuestión, cuando antes era 4%. Y por otro lado, marca que los partidos nacionales deben tener entidad en cinco distritos y un mínimo de 1% del total del padrón nacional, mientras la norma vigente hasta hace unas semanas no exigía ningún porcentaje.

Agudizando la mirada y el análisis, los ajustes son aún más estrictos.
La nueva ley establece que la no presentación a dos elecciones nacionales debidamente justificadas es causa para perder la personería jurídica – antes eran hasta 3 elecciones -, así como no alcanzar en dos elecciones nacionales sucesivas un número de votos igual o superior al 3% de padrón electoral del distrito al que corresponda.

De este modo, los sectores más pequeños e “ideológicamente” fragmentados – como sucede con los partidos de izquierda y centroizquierda – se topan con una muralla legal que les impediría alcanzar cualquier sueño electoral a nivel nacional, ya que no cumplen con los requerimientos de constitución como partido de tamaño medio o grande. Entonces deberán contentarse con disputar cargos en sufragios distritales.

O unirse…

Por otro lado, la categoría “disidentes”, en caso de permanecer esta nueva ley sin el tratamiento de una “contra ley” por el nuevo Congreso, se verá obligada a entrar en desuso, ya que aquellos que hoy intencionen moverse en paralelo a la fuerza mayor a la que de “palabra y de corazón” pertenecen, deberán pugnar por vías internas para sobresalir sobre sus colegas.

Tal es el caso de disidentes como Francisco Solá, ex gobernador de Buenos Aires y senador nacional K, e incluso el vicepresidente Julio Cobos puede ser considerado “disidente” del radicalismo al momento en que decidió aceptar el formar parte de un Gobierno puramente justicialista.

Los casos de disidencia o separación son tan comunes como infaltables al momento del armado del “equipo de trabajo”, si es que ese concepto todavía es utilizable al mundo de la política.

Para evitar cualquier alianza temporal y uniones con gran arrastre de masas populares, la nueva ley de reforma política aparenta ser un alivio como método de ordenamiento de los partidos que, supuestamente, representan a civiles en función de sus ideas y proyectos.

"Los candidatos ya no serán elegidos a dedo", remarcó la mismísima Presidente de La Nación, Cristina Fernández. Dicha afirmación es correcta. Con este nuevo sistema de primarias para alcanzar los sufragios presidenciales y legislativos a nivel nacional, la selección de aquellos que tendrán el honor de pugnar por un puesto ejecutivo o legislativo

Lamentablemente, y una vez más, las pretensiones de perpetuación del poder K empañan cualquier objetivo digno que una ley, en su fino y profundo tratamiento, pudiese tener.
Sucedió con la necesitada nueva ley de medios, y sucede en este caso también.

Ahora la próxima meta es retomar el poder del desmembrado partido Justicialista, lo cual, de conseguir un triunfo Kirchner, obligará a peronistas como Duhalde, Solá, los hermanos Rodríguez Saá e incluso el avejentado Carlos Menem, a admitir la representación de alguien a quien, irónicamente, intentan separar de la vida política del país.

Otros puntos a destacar de la ley son:

La reforma también elimina a las listas "colectoras" y a las denominadas "espejo" – artilugio tan útil para muchas elecciones pasadas -, establece que se votará con el mismo padrón que se utiliza en la elección general, y remarca que de las elecciones generales sólo podrán participar las agrupaciones que hayan obtenido en las primarias el 1,5 por ciento de los votos válidamente emitidos requeridos.


Además las agrupaciones que no alcancen el 2 por ciento del padrón electoral del distrito que corresponda perderán su personería. Este fue una de las variables que el oficialismo cedió ante los pedidos de los amigos circunstanciales, ya que en un principio ese porcentaje alcanzaba el 3.
Dos últimas cuestiones son de interesante importancia:

Los fondos correspondientes al aporte de campañas se distribuirán de un modo especial para todas las ocasiones: el 50 por ciento del monto asignado por el Presupuesto en forma igual a las listas y el otro 50 entre los 24 distritos, en proporción al total de electores.

¿Desaparecerán los gastos millonarios de algunos de los candidatos?
¿No más aportes solidarios de individuos de desconfiable presencia?

El proyecto también reduce a 8 días la prohibición para publicar los resultados de encuestas y a 15 la prohibición de realizar actos inaugurales de obras públicas o promoción de planes y proyectos de alcance colectivo y otro acto de gobierno que pueda promover la captación del sufragio a favor de cualquiera de los candidatos a cargos públicos.

¿No más medidas y discursos populistas y clientelistas?

Nuevamente, la astucia K para manipular los procedimientos legislativos condujeron a la oposición a encarar la nueva etapa con muchos desafíos.

La primera parada fue, justamente, el día en que los congresistas ingresantes tomaran juramento del compromiso de cumplir con la Patria.


(Continúa parte 2)

lunes, 23 de noviembre de 2009

No esta muerto quien pelea

Apostar por una actitud fortalecida en base a la valentía para enfrentar un golpe que la vida duramente asesta, sean por razones del destino impuesto y/o causa de las decisiones tomadas por cada uno, implica demostrar que el resurgimiento es posible si se cuenta con las herramientas necesarias, a nivel humano y desde el entorno, para sobreponerse a cualquier dificultad y obstáculo que durante la presencia en este mundo se haya presentado.

Tal idea que todo individuo debería siempre contemplar como paso obligatorio antes de siquiera pensar en la rendición y la resignación, no siempre implica que para aquellos que observan desde afuera la imagen será emotiva y digna de aplausos y admiración.

Irónicamente, el pueblo argentino en su totalidad fue – y es – testigo de cómo la ambición y la inteligencia al servicio de la corrupción y el chantajismo son armas de destrucción masiva de las esperanzas y los sueños que, antes de una fecha “quiebre”, se habían logrado germinar.

Cuando la noche del domingo 28 de Junio el mundo político hablaba de derrota y renovación, los pechos se inflaban de aire fresco y el alivio por el supuesto ingreso que a una supuesta nueva etapa en la joven democracia argentina inspiraba una leve – aunque escéptica – sonrisa.

Irónicamente, hasta el día de hoy, hay que poner en duda si realmente el derrotado no es el electorado, que creyó que una figura política con tan mala imagen en la opinión pública no sería capaz de potenciar la metodología extorsiva y acosadora de utilización del poder que, por teórica lógica, debería haber sido analizada – y modificada – tras los resultados arrojados por las urnas en las elecciones legislativas.
Elecciones que todos los protagonistas se encargaron de calificar como “de vida o muerte”, con distintos conceptos pero la misma percepción.

El impacto que el kirchnerismo sufrió al quedar detrás de su más acérrimo rival, Francisco De Narváez (Unión Pro), en el distrito donde el ex presidente Néstor Kirchner se jugaba su continuidad como mandatario encubierto, suponía una reducción significativa de su poder y de su ciega ambición de perpetuarse como sombra de su esposa y presidente actual, Cristina Fernández.

Ni elaborar una jugarreta política aceptada por la justicia, denominada “candidaturas testimoniales” – que colocó también a Daniel Scioli, Massa y Nacha Guevara en situación de ‘seguros desertores de la banca’ –, y cambiar su domicilio, le rindió los resultados esperados.La pérdida del monopolio parlamentario a partir del 10 de diciembre automáticamente le proveía a los 6 meses siguientes la condición de etapa de transición y apertura del diálogo.

Contrariamente a lo que cualquier pronóstico de especialistas y politólogos podían preveer, Néstor Kirchner buscó y encontró la forma de fortalecer el poder que ostenta desde su posición de ‘primer caballero’.

La convocatoria desde Casa Rosada a todos los sectores políticos inmediatamente posterior a finalizar el conteo de los votos que sepultaban bajo tierra las intenciones conquistadoras oficialistas, resultó ser una máscara que cubrió de mentira algo que nunca existió.

La recordada frase de Elisa Carrió, figura de la oposición que poco puede ejemplificar desde su experiencia la idea de unión y seriedad para el mantenimiento de una estructura, se le dio vuelta, no solo a ella, sino a todos los que tendían a pensar sobre la misma línea.

“Kirchner es un cadáver político”, sentenció Carrió un día.
Pocos meses después, implícitamente Kirchner responde con hechos concretos que bien podría haberse basado en la afamada saga de “los muertos vivos”, para demostrar, una vez más, que no esta muerto quien pelea.

Y Kirchner sabe sobre pelear.

Tras un breve lapso alejado de cualquier actividad que llamara la atención, re apareció el ex presidente en su rol de vocero no oficial del gobierno de su esposa para retomar las riendas del poder paralelo al que se ejerce desde la Casa Rosada.
Esos días de refugio mediático le sirvieron al ex gobernador santacruceño para planificar el uso que se le debía dar al Congreso Nacional en los siguientes meses, según sus necesidades y objetivos.

Con la mayoría bajo sus órdenes tanto en la cámara baja como en la alta, hasta el recambio en diciembre, el oficialismo apuró trámites para hacer de la cámara de diputados y senadores un mero pasillo de exhibición de proyectos a votar sin reparos y sancionar.

Mientras para el oficialismo la seguridad es meramente una “sensación” explotada por oposición y medios, con la tasa más baja del continente latinoamericano – 5.3 homicidios dolosos entre 100 mil habitantes - y la pobreza es “maximizada” por los medios de comunicación con artilugios como imágenes y discursos catastróficos, los soldados K le imprimieron en las cámaras una velocidad tan inusual como alevosa al proyecto de medios audiovisuales que el matrimonio santacruceño siente como ‘la madre de todas las batallas’.

El extenso debate sobre el futuro de los medios de comunicación en Argentina excedió el ámbito político, empresarial y periodístico, al punto de igualar en alcance social a la discusión por las retenciones al sector agropecuario del año pasado.

El apuro por sancionar la ley y las vías poco claras que los diputados y senadores oficialistas tomaron para agilizar el tratamiento del proyecto – mínimamente atenuado por la todavía frágil oposición – embarró y oscureció lo que aún debe formar parte de la necesaria discusión sobre el manejo de la información en Argentina.

El monopolio en ninguna de sus variables es la mejor opción en cuanto a prestación de servicios refiera. Y la “democratización” 100% del flujo informativo es un camino obligado que el país requiere transitar, para alcanzar un nivel de transmisión de información óptimo en cuanto a prestación del servicio y la pluralidad de ideas se refiere.
Pero no del modo que el oficialismo planteó – una guerra abierta contra Clarín - y, menos aún, con las imposiciones que el matrimonio K ordenaba a sus soldados parlamentarios sostener a sangre y fuego: La autoridad de aplicación compuesta mayoritariamente por oficialistas, la revisión bianual de las licencias, la autorización dependiente del poder de turno para conceder licencias a los medios chicos (lo que le otorga al oficialismo de turno la chance de “apretar” en caso de seguir el medio en cuestión la línea opositora), entre otros puntos.

Pero nada se constituye en una problemática cuando en las bancas se sientan robots manejados telefónicamente y atraídos con la tentación de otorgamiento de una pizca del poder. Y el proyecto se hizo ley.

La libertad de movilidad que él mismo se consiguió, a fuerza de generar “amistades convenientes” y de la fragilidad de la oposición, que todavía no re agrupa filas coherentemente como para hacerle frente a los K, le concede hasta el día de hoy las herramientas estatales más intricadas para asfixiar al opositor y al privado, y gozar de la impunidad en su más alevosa expresión.

No importa el escándalo de Antonini Wilson, Skanska, el negociado del tren Bala, los fondos millonarios santacruceños en el exterior, las pérdidas de Aerolíneas, el desvío de fondos en obras públicas, las promesas incumplidas.

Enmarcado en el mencionado libertinaje, así fue como consigue que en el Parlamento se debata la ley de reforma política, cuyo fin de organización partidaria encubre la intención de abolir la formación de partidos de corto alcance y en pleno crecimiento, más allá de las necesarias alianzas temporales a las que el mundo de la “farándula política” ha acostumbrado a la sociedad.

Ello le dará espacio únicamente a los partidos de alcance nacional. Nuevamente, una temática interesante, pero maltratada por los K. ¿Qué se busca? Que los “desertores” tengan la obligación de alinearse con un solo partido, y no saltar de acá para allá.

Los quehaceres diarios de Néstor Kirchner incluyen retomar el control del Partido Justicialista, cuya presidencia había dejado a cargo de su sombra, el ex menemista y actual Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, mientras su antiguo padrino político, Eduardo Duhalde, convoca a los disidentes.

La última gran artimaña que presentó al público fue la de sumar a su séquito de “amigos” al recientemente electo Gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, que tal como un saltamontes, pasó de ganar las elecciones como radical, a apoyar una futura postulación de cualquiera de los estandartes K.
¿Por qué tal cambio repentino? Sencillo: La promesa de fondos para la provincia, cuestión que por naturaleza de coparticipación deberían recibir todos: oficialistas, opositores, neutrales y demás.


Todo manipulado por Néstor Kirchner.


No importa lo que la opinión pública manifieste por propia voluntad. Solo interesa chantajear, tentar, atraer y “coptar”, para luego, de acuerdo a las circunstancias, desechar. Así es el manejo indiscriminado del poder del ex presidente que, increíblemente, sueña con mirarse nuevamente primero en la lista para las presidenciales del 2011. Y nada indica que le será imposible convertir en realidad ese sueño.

sábado, 7 de noviembre de 2009

El escrache y el piquete. El poder de las masas amparado por el poder.

El poder suele ser una tentación tal para aquellos que lo ven con hambrientos ojos desde afuera, que los métodos para alcanzarlo se han instituido de tal manera en la forma de hacer política en Argentina, que la esencia de la mera actividad se halla bastardeada y ultrajada, aunque sin aparentes intenciones de ser modificadas, aún mediante un proceso de “descontaminación” gradual.

Las grandes movilizaciones de masas inducidas por un líder son características de la historia argentina. El fin, más allá de la persona o institución, es el mismo: influir sobre una decisión tomada o que está en camino de aplicarse en el ámbito legislativo y/o gubernamental, un debate de gran trascendencia para cierto grupo, o la impetuosa queja ante la injusticia cometida hacia muchos por el beneficio de unos pocos.

Todo puede ser válido, pero también todo puede – y de hecho es – reprobable.
El último accionar de piqueteros en la Avenida 9 de Julio, la semana pasada, rebrotó la necesidad de debatir sobre una herramienta tan en uso que, hasta el más mínimo atisbo de descontento por parte de un público, implica adelantarse, si no resignarse, ante la posibilidad de afrontar un día de caos vehicular y, por ende, laboral.

Por más importantes a tener en cuenta que sean las posturas, la imagen es por sí misma dudosa: Enmascarados con palos de hierro, parados amenazantes como soldados de regimiento a impedir el paso con la mera agresiva presencia, sin miedo a usar la violencia física. Ya no hay más palabras.

“El último gran corte”, como se le puede denominar al campamento instalado frente al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, por gente llegada desde la provincia generó que hasta la misma Presidente, Cristina Fernández, tuviese que pedir por la aparición de los responsables del corte y la liberación de la zona.

Integrantes de diversos movimientos sociales, como el frente Darío Santillán, el Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón y el MTR Santucho se apostaron firmemente frente al ministerio conducido por la hermana de Néstor Kirchner, Alicia, justificando sus protestas con el argumento de querer ser contemplados en el plan de cooperativas que la Presidente lanzó en Agosto, el cual preveía la creación de cooperativas sociales que generarían 100.000 puestos nuevos de trabajo.

¿Qué pasó entonces, si el plan, desde las palabras, suena tan dulcemente tranquilizador para aquellas clases más perjudicadas por la situación actual del país?
Comenzaron a surgir las tradicionales complicaciones y denuncias: los beneficios otorgados por las autoridades – sean intendentes o jefes comunales - para los punteros políticos y los “amigotes” de turno. Es decir, el liderazgo se le otorga a quien el día de mañana pueda movilizar la gente necesaria para lo que sea.

Aunque tal argumento pueda resultar tan convincente como real y lógico en un contexto social y económico de crítica magnitud como el que se palpa día a día, el andar de enormes masas de gente por las calles provoca la mínima sospecha de la opinión pública, más allá del malestar que suscita al pensar en la desidia social, fruto de la irresponsabilidad gubernamental.

El preconcepto – que se obtuvo mediante las puras evidencias de la realidad argentina – de saber que el soborno sobre la vida misma es suficiente como para manipular a la masa más necesitada, está instalado, y la sociedad, antes de informarse, pega el grito en el cielo. Entonces ahí es cuando chocan las intenciones.

De paso, y para rellenar la ensalada de la decadencia, desde el Gobierno Nacional y el local, los dardos acusantes volaban de lado a lado, para quedar en la total nada. Más de lo mismo.
Diferente es el escrache y el piquete con fines puramente políticos solventados por fondos públicos o la corrupción de los enlaces de gremios y asociaciones con el poder: Los bloqueos de Moyano y su gente a las distribuidoras de diario es un ejemplo más de cómo nada importa cuando al enemigo se quiere pulverizar.

Los violentos escraches sufridos por el senador radical Gerardo Morales en Jujuy hace casi un mes - cuando asistía a encuentro en el Consejo Económico de Ciencias Económicas en la provincia norteña – constituyen otro reflejo de la realidad nacional: La intolerancia promovida desde distintos sectores del poder con la sucia intención de desgastar y asustar, atando de pies y manos a personas que se saben sin educación y sin ingresos lícitos mediante el chantajeo encubierto.

La receta para la maldad se completa con la protección que varios componentes de la política nacional y provincial mantienen a rajatabla para individuos como Milagros Sala – principal acusada por los actos en la capital jujeña – y tantos otros, por medio del cuidado lejos de la justicia y el control, teniendo en cuenta los millones de pesos que se gastan para “tenerlos de un mismo lado”.

Casos como estos abundan en la última década en todo el país. El derecho a la huelga, contemplado en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, podría ser entendido como “antiguo” y “conservador”, por cualquiera que desee modernizar los límites legales acorde al mundo avanza… ¿o retrocede?

La ilegalidad que revisten los violentos artilugios del escrache y el piquete no importa al poder cuando las grandes masas de personas pueden servir para posicionarse en el mapa político de la República.Es triste, pero para nada alocado estudiar e inferir con mucha lógica y evidencias al por mayor, que muchas de las que se dicen ser asociaciones con fines sociales no son más que enclaves de gran utilidad para el político cuyo poderío debe ser mostrado cuantitativamente: Cuanta más gente se movilice, mayor es la influencia.

Lo más bajo y denigrante de la clase política nacional en su mayoría – Con esperanzadoras excepciones boyando sin mucho éxito – continúa manejando los hilos de un territorio castigado, tan rico como desaprovechado. Y mientras el mundo nos ve con ojos entrecerrados, el clima interno no halla equilibrio y nadie tomará la batuta para iniciar un camino de reformulación.

¿Hacia dónde vamos?

A veces es mejor no contestar. A veces es mejor ni preguntar. Solo comenzar a trabajar.c

viernes, 4 de septiembre de 2009

Ser o no ser, he ahí el dilema.

¿Quiénes somos y hacia dónde vamos? ¿De dónde venimos y para qué estamos?
Interrogantes clásicos que la humanidad se ha impuesto como necesarios a responder, en un intento de darle significado aún más complejo a la existencia en este mundo, como marco al ya intricado pasar de todos y cada uno de los habitantes del planeta Tierra.

Con ese sesudo precedente teórico establecido como tema de tratamiento profundo en círculos científicos y filosóficos, y también de divague sin sentido para una charla de amigos, se puede generar un debate interesante, con más oposición que acuerdo, del origen, la evolución y el futuro del argentino.


¿Qué es el argentino?

Caracterizar a los nativos de un país que conoce profundamente las dos caras de la moneda suena tan difícil como atractivo.
Puestas las cartas sobre la mesa, cualquiera puede seleccionar la que mejor le parezca: ¿Solidario y de tratamiento interpersonal cálido? ¿O egoísta y egocéntrico? ¿Defensor arduo y apasionado de lo propio? ¿O desconfiable y corrupto?

La respuesta más simplista para allanar el camino hacia la luz guía podría ser aquella que conjugue los extremos. Pero el argentino poco sabe de grises, poco conoce al equilibrio.
Más bien funciona como un péndulo, que oscila perezosamente de lado a lado, aunque al nacido en estas tierras le siente mejor cuando toca – y choca – con uno de sus costados.

Casi 200 años de historia enriquecen – y empobrecen – la vida de una república que conoce profundamente el concepto de ‘inestabilidad’, aplicable a todos los rubros y sectores, y que vio el rostro de la crisis en sus cientos de variables.

Dichos antecedentes, que se repiten constantemente y evolucionan de acuerdo a las coyunturas que el tiempo impone, fueron promulgados y estimulados por mentes que poco pueden regocijarse del saber patriótico.

No obstante, si se tomara al ‘gen argentino’ como algo tangible como la misma tierra que pisamos, y se lo perforara en búsqueda de la verdadera esencia, tal como se penetra el suelo para hallar petróleo, los hallazgos que puedan considerarse sorpresa en la inmediatez dejarían tal condición cuando se estudien las hipotéticas variables surgidas en relación directa con el pasado, lejano y cercano, y el presente, el ahora.

¿Es enteramente la culpa de quienes tomaron por la fuerza el poder o lo recibieron de modo democrático? ¿Es la irresponsabilidad y la falta de honestidad y voluntad síntomas de una enfermedad patrimonio exclusivo de las poderosas autoridades a través del tiempo?

No es sabio negar que las pésimas políticas económicas y sociales durante variados – y lastimosamente extendidos – lapsos de la historia nacional, en todas y cada una de las jurisdicciones, han devastado gradualmente el porvenir de una nación que parecía – más por palabras – estar destinada a crecer y conformarse como una de las potencias mundiales, por su poderío en recursos naturales y su estratégica posición en el mapa.

Pero todo quedó en los sueños utópicos de un pueblo que, indefectiblemente, es parte responsable del presente.Tampoco hay que olvidar que la decadencia en cultura y educación mermaron notablemente las posibilidades de crecimiento humano, y que hoy por hoy, se sienten las graves falencias que la desigualdad y el desinterés ocasionaron.

Fuera de la influencia mediática – a veces tan dañina y superficial – el argentino involucionó hacia metodologías violentas y carentes de sentido, a la intolerancia reflejada en la agresión, y a las ideas suprimidas por el hambre del poder, y la miseria humana en general.

Puertas hacia adentro, a veces el argentino confunde la responsabilidad de cargar con la identidad argenta con la simpleza de las costumbres llevadas al extremo.


¿Es tonto pensar que el descuido y la imprudencia son, también, costumbre argentinas? ¿No hay posibilidad de cambio radical en algunas costumbres que poco tienen que ver con la más pura y bella tradición nacional, más allá de los límites entre las provincias?

Sería injusto asignar culpas en porcentajes para los distritos, aún cuando la mayor culpable para la historia sea la “París de Latinoamérica”: Buenos Aires.

La metrópolis que supo separarse del resto del país para vivir una historia propia, adquiriendo y aceptando la influencia europea, y rechazando cualquier ligazón a las más viejas y arraigadas costumbres del interior.

Lamentablemente, la fama a nivel mundial de la Argentina pasa, por un lado, por figuras populistas que trascendieron las fronteras del país para erigirse como banderas del verdadero carácter nacional y, por el otro lado, mucho tiene que ver la personalidad del ‘porteño’.

La ‘canchereada’, el orgullo avasallante – y en gran medida sin sentido potenciado -, eclipsaron a la simpleza del ‘hombre de campo’, distanciado por naturaleza del tenso dinamismo de la gran ciudad.

De todos modos, incluyendo a todo el territorio, desde la Quiaca hasta Ushuaia, el eje de la personalidad por estos parajes del globo se caracteriza por una cultura que aboga por el libertinaje (el extra limitado hermano de la libertad), la inseguridad en todos sus niveles, la omisión de cualquier cosa que signifique esfuerzo, y, la peor característica, tal vez la madre de todas: la queja ante cualquier límite.

Sentirse limitados para los argentinos a veces significa erróneamente ‘prohibición’, y ello le genera un impulso a quebrantar la imposición, que sea por seguridad o sentido común, están pre determinadas para mantener un equilibrio.


‘Equilibrio’ es justamente lo que nunca halló el argentino.
¿Cómo se modifica?


Educación. Enseñar de manera formal, y con el ejemplo como forma práctica, en la rutina de una institución o en la cotidianeidad.

Y ello debe ser puesto en debate, porque luchar contra los más impuros hábitos que minan cualquier mínima posibilidad de evolución humana, requerirá del uso de todas las herramientas disponibles, además de la planificación no estructurada pero si consensuada de todo el proceso, para pensar que “una sociedad mejor” es posible, pero no en corto tiempo, y tampoco sin la ayuda de quienes controlen el aparato educativo – gubernamental.


‘Ser o no ser’. Ser argentino. El dilema y la barrera para el propio argentino.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El negocio “redondo” (como una pelota de fútbol)

Gastos siderales e innecesarios, característicos de la gula potenciada por el insaciable hambre que causan el delicioso aroma del poder y la venganza devenida de peleas tontamente iniciadas y fogoneadas por personajes que poco tienen que ver el orden y la seriedad de las estructuras gubernamentales en todos sus estamentos.

Tal es la definición que le cabe al suculento acuerdo que comenzaron a delinear – todavía sin firma final - el Estado con la Asociación del Fútbol Argentino (A.F.A), en un nuevo capítulo de la turbulenta historia que une al Gobierno con el deporte, siendo este último eslabón usado con manoseados fines comerciales, más que para el fomento de las diversas actividades como estímulo para el desarrollo humano y social.

600 millones de pesos es la cifra que el ambicioso Gobierno K destinó para hacer picar a un verdadero pez gordo: Julio Grondona. Y detrás del añejado presidente de AFA, arriban los derechos de televisación del fútbol argentino, en particular, del fútbol de primera división, privilegio que durará los próximos 10 años.

Explotan de ira el grupo Clarín y Torneos y Competencias, cada uno dueños de un 50% de la ahora relegada Empresa Televisión Satelital Codificada (TSC), que mantenía hace 18 años el monopolio total del mercado televisivo para el fútbol argentino.

¿Casualidad?

Este primer dato levanta una polvareda de suspicacias y sospechas acerca de una especie de “desquite” que el matrimonio santacruceño se dio el gusto de disfrutar ante uno de sus máximos enemigos: el grupo de medios más importante de Argentina.

No obstante, la vergüenza no se siente al ver la impunidad con la que tal suma de dinero es manipulada y dirigida a un rubro en el que el Estado no tendría porque haberse involucrado, sino el hecho de recordar las palabras y los discursos oficialistas que justificaban la negación a una rebaja en las retenciones debido al impacto fiscal que ello conllevaría.


¿Entonces por qué tal desembolso?

¿En que se beneficiarán las provincias que siguen esperando la aplicación eficiente del concepto de coparticipación? ¿Qué podrían llegar a festejar los millones de hombres y niños que sufren día a día el vivir bajo la línea que indica el grado de pobreza?

¿De qué les sirven los 600 millones que gastará el Estado en el fútbol a quienes sufren la inflación y deben resignarse ante la mentira del INDEC y el estancamiento de los salarios e incluso la reducción de horas laborales o el despido?

¿Para que quieren pensar en el fútbol estatal los millones de usuarios de las líneas ferrocarriles que sin el lujo de los autos manejados por choferes, sobreviven como pueden en las destruidas y deficientes formaciones de trenes que conectan la Capital Federal con la provincia y el resto del país?

Esta tramoya no solo atraerá como un imán a las denuncias judiciales adornadas con millones de pesos como indemnización para la empresa TSC, sino también graves consecuencias para grupos inversores extranjeros que tienen porcentajes tanto en Clarín como en TyC.

Pocos felices se deben encontrar en estos momentos los principales accionistas inversores de Clarín, entre ellos, el grupo Goldman Sachs – de origen norteamericano, sospechado de influir notoriamente en la ayuda financiera que el ex presidente George Bush envió a empresas como parte del salvataje durante la crisis financiera -; y después los que ponen dinero en la empresa deportiva, que son más variados: Liberty Global; el grupo inversor HM Capital Partners – conformado por un fondo inversión conjunto que posee parte del banco Citigroup, y antiguos beneficiarios de las privatizaciones nacionales de los ’90 con el Citicorp Equity Investment.
Uno de sus dueños, Thomas Hicks, vendió al club brasileño Corinthians y ahora compró al inglés Liverpool.Otro porcentajes restante se lo dividen la empresa Telefónica, por un lado, y Ávila, el reconocido empresario que en su momento fomentó el acuerdo que ‘Don Julio’ acaba de romper, y que se presenta como candidato a presidente de River Plate.


Una vez más, los negociados salen a flor de piel a copar el escenario principal de los temas más sobresalientes de la actualidad. La nada creíble apertura a nuevas propuestas a la que la AFA se presta desde ayer a la noche es solo el inicio de un partido que promete ser más que chivo.

El lado “más negativo” lo sufrirán los millones de argentinos que deberán seguir esperando por ver sus quejas, de la índole y sector que sea, apenas tratadas y tenidas en cuenta en pobres discursos faltos totales de contenidos.

¿Las soluciones?
A esperar. Los negociados van primero.

viernes, 7 de agosto de 2009

Muchas palabras, demasiado ruido: nada efectivo.

Las puertas de la Casa Rosada están temporalmente abiertas, y todos están bienvenidos: opositores, amigos, rivales, compinches. Ninguno parece quedar afuera, y las expectativas y esperanzas se conjugan con el escepticismo dentro de carpetas cuyos documentos contienen transcriptos los proyectos y deseos de colaboración, especialmente en divisas, para que cada distrito pueda transitar el resto del año sumido en la mayor paz posible.


Aprovechando la oferta de la ‘rebaja’ del precio que se debe pagar para poder ingresar al epicentro del poder nacional – al menos por unos instantes -, dirigentes de variados sectores políticos y económicos, que se diferencian del difuso lineamiento que intenta mantener pese a todo la Presidente Cristina Fernández, se acercaron tras la masiva invitación que con sufrida obligación debió anuncia el Ministro del interior, Florencio Randazzo tras las elecciones legislativas del 28.

Una de las reuniones mas ansiadas periodísticamente hablando, y de las que mas repercusión conllevaría a nivel opinión pública, es la que se mantuvo con el sector agropecuario, gran contendiente de una pelea que se extiende hasta el día de hoy, y cuya promesa de solución parece tan lejana como utópica.

Como sucede con la mayoría de las charlas mantenidas entre Randazzo, Aníbal Fernández (Jefe de Gabinete de turno) y los ilustres invitados, la cordialidad y la cháchara es lo que, a fin de cuentas, impactará en una buena foto de oficina, cuando los discursos se pierdan en la nebulosa de la indefinición.

Lo mismo, y tal vez con peores resultados, es lo que sucedió con el sector rural. La “unida por espanto” Mesa de Enlace (como Eduardo Buzzi, líder de Federación Agraria, siempre le gustó justificar la unión de los organismos del campo) salió de la cita con aires que mezclaban el fresco aroma de la esperanza con el hediondo olor de la precaución en su versión escéptica.

Y lamentablemente, los anuncios realizados inmediatamente después de la partida de los dirigentes obtuvo de todo menos sonrisa: Las retenciones no se redujeron.

Desde el gobierno resaltaron la imposibilidad actual de reducir el régimen de retenciones, ya que ello implicaría un alto costo fiscal y un serio golpe a la “caja K”. Incluso el ministro de Economía, Amado Boudou, declaró que se requiere “racionalidad” y “remarcar cuáles son los gastos que se quieren achicar” desde el sector rural.
Suena una tontera si uno recorriera el interior distanciado de los edificios capitalinos.

Los bandos continúan divididos, y la “tregua” no tiene la solidez que el clima electoral le confirió de modo engañoso.
Desde Casa Rosada se festejó el anuncio de una mayor apertura de exportación del trigo y maíz en conjunción con el aumento de la velocidad de los trámites pertinentes para cada salida de producción, que significa aprobar (o rechazar) los permisos mediante los formularios ROE (Registro de operaciones de exportación) que emite la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA)También se embanderó este “logro” – según la mirada gubernamental – de posibilitar la exportación desde los frigoríficos con un stock de 30%, cuando anteriormente esa posibilidad solo se conseguía con un stock de 65%.

De la vereda de enfrente, el sector rural volvió a vivir la sensación de decepción y resignación, aunque el sueño de posibles beneficios se hace de a poco realidad con el paso de los meses y la promesa de un Congreso Nacional más heterogéneo.

Toda discusión se desvirtúa cuando el vocero de la reunión no es quien debe ser. El secretario de agricultura continúa siendo un fantasma que ni aparece para las cámaras.

¿Y los especialistas?

No obstante, las batallas parlamentarias no son cosa del pasado. El desfile de funcionarios opositores por Balcarce 50 no significa la concesión de todos sus pedidos.

El debate por la abolición de los superpoderes – para limitar la libertad de acción discrecional del jefe de gabinete en materia presupuestaria – encontró trabas desde los mismos legisladores oficialistas que defienden a muerte – hasta que el poder K decaiga, para pasarse a manos de otros – lo que el matrimonio santacruceño piensa.Se pidió una prórroga de un año, lo cual le concedería por dicho tiempo al Jefe de Gabinete la facultad de utilizar millonarias cantidades de dinero sin problema alguno.

¿Qué sucederá?


El encendido discurso de Biolcatti – que curiosamente incluyó el término pobreza, concepto utilizado por el mismo Papa Benedicto para referir a la inequidad en duras palabras que incluyeron la mención de Argentina - en la exposición Rural atrajo aplausos que se traducen en un apoyo político importante, y una demostración de poder – y repudio a las imposiciones oficialistas – que al Ejecutivo le cae muy mal. Entonces la dignidad sea a un lado, aparentemente no se va a ceder.


Mientras Cristina Fernández carezca de autoridad desde el sillón presidencial y el resultado de las elecciones – ya olvidadas por el poder kirchnerista – no sea materia de evaluación, tanto el sector rural como la población en general no gozarán de beneficios reales, sea tanto en materia de estímulo a la producción, como la seguridad financiera, laboral y humana.

domingo, 19 de julio de 2009

Amigo: Una presencia eterna.

El largo trayecto de la vida implica experimentar vivencias de toda índole, que polarizarán sentimientos ambiguos a cada instante: La felicidad y el dolor, gloria y fracaso, triunfo y derrota.

Mirar hacia adelante, gozando y aprovechando la gloria y satisfacción que los buenos momentos generan, y encarando sin miedo y con fuerza el dolor y la impotencia que un mal momento crea es la receta para desandar un camino que conjuga la brillantez y la oscuridad.

Vivir las etapas naturales de la vida implica un orden lógico a seguir indefectiblemente, experimentando las más simples o complicadas circunstancias que dichas etapas nos presentan mes a mes, año a año. No obstante, la soledad no es una característica del vivir – más allá del sentimiento en sí que por momentos durante los años nos abruma -, y a pesar de su condición principal de ‘obligatorias’, las relaciones sociales marcarán el condimento esencial que le dará sabor – no siempre dulce – a cada paso que damos.

Es irónico pensar que de las miles de conversaciones de las que formamos y formaremos parte durante nuestra existencia, fueron y serán compartidas con personas a cuyo encuentro iremos solo por un tiempo determinado, sea el mismo muy corto o muy largo.

Y una pequeña porción de esos individuos que alguna vez hemos cruzado, conformarán la “elite” de amistades que integrarán una parte significante de nuestra vida, y a quienes les brindaremos la confianza y el cariño, que si mantiene su reciprocidad en el tiempo, la cual debe ser cultivada y cuidada siempre, ser constituirán en lo que comúnmente denominados ‘amigo/a’.

No hay una regla o norma social que indique cuál es el número básico de amistades que una persona debe tener para considerarse, por un lado, sociable, y por el otro, feliz.

La amistad es un valor que se cultiva con la interrelación, la empatía y el consejo, y que crece al son de un abrazo, una risa, una salida o una charla.

¿De dónde y cómo surgió el día del Amigo?

Exactamente 40 años atrás, mientras Neil Armstrong y compañía se convertían en protagonistas de uno de los sucesos mundiales más importantes – y polémicos - del siglo XX, que marcó el poderío del hombre – en el marco de guerra tecnológica y territorial de una nación sobre otra en la denominada Guerra Fría, un argentino analizaba tal evento más allá de su deslumbramiento estético.

“¡Ya está, es el día elegido!” fue la primera exclamación del Doctor Enrique Ernesto Febbraro. Mil cartas a cien países y alrededor de 700 respuestas positivas catapultaron al concepto del “día del amigo” a ser una realidad de alcance “casi” global.

Lejos de la promoción puramente “marketinera” que se realiza intensamente año a año para lograr ventas extras de artículos y servicios que directa o indirectamente apunten a generar la reunión de dos o más personas, el 20 de Julio se instituyó como la ocasión especial donde los teléfonos se saturan con llamadas y mensajes de texto para saludar a aquella persona que, por algún motivo u otro, supo ocupar su lugar – positivamente - en la percepción que del entorno un individuo particular tenga.

Sencillamente, citando al Doctor creador de tan saludable homenaje, "Amigos son aquellos extraños seres que nos preguntan cómo estamos y esperan a oír la contestación”.

Como cierre de este pequeño y humilde recuerdo que a las amistades, cercanas y lejanas, con sentimiento se trató de presentar, se halla la traducción de una letra del dúo norteamericano Simon and Garfunkel, de una de sus canciones titulada: “Como un puente sobre aguas turbulentas”.

Cuando estés cansado, sintiéndote mal.
Cuando las lágrimas estén en tus ojos, yo las secaré todas.
Estoy de tu lado, cuando los tiempos se tornen difíciles
Y simplemente los amigos pueden ser hallados
Como un puente sobre aguas turbulentas, yo me afirmaré
Como un puente sobre aguas turbulentas, yo me afirmaré.

Cuando estés mal y afuera
Cuando estés en la calle
Cuando la tarde cae tan duramente
Yo te confortaré
Tomaré tu lado.
Cuando arribe la oscuridad
Y el dolor esté alrededor
Como un puente sobre aguas turbulentas, yo me afirmaré
Como un puente sobre aguas turbulentas, yo me afirmaré.

Embárcate,
Embárcate cerca,
Tu tiempo para brillar ha llegado
Todos tus sueños están en camino
Mira como brillan
Si necesitas un amigo,Yo me embarcaré justo detrás
Como un puente sobre aguas turbulentas, yo me afirmaré
Como un puente sobre aguas turbulentas, yo me afirmaré.

“¿Cómo se conoce al amigo? "Es fácil, porque no se lo ve, se lo siente"

¡FELIZ DÍA!

lunes, 13 de julio de 2009

Las cuentas pendientes

Mirar hacia atrás y observar determinados acontecimientos con cierta cercanía temporal pero de apariencia lejana puede causar impresión e incluso sorpresa, cuando se recuerda la expectativa de su preparación previa, y la importancia que significó para el individuo en su momento, pensamiento el cual siempre es redondeado con un simple pero contundente “El tiempo pasa volando”.

El mismo criterio y análisis es aplicable a la situación política argentina, que hace tan solo dos semanas, vivió un quiebre pronunciado del monopolio “K” en el poder Legislativo, y la demostración definitiva de la pobre y desconfiada percepción que el pueblo – en general – tiene en estos momentos de las fracasadas políticas empalagadas desde la Casa Rosada.

Atrás quedó la convulsión previa de una campaña teñida por el aluvión de propagandas emocionalmente ‘marketineras’ y cruces de declaraciones picantes y hasta amenazantes, augurio de una explosión que, afortunadamente, no es tal – mas allá de la poco saludable situación del país.

Estos últimos 14 días el dinamismo de la clase política argentina no se atenuó.

Al contrario, los hechos ocurridos hacen crecer la sensación de lejanía de las elecciones del 28 de Junio.Cambios en el gabinete nacional – aunque con nombres tan “K” como quienes partieron – de conocimiento ya popular, y una nueva - ¿y posible? – apertura al diálogo, promovieron el resurgimiento de una pequeña esperanza de alcanzar lo que tanto escaseó los últimos años: El consenso.

La presidente Cristina Fernández de Kirchner pareció invitar a todos los sectores a tratar todo y cada uno de los temas ‘urgentes’ para los distintos distritos.Las cuentas pendientes del Gobierno Nacional y las provincias componen una larga lista que no podrá ser atendida con inmediatez, y menos aún, aliviada con políticas de corto plazo. Independientemente de la falta de criterio y sensatez del político argentino para decretar actividades y herramientas de uso continuado por sobre el paso del tiempo, hay temas que definitivamente se hallan –o deberían hallarse – al tope del ranking de ‘cuentas pendientes”.

Uno de los hitos de la hasta ahora poco feliz gestión de la Presidente es el enfrentamiento que mantuvo su administración con el sector agropecuario.
Inolvidable será el largo y duro conflicto que mezcló cortes de ruta autoritarios con acusaciones totalmente fuera de lugar del oficialismo, el surgimiento de nuevos personajes y el desgaste de otros.Inolvidable es recordar el clima en un Congreso que, en deliberaciones y definiciones, tensionó una madrugada a toda la Argentina, tal como si fuese el penal decisivo en la final de una copa del mundo de fútbol. Finalmente fue, el hasta ese momento inexistente vicepresidente, Julio Cobos, quién tiró la pelota afuera con su rotundo y tembloroso “No”.

¿Qué sucede con el sector agropecuario hoy en día?
A falta de una secretaria de agricultura con fortaleza y autoridad para encarar cualquier debate y potencial política hacia el sector, la situación no es alentadora.
Las retenciones, lejos de los altos porcentajes injustos y poco estudiados que se proponían poner en práctica con la resolución 125, continúan devastando a los pequeños y medianos productores que carecen del poderío de los propietarios de grandes extensiones. Y si a ello se le suma los pocos incentivos, la caída de los precios internacionales por tonelada – que lentamente parecen querer repuntar - y las frecuentes sequías – lamentadas pero no compensadas -, el descenso de producción estimado para el futuro cercano apenas alcanza para proyectar un abastecimiento limitado del mercado interno.

La siembra de Trigo ya se estima como la más baja desde 1897…112 años atrás.
Se alcanzará a abastecer a nivel nacional, pero la caída del 40% de la producción – causa de la pérdida total de rentabilidad, el aumento del consumo individual en la Argentina y las pésimas condiciones climáticas – impedirá un número elevado y significativo de cantidad exportable, en momentos en que el mundo pide a gritos la adquisición de alimentos.EL sector de los lácteos tampoco tiene razones para sonreír.
La producción tambera le provee más pérdidas que ganancias a quienes conforman el primer eslabón de la cadena productiva: aquellos dueños del vacuno que extraen el elemento fundamental.
El productor percibe alrededor de 30 centavos menos de un peso (70 a 75 centavos) que luego el tambo cobra a precios elevados para la venta al consumidor directo, agregándole los costos variables de empaque, envío, etc.Y ello es justificación suficiente para no arriesgar en el mercado lechero.

A los exclamatorios reclamos de la oposición y la mesa de enlace (representante rural a nivel nacional) se sumaron tibios pedidos de “amigos” del matrimonio Kirchner para tratar seriamente el tópico “retenciones” en el diálogo al que instó la Presidente. Hugo Moyano, titular de la CGT, Ricardo Etchegaray, titular de la AFIP y del mismo seno K se alentó al tratamiento de tan conflictivo punto en la economía argentina el último año.

No todo termina en la actividad económica por excelencia en Argentina. La lista de ‘pendientes’ excede en extensión a cualquier enciclopedia del mundo que se haya alguna vez editado, contando con material para poder publicar el Gobierno Nacional su propia obra cumbre, aunque poco de felicidad podría dar la salida al mercado literario un repertorio de faltas como este.
Superficialmente, la lista bien podría contemplar cuestiones como: El creciente proceso inflacionario – todavía obviado por el debilitado Guillermo Moreno y el INDEC, donde continúa demostrando sus dotes de artista -, los impuestazos al gas y la luz, la supuesta modificación del sistema de subsidios a empresas privadas (cuya rebaja potencia la posibilidad de aumentos en tarifas, como en el transporte), la siempre soñada coparticipación federal de ingresos por parte de las provincias del interior – sin importar el sumiso amiguismo con Néstor y/o Cristina - y la falta total de políticas globales de tratamiento de la inseguridad, tanto delictiva como vial.

Nada reduce su importancia, a pesar de la mayor o menor exposición mediática que puedan alcanzar, lo cual implica el conocimiento e interés que la sociedad pueda hacia los mismos contemplar.
No obstante, un país rico en alimentos como lo es la Argentina, no tendría que tolerar la tragedia de la desnutrición.
Aunque la situación es alarmante en todo el país, en relación a los defectuosos sistemas educativos y sanitarios nacionales, el más desesperado momento se vive en el norte.Las generaciones futuras viven en plena indigencia mientras las altas esferas del poder se pelean por ubicarse lo más estratégicamente posible en el irreal tablero político.

El crecimiento de un país no se caracteriza únicamente por el alza de las actividades productivas más sobresalientes.

Ello es una circunstancia que, si bien puede ser controlada y estimulada desde el estado, son susceptibles a cambios del entorno. La educación y la salud son las armas más poderosas que una nación en su totalidad tiene para encarar al futuro cercano y el lejano. Y lo que sucede hoy en las provincias del norte – principalmente – es totalmente condenable.

¿Qué se espera para tomar cartas en el asunto? Todo forma parte de un círculo vicioso que nadie parece querer romper: Desnutrición y hambre; pobreza absoluta; desesperación, que bien puede guiar a la delincuencia, la cual criminaliza injustamente la condición social que a dichas personas el sistema les impone; escuelas que funcionan más para el socorro sanitario y alimenticio que de templos de la enseñanza y la cultura; generaciones venideras carentes de herramientas básicas de sobrevivencia.

¿Dónde se aplica la tan mencionada y gastada idea de ‘redistribución de la riqueza’? Tal vez estamos en la presencia de una nueva categoría de ‘discurso testimonial’: Todos lo dicen y apoyan, nadie lo convierte en realidad.

Un área tan esencial para el desarrollo del ser humano en situación de inquilino – y no dueño - del mundo en el que se desenvuelve es la protección del medio ambiente.
Mantener viva esa concepción es en la Argentina una aventura y una lucha en contra de los férreos y suculentos intereses de industria con vastos recursos destinados a, sencillamente, poner bajo el tapete la malaria que pueden traer aparejadas sus actividades.
Argentina es tanto para las firmas nacionales como las internaciones, un paraíso del ocultamiento y los negociados, por lo cual, el arribo de inversiones extranjeras no siempre significa progreso y previsibilidad para poder generar divisas en estas tierras del sur.

La llegada del grupo canadiense Barrick Gold a la provincia de San Juan para explotación minera es el más reciente reflejo de la corrupción en beneficio de unos pocos y en detrimento, en este caso, del pueblo sanjuanino.
El gobernador José Luis Gioja aceptó un contrato por 25 años para que la firma del norte removiera tierras para la obtención de oro, plata y cobre en los yacimientos de Pascua Lama, haciendo uso de mano de obra extranjera barata o de otras provincias e incluso cerrando el paso autoritariamente a sectores de acceso público, y de ‘yapa’, contaminan el suelo.
¿Por qué se permitió esto? El desembarco de los operarios y las maquinarias vino acompañado de millones de dólares por el silencio del ejecutivo local, y un porcentaje mínimo de la explotación, que solo alcanzaría el 3%.

La provincia del noroeste no tiene la exclusividad de la irregular relación de compañías explotadoras de recursos con las gobernaciones.
Un extenso y lamentable mapa puede dibujarse con la cantidad de yacimientos que han sido (o son) explotados por firmas que solo desean enriquecerse a costa de la destrucción de todo el bello entorno que los rodea: Catamarca (La Alumbrera, Agua Rica, Salar del Hombre muerto), Chubut (Navidad, El Desquite), Río Negro (Calcatreu), Neuquén (Andacollo), Jujuy (Pirquitas y Minera Aguilar), Mendoza (San Jorge), Santa Cruz (Cerro vanguardia, Manantial Espejo, San José – Huevos verdes) y la Rioja (Famatina)

Sin embargo, no hace falta recorrer los diferentes puntos mencionados para constatar el pobre cuidado que el Argentino, tanto las autoridades como la sociedad no educada con respecto a la temática en cuestión, destruyen su medio ambiente: Basura en las calles y pilas de bolsas en las esquinas (más común en las ciudades grandes), ríos peligrosamente contaminados (Río de la Plata, Riachuelo, Río Reconquista, etc.) y destrucción de espacios verdes.

Es indispensable tener en cuenta las temáticas tratadas y mencionadas con anterioridad, para que el ciudadano que consuma los típicos medios de comunicación no crea que una apertura al diálogo y la presentación de una ‘acotada’ agenda de cuentas pendientes es lo único que tanto el oficialismo como la oposición tiene para charlar, largo y tendido.

Hay mucho más de lo que se ve.
La devastación de la actividad pesquera, el abandonado sistema ferroviario, la falta de autonomía e idoneidad de los profesionales para trabajar en sus respectivas áreas, aquellas en las cuales pueden impartir conocimiento y tomar decisiones acordes a sus puntos de vista desarrollados para las dificultades que surjan.


Tal y como se tratara de un ranking de canciones, las problemáticas parecen luchar con sus distintos niveles de gravedad para atraer la atención de los funcionarios, aunque en lugar de un simple voto para subir en la escala, lo que necesitan es decisiones desde aquellos que tienen la capacidad y el aparato gubernamental para pisar fuerte y hacerle frente a la desigualdad, la desprotección y el desinterés.

¿Se logrará a partir de ahora? Soñar no cuesta nada. Lo que sí costará a futuro, es la tardanza.

martes, 7 de julio de 2009

193 años después…

La sanción de la Independencia en aquel Congreso celebrado en la provincia de Tucumán el 9 de Julio de 1816, intentó conformar una sólida base de ideales unidos por sobre las diferencias para dar el puntapié inicial a un proceso de construcción de una república sobre los pilares de la justicia social, apertura política y el alcance de la educación y la salud sin distinción de clases.


Aquella época sumida en la opaques que el conflicto civil y militar ocasionaba por la confrontación con España y entre los mismos compatriotas, contó con iluminados – algunos recordados de manera incompleta y otros definitivamente olvidados – que insertaron en las primitivas concepciones de libertad imperantes, la sensación de que la independencia significaba algo más que una simple y atrayente palabra.

‘Independencia’ contemplaba la autosuficiencia de una región rica en recursos naturales, que requería su administración no fraudulenta ni egoísta, para así no depender de manera directa y obligada de las potencias mayores – más allá de los conceptos de exportación e importación, funcionales al andar de una economía de acuerdo a sus capacidades propias.


¿Qué sucede hoy con la Argentina, 193 años después de la declaración oficial de Libertad?

Con las diferencias acordes y lógicas entre las etapas históricas y los momentos en que se desenvuelve – ¿y evoluciona? – el mundo, Argentina, como país, todavía adeuda muchas de las materias que aquel 9 de Julio de 1816 se plasmaron como fundamentales para el crecimiento como Nación y como pueblo.
La unión no es una idea que el argentino realmente parezca entender, en un sentido más amplio que la unión de pareja o con la familia.
Décadas de estímulo de la dirigencia política en su generalidad educó a la población a confrontar al “diferente”, y no por ello significa ‘racismo’ o ‘discriminación’ – que de hecho, están muy impregnadas en la sociedad argentina -, sino que se inculcó la cultura del desprecio a quien sabe o pretende pensar distinto, aquel que desea expresar una alternativa diferenciada.

(Relativamente) lejos de las guerras civiles y el enfrentamiento armado, el escrache con objetos contundentes e insultos es el arma más eficaz que tienen las personas que, independientemente de sus razones, desean hacerle sentir el rigor del desacuerdo a aquel cuya postura y discurso son “opositores” a lo que uno profesa.

¿Es esto característica de una sociedad que evolucionó 193 años después?

No. Es característica de un pueblo que, empapado de calidez y solidaridad, soportó cientos de malarias, carentes en su totalidad de estabilidad. Y lamentablemente, en sentido vertical, se trasladó la forma de ser de la política argentina, a la masa, como una herencia poco deseada, pero que se cultivó y creció a través de los años.

¿Es concebible tener que ver y sentir la violencia del desacuerdo, tanto a nivel popular como a nivel gubernamental?

Así se aprendió a vivir en estas tierras.

El pasado no tiene el valor del cual debería gozar, y solo se admiten los puntos de vistas únicos. Y aunque la libertad de pensamiento tiene que permitir que la historia y la actualidad sean analizadas desde diferentes miradas e interpretaciones, no es de inteligentes escapar a los datos fehacientes y renegar de los documentos que comprueben y certifiquen la veracidad de un hecho, sean quienes sean los protagonistas.

Actualmente, la verdad y la legalidad parecen ser enemigos íntimos de la argentinidad. Sin autoridades competentes para educar desde la formalidad y con el ejemplo a una masa carente de límites, se aprende a vivir bordeando la línea que separa la seriedad y la responsabilidad del concepto de “Si lo hacen los demás”. Y de esta manera, nunca se comienza a cambiar.
Si las situaciones ejemplares no parten desde la cúpula misma del poder y sus dependencias y organismos, ¿cómo se pretende “renacer” como Nación y Estado?


Argentina como país vivió sus momentos de gloria. Lamentablemente, la inestabilidad fue la regla para gran parte de la historia. Y a las grandes cualidades que como sociedad y como territorio se muestran al mundo, fuertes contradicciones de violencia verbal y física nos hacen dudar de nuestras capacidades.

Argentina se encuentra en falta con quienes hace 193 años soñaron a la equidad y la igualdad como sustentos eficientes de las demás herramientas de convivencia de la sociedad: Educación, salud y política trasparente.

Las oportunidades de sobresalir y agregarle valor a la cotidianeidad no escasean. Solo falta quienes revivan la capacidad de hacerlo en conjunto. Hace 193 años se pensó un país. Casi dos siglos después, se puede re avivar ese sueño, y hacerlo realidad. ¿Se podrá?


La actualidad indica otra cosa. El futuro inmediato, cambios poco claros. El futuro a largo plazo. Se verá…

viernes, 3 de julio de 2009

El cambio en un ambiente complicado

El concepto de ‘cambio’ presupone la modificación necesaria de hábitos y costumbres que, de algún modo, se vieron alteradas por un suceso o circunstancia determinada que alteró el orden imperante.

Durante la última semana, la embrollante y complicada dinámica del país sufrió severos cambios que hacen hasta el día de hoy tambalear el equilibrio de la rutina diaria del ciudadano común, sin importar las tensiones o satisfacciones que dichas prácticas puedan ocasionar de modo individual.
Acostumbrados a ser parte de la mezcla indiscriminada de la desorganización y la falta de un camino común a seguir más allá de las ideas, el argentino tuvo que lidiar entre las repercusiones políticas de las elecciones Legislativas del domingo 28, con la decepcionante reacción tardía ante el avance de lo que dejó de ser ‘gripe porcina’, para ser llamada ‘gripe A’.

El frío y nublado domingo en que se abrió la votación fue una especie de metáfora del clima que durante meses se vivió a causa de la larga, peleada y agresiva campaña pre – electoral, que protagonizaron personajes más ocupados en utilizar herramientas de marketing y denunciar lo ajeno, que en mostrar sus – supuestas – ideas base y proyectos que defiendan intereses de quienes, en definitiva, los colocan en donde se hallan.

La lluvia nocturna le proveyó al conteo de votos el marco novelesco perfecto para determinar la saturación que la población en general siente de un sistema de gobierno poco claro y transparente de quienes mayoritariamente perdieron – aún sin admitir completamente su derrota y minimizando lo que ellos mismos maximizaron en épocas pasadas recientes.

La renovación en el Congreso Nacional ya fue sentenciada. De todas maneras, el Gobierno Nacional, más allá de la clara pérdida de poder de su cacique – el ex presidente, y ahora también ex líder oficial del partido Justicialista, Néstor Kirchner – intentó hacer valer un punto de vista endeble y negador de la realidad, cuando el pasado Lunes la mandataria Cristina Fernández, relativizó absolutamente el resultado de unos comicios que, en definitiva, apuntan a proveer de oxígeno al Parlamento, aunque ello también implique “tomar todo con pinzas”.

Mientras el tablero político movió sus fichas para acomodarse adecuadamente a la situación actual que devino de la votación – y lamentablemente ya pensando en las presidenciales del 2011 -, el territorio argentino en su totalidad se vio afectado por el surgimiento casi ‘mágico’ de una gripe que, antes del Domingo, parecía englobarse dentro de la categoría “un problema más”.
Efectivamente, a las evidencias nos remitimos, esto no es así.

Salió a la luz, “llamativamente de manera inmediata tras saberse el resultado del domingo”, que la renunciante ministra de Salud, Graciela Ocaña – cuya profesión es contadora pública, un área bastante diferente a la que se encontraba, afianzando la idea de que el amiguismo y la sumisión puede más que la idoneidad en la política – había alertado acerca de la posibilidad de suspender todas clase de actividades que impliquen reuniones masivas de gente, en el marco del anuncio de la Emergencia Nacional.

¿Mala publicidad? Definitivamente. Una vez más, prevaleció el ocultamiento de algo que podría entenderse como “punto en contra” para ganar la aceptación del pueblo. Y una vez más, Argentina arranca en desventaja de forma reactiva en cuestión de políticas públicas.

¿Por qué se dio nuevamente esta práctica desleal y deshonesta? Ello queda como pregunta retórica cuya respuesta no sería fácil de dilucidar.

La titular de la cartera de salud pagó con su incompetencia los platos rotos, así como Ricardo Jaime, turbio funcionario K que manejaba a discreción millonarias sumas de dinero en subsidios a empresas privadas desde la Secretaria de Transporte, debió pagar con su puesto el ‘cambio’, mínimo, que esboza la Presidente, aunque no es tal, ya que los nombres no significan ninguna alteración de la política. Un hombre de De Vido ocupó ese cargo. Guillermo Moreno sigue controlando los números del INDEC desde la secretaria de Comercio Interior, dependiente de un Ministro de Economía totalmente inexistente.

El sector agropecuario y tambero sigue esperando su turno. El pésimo estado del transporte público y de la salud, la contaminación de los ríos – el riachuelo en primer lugar – y la explotación de suelo argentino indiscriminado concedido a empresas extranjeras por negociados – como en sucede en San Juan -, la ineptitud de gobernadores como Jorge Capitanich (Chaco) para utilizar artimañazas kirchneristas para esconder graves cuestiones como el dengue, la pérdida de trabajos a gran escala y las peleas sin sentido.

Toda una gama de situaciones sin solución, y que podrán ser tema de debate y exposición en otra ocasión. No obstante, a estar alertas: La esencia de tales temas no son patrimonio exclusivo de la pareja presidencial.

El problema mayor que enfrenta el país en su conjunto en la actualidad es el crecimiento desmedido de la ‘gripe A’, que ya se instaló con fuerza y crudeza en el país, especialmente en la zona centro (Buenos Aires y Capital, Córdoba y Santa Fe)

Lamentablemente, el ciudadano común está poco conciente de la magnitud de la cuestión. No es objetivo de nadie instaurar la alama que encienda el sentimiento paranoico. Sencillamente se trata de ser precavido y prevenir. Y como sociedad no se lo entiende.
Por un lado, las cifras oficiales, tristemente, ganaron en impopularidad y falta de credibilidad. Y ello se refuerza aún más cuando trasciende que la presidente de enoja con el recientemente designado nuevo Ministro de salud de la Nación, Manzur, por comentar a los medios la cifra de víctimas. ¿Por qué alguien debería enfadarse por ello?

Esa carencia de autenticidad crea confusión. Y la población, en casos como estos, requiere de debida información, clara y transparente.

Por el otro lado, el sentimiento de rebeldía e irresponsabilidad que empaña muchas de las cosas que como sociedad se llevan adelante, impulsa a hacer caso omiso a la palabra autorizada para referirse al tema. En este caso, el mundo de la medicina en un tópico estrictamente médico.

La higiene es la clave. Antes y después de transitar por la vía pública, evitando el manoseo desmedido con los elementos sólidos que ocupan una vereda, una calle. La prevención no significa inmunidad, pero si resulta efectiva cuando se la realiza con responsabilidad y conciencia. Por todos y para todos.

Un dato más para testificar la carencia total de sentido común: El estado obliga a cerrar escuelas y universidades. Hasta allí llega su papel. Pero la intermediación con los intereses privados debe ser fundamental para concientizar acerca de acompañar las medidas estatales.
Es inconcebible que tanto shoppings, cines, pubs y boliches continúen abiertos. ¿Acaso importa más el fin de lucro que la salud? Definitivamente sí. Y muchos hogares abrirán sus puertas a la calle para dar libertad y rienda suelta a sus componentes jóvenes para divertirse, con tal vez el único aviso de “cuídate y no toques nada”. Como si ello sirviera de algo.

Retomando el concepto utilizado al comienzo de la nota, como eje del desarrollo posterior, el ‘cambio’ de hábitos y costumbres tendrá que ser obligatorio, en este caso, de manera temporal hasta que el Estado, en decisión correcta, crea pasado el “mayor peligro” de contagio – lo cual no quiere decir volver al descuido diario.

El ‘cambio’ no es siempre malo, y nunca es totalmente bueno. Es una circunstancia que es de mentes claras el tomarlo con calma, paciencia y voluntad. El ‘cambio’ en escala grupal no se puede dar de manera individual. Y eso los argentinos lo saben bien.

domingo, 7 de junio de 2009

El manejo responsable del poder que la palabra otorga.

"Felices tiempos aquellos en que se puede sentir lo que se quiere y decir lo que se siente".

Tal fue el deseo de libertad de expresión y de prensa que expresó Mariano Moreno, pionero y modelo ineludible de ética periodística y compromiso para con las ideas, fundadas con base en la matriz independentista que tanto él como otros héroes de la Patria defendieron con ardua pasión y convicción.

El nacimiento de La Gaceta de Buenos Ayres significó el puntapié inicial para un oficio que creció a la par de los diversos procesos políticos y sociales que marcaron profundamente la evolución de una nueva República, la cual al día de hoy todavía ve lejano su techo de crecimiento, ansiando ver realizado la utopía de convivir en un mundo donde opinar diferente no signifique el quiebre social ni el caos.

Casi 200 años después del establecimiento de las bases para un país libre e independiente, el paso del tiempo y los avances tecnológicos – que no necesariamente implica el avance del humano en condición de tal – causaron una mutación a nivel comunicaciones, a la cual el periodismo tuvo que adecuarse para ‘reposicionarse’ como profesión dentro del dinámico mundo cibernético que inunda de datos el espacio al que cualquiera puede llegar.

Es tarea esencial del periodista saber interpretar y transformar lo que todos pueden ver, en información coherente y entendible.

No obstante, el periodista debe conservar y no traicionar el objetivo esencial con el cual nace y desarrolla su actividad: Serle fiel y funcional a los intereses del pueblo.

Es la comunidad de impacto inmediato y el contexto en general donde el periodismo se desenvuelve, al que debe respetar, saber entender, y cuyos valores y sensaciones debe transmitir con la mayor exactitud posible.

El periodista tiene por obligación saber utilizar de manera ética y honesta el gran poder que la palabra calificada a través de los distintos medios de comunicación le confiere.

Sería hipócrita catalogar de totalmente puro al mundo periodístico, ya que, como en tantos otros ámbitos, las ‘ovejas negras’ pululan por todos lados, oscilando peligrosamente entre su llegada al público y los sucios juegos de seducción que con grupos de influyente poderío económico – político se lleva adelante.

Esa enorme capacidad de influencia que el periodismo indudablemente ostenta sobre el mundo social y político es origen del odio que un grupo de gente – movilizada y dirigida por líderes a veces poco iluminados – puede profesar hacia la labor periodística.

Y ello se potencia en un contexto de educación endeble y la poca motivación al debate serio que entre los distintos grupos sociales debería realizarse – ya que enriquecería tanto miradas compatibles como contrarias.
Factores internos y externos que bañan a la profesión de desconfianza y ausencia de credibilidad.

La ‘independencia periodística’ no existe como tal.
Los medios de comunicación son empresas lucrativas que, indefectiblemente, se asociarán a una línea de pensamiento que en la práctica no puede siquiera cuestionarse. Triste verdad.

Sin embargo, nunca hay que dejar de seguir fielmente los ideales con los que cualquier serio y correcto ser humano creció.
Ello no quiere decir que las críticas son bombas de ataque masivo que hay que repeler con dureza y firmeza.

La diferencia es siempre rica en contenidos – cuando se las haga y se las reciba con respeto y argumentos -, y hay que aprender a entender al otro. Tal precepto se encuentra ausente actualmente en la práctica, y es tan necesario reivindicarlo, no solo desde las más altas esferas del cargo público, sino desde la comunidad en general.
La prensa informa, forma y educa. Sencillamente hay que entender eso.

Aquellos que transmitimos, sea desde el más grande medio (Televisión, radio, gráfica e incluso Internet) hasta la más pequeña hoja de un diario de barrio o un humilde sitio de internet, debemos comprometernos a no darle la espalda a la verdad y la justicia que desde la palabra se debe impartir, sabiendo que no se puede ser enteramente objetivo, pero que dentro de la subjetividad que se aplica a cada idea, se sepa hablar con el fuerte sustento del argumento y el documento como apoyatura, y no simplemente ‘hablar por hablar, sin importar si se dice la verdad’, solamente para captar la atención y ganar ‘simpatizantes’.

El 7 de Junio es el día en que deben revalidarse los más puros valores que sirvieron de sustento para la labor periodística desde sus inicios, para luchar contra las irregularidades ideológicas y las prácticas poco honrosas.
Existen maneras sanas de hacer tal labor, y de unir a distintos mundos y sectores sin manejar la información a discreción.

¡Feliz día a todos aquellos que impulsan un trabajo transparente desde todos los medios posibles! ¡ Feliz día del Periodista!

domingo, 24 de mayo de 2009

El devaluado 25 de Mayo

Siempre que se acerca una de las denominadas ‘fechas patrias’, la duda acerca del real conocimiento que la sociedad argentina tiene de las mismas aqueja a aquellos que desean ver reflejado el sentimiento nacionalista y patriótico más allá de la sumisión mental hacia un discurso populista falto de contenidos, más allá de un partido de la selección de fútbol, y aún mas distanciado del alivio que significa gozar de un día feriado.

El 25 de mayo marcó un quiebre en la evolución de un vasto y desunido territorio que seis años después se declararía como una República Independiente, aún cuando tuvieron que sucederse cruentas guerras para lograr un orden y organización que, lamentablemente, todavía no alcanza un nivel lo más cercano posible a lo óptimo.

La eterna dependencia que de fuerzas externas de alguna manera hasta el día de hoy sufre el país se remonta al poderío español en tierras rioplatenses, cuando el virreinato representante de la corona consumía los recursos naturales en detrimento de las poblaciones nativas que se sumergían en la pobreza y la marginación, mientras unos pocos ricachones regocijaban por las dulces divisas que percibían.

El avance de la Francia Napoleónica sobre la península ibérica provocó la pérdida temporal de autoridad por parte de la Corona, en manos del Rey Fernando VII, y la oportunidad para las colonias en América de aprovechar tal situación para levantarse contra ese poder “testimonial” – concepto tan de moda en el presente inmediato – y proclamarse independientes.

El proceso siempre estuvo lejos de ser fácil y de naturaleza unánime.

A las puras intenciones sustentadas con grandes ideas de progreso económico y social de protagonistas destacables de la historia nacional como Manuel Belgrano y Mariano Moreno, se le opusieron infaltables mentes perversas que solo buscaron el rédito personal negociando con gobiernos extranjeros la independencia que tan trabajosamente se logró, al menos, dictar en los papeles.

Aquel 25 de Mayo en que el Cabildo, la casa matriz y catalizadora de todo deseo independentista, abrió sus puertas al debate y a la manifestación popular, se presentaron 9 personajes que pasarían a la historia como los protagonistas principales e iniciadores “oficiales” de la carrera hacia la liberación del territorio:

El Presidente de la Primera Junta fue Cornelio Saavedra (Militar). Los secretarios: Juan José Paso (Abogado) y Mariano Moreno (Abogado, político y periodista).Los vocales de la Junta de Gobierno eran: Manuel Belgrano (Abogado y político devenido valientemente en militar), su primo Juan José Castelli (político y abogado), Manuel Alberti (Sacerdote), Miguel de Azcuénaga (Político y Militar), Juan Larrea (Comerciante de origen español) y Domingo Matheu (Político y Militar)

No obstante, el enfrentamiento entre algunos de sus componentes recuerda a la imposibilidad de consenso que se vive hoy en día entre las autoridades nacionales, provinciales y municipales. La única diferencia es que hace 200 años, la muerte era la moneda corriente con la cuál se cobraban las diferencias aquellos que diferían en cuanto a la idea de un país libre y justo en materia social, política y económica.

¿Qué es la escarapela, además de un distintivo que se desprecia, aún en ‘fechas patrias’? Es el elemento que unificó, por orden de Belgrano, a los cientos de héroes de guerra que dieron su vida a través de los años por conseguir los objetivos en la Revolución de Mayo planteados.


La educación en Argentina formula un discurso estructurado y poco estimulador acerca de la esencial importancia de aquel evento, su antes y su después.
El amor a los colores de la república y el respeto por la historia son dos conceptos que no encuentran su lugar dentro de los programas formales que se imparten en los centros de enseñanza.

Menos se motiva a la lectura para fortalecer el escaso conocimiento y la continuación del aprendizaje y el repaso a medida que los chicos y jóvenes avanzan sobre las etapas de la vida.

No es intención ni siquiera aproximada el adoctrinar a la juventud en una misma línea de pensamiento – por ello se aboga por el debate aún en edades tempranas, que enseñen a pensar “más allá” – o creer que todos deberían ser estudiosos y expertos en la historia nacional.

Solo se pide el más superficial interés para saber que se festeja – o que se debería festejar – y entender quienes fuimos, quienes somos, y analizar hacia donde vamos, en base a errores que nunca se terminan de corregir y repetir, y aciertos que siempre vale la pena destacar.

Tristemente, para este próximo 25 de Mayo, se vislumbra un torrente de discursos de campaña demagogos para ensalsar lo propio y defenestrar lo ajeno, lejos de todo recuerdo del pasado, lejos de los monumentos y los puntos neurálgicos donde se desenvolvió un suceso hito, aún cuando se haya dado dentro de los límites de lo que hoy es la Ciudad de Buenos Aires.

La sobre abundancia del término “bicentenario”, bastardeado por la burda propaganda política, implica pensar, hacia el seno mismo de nuestra sociedad: “Qué estamos festejando”, “Qué se conmemora”.

La duda más peligrosa de plantear, con posibles resultados poco felices, es aquella que nos impondría reflexionar en que “si nos importa o no, realmente, como sociedad, lo que se esté festejando este próximo 25 de mayo”.

Bienvenidas sean las respuestas.

domingo, 10 de mayo de 2009

¿Quién trae la calma?

“Dicen que el hombre es un animal de costumbres, más bien de costumbre el hombre es un animal”. Desde una simple hoja de papel, Mafalda formuló una premisa que tristemente refleja una realidad que no deja de sorprender e indignar.

El excesivo nivel de tensión que se vive dentro de la sociedad argentina hiela la sangre, aunque también invita a pensar y reflexionar sobre el violento presente que tiñe de sombría oscuridad un futuro totalmente incierto.

No solamente se trata de indignarse con la inseguridad que aqueja a cada habitante que “intenta sanamente” vivir dentro del territorio nacional, sino también observar detenidamente el papel del gobierno nacional y cada una de las provincias y municipios, tanto en políticas concretas para luchar con una problemática histórica que día a día encrudece el nivel de alerta para el ciudadano común, sino además su influenciador y poco feliz discurso de campaña, que fomenta, tal vez sin que los demás se den cuenta, el enfrentamiento irracional.


La descalificación es el arma predilecta de aquellos que en la carrera hacia una elección – en este caso, las legislativas del 28 de Junio – olvidan que la gente quiere – o debería querer – escuchar propuestas concretas que animen a pensar en un cambio en los temas macro y sus variables micro.

Definitivamente hay que conformarse con escuchar la denuncia y la crítica con argumentos, que bien realizada es válida, enriquece al debate y a la apertura mental hacia distintas ideas, pero que en Argentina queda relegada para atacar un rostro o un movimiento o alianza (no partido) político con saña, más allá que uno esté de acuerdo con la acusación o no y que esté demostrado en los papeles aquello de lo que se acusa.


El miedo que se instala desde el oficialismo – encabezado por el “ex” presidente -, alertando sobre una enorme crisis institucional en caso de caer derrotados, sumado al palabrerío vacío de casi toda la oposición – siempre se hallan las esperanzadoras excepciones – que solamente tuerce su atención y fuerzas a captar adeptos con spots demagogos y rostros sonrientes, inculcan una cultura basada en el desacuerdo sin razón y la confrontación, que indefectiblemente aquellos ciudadanos a quienes más lleguen influenciará, ya sea por serles funcional a sus ideas, o por sentirse cómodos con su rostro, su personalidad y su carisma.

¿Cuál de todos los candidatos parará la pelota y obviará la crítica, para enfocarse a impulsar reales proyectos como principal carta de triunfo?

Aparentemente ninguno. Lo más parecido a propuestas se halla en frases que superficialmente incluyen mencionar las principales problemáticas del país y/o cada ciudad, evitando adentrarse en detalles profundos y específicos de las mismas, que en una discusión de campaña real y seria harían la diferencia.

Pero hoy en día la diferencia se hace viendo quién crítica y grita más. Y esto la gente lo percibe. Y esto en la calle se traduce en intolerancia.

La inseguridad no solo implica aplicar las leyes de castigo con eficiencia, sin corrupción o inoperancia de por medio. Implica oxigenar los mecanismos y herramientas institucionales para sustentar un sistema fuerte, desde los organismos por el estado dependientes, como desde el mismo individuo político, que deje la seriedad comprometida para la cámara y los micrófonos y muestre fortaleza en el accionar directo, proactivamente, y no después del suceso.


¿Y qué mejor complemento a ese utópico funcionar que la calma que traería el mas mínimo consenso?

Nadie pediría dejar de denunciar los ilícitos y la deshonestidad, que ensucian un ámbito cada vez carente de intelectualidad y/o pensamientos serios y cada día más parecido a un mercado donde empresarios (los políticos) aplican herramientas de marketing y publicidad para acaparar consumidores (votantes)

Lo que se pide es el tan necesitado sentido común. ¿Nadie podría contemplar un llamado a la sensatez para evitar conflictos directos entre grupos sociales, organismos o gremios?
Ver, escuchar o presenciar el violento choque de partes diferenciadas entre ellas o con las mismas fuerzas de seguridad se han hecho tan comunes que lo único que le resta al ciudadano común es tratar de evitarlas en su camino a casa o al trabajo, o rezar para no toparse con ese grupo masivo que ocultando sus rostros (o no) pisotea el derecho del transeúnte y copa una calle o avenida.

¿Y el gobierno? ¿Y la oposición? Entre aquellos que permiten el crecimiento de masas llevadas del cuello como fieras domadas (pero listas para atacar ante una supuesta “amenaza externa”) por un líder, y aquellos que se muestran en desacuerdo (pero de quienes se desconfía cuando tal vez les toque estar en el poder), no hay acuerdo, hay permiso para todo, y las calles se convierten en un hervidero: al menor contacto con una personalidad “contraria”, estalla la más agresiva expresión física.

¿Y la calma? Bien gracias.

Lamentablemente, dos necesidades básicas insatisfechas por décadas constituyen la base de una sociedad mejor, más contemplativa y pacífica: Educación y trabajo digno.

Por educación se entiende condiciones edilicias aptas, omisión de paros y huelgas y modificación extensa del sistema escolar y programas de estudio. Por trabajo digno se esperan ambientes propicios e higiénicos para el libre desarrollo de la labor, evitar el trabajo en negro y la corrupción de los sindicatos y gremios.

Todo suma, todo resta. ¿Y la calma? Todavía no llega. Y una vez más, la coyuntura política le gana a la importancia de temas que requieren tratamiento especial. Esa dinámica insana se traduce a la realidad.


Nuevamente, la tierna y justa filosofía de Mafalda encaja perfectamente en esta dura realidad que a la sociedad argentina le toca vivir: “¿Por qué complicarse la vida con los problemas del país, cuando la solución más simple es solucionarlos?”.

A tomar nota.

lunes, 20 de abril de 2009

La historia en nuestras manos. Parte II.

(La extensión de esta segunda parte me provoca pedir disculpas por un lado, debido al posible exceso de datos que provoque aburrimiento por la sobreabundancia de los mismos, y por el otro, compartir mi disfrute al redactar una nota que implicó un estudio – no tan profundo como hubiese querido – de una cuestión histórica por demás interesante)

En tiempos de crisis económica, el ahorro y gasto moderado son dos conceptos sobre los cuales se alinea el ciudadano corriente al momento de pensar sobre una compra de un bien y servicio, distanciado del manejo indiscriminado de la plata a niveles empresariales por un lado, y de la desesperación delictiva de aquellos olvidados por la política oficial.

En este marco, unos pequeños trozos de papel, llamados billetes, se constituyen en un elemento preciado y sobrestimado, más allá de su utilidad como herramienta de intercambio para cualquier operación comercial.

Paradójicamente, los billetes son generadores de un interesante debate, iniciado en la nota anterior, cuyas bases se sustentan en estudiar la vida y obra de los personajes que embellecen y colorean con sus rostros el papel y que pueden ponerse en duda o re afirmarse como merecedores de tal orgullo, aunque el orden de los valores no parezca reflejar su importancia en la historia argentina.

Detrás quedaron las exposiciones de Roca, San Martín y Belgrano.
En esta ocasión se considerarán los ideales y las prácticas de tres protagonistas que nutrieron sus vidas de compromiso y dedicación respecto la vida política del país, pero con aciertos que se contrapusieron con varias actividades y pensamientos poco felices y reprochables.

Recordado popularmente como el “padre del aula”, Domingo Faustino Sarmiento fue más que un simple promulgador de políticas que aspiraban a enriquecer la educación en el país – materia que demostró con el paso de la historia ser tan fundamental como polémico y olvidado.Imposible imaginarlo con una sonrisa después de visualizar durante tanto tiempo su gesto adusto y poco amistoso de los cuadros, Sarmiento ejerció una activa vida política en momentos de organización nacional tras el cese del conflicto entre unitarios y federales, hasta alcanzar la presidencia, en 1868, hasta 1874.

Amarrado pasionalmente al mundo de la literatura y los saberes desde chico gracias a la influencia de su familia, Sarmiento se rozó con la educación por primera vez en Francisco del Monte, San Luis, donde junto a uno de sus tíos construiría una escuela. A partir de allí, sea en San Juan o cuando se exilió en Chile, promulgó ideas innovadoras y también críticas, no solo en su materia por excelencia, sino en aspectos generales de las administraciones públicas de los lugares donde se encontraba.


Fue gracias al encargo del gobierno Chileno de visitar en misión diplomática Europa y parte de América, que se nutrió de ideales políticos, sociales, y en particular, pudo vivenciar los efectos de diversos sistemas educativos. Como nota de color, tuvo el honor de conocer al General San Martín, ya grande y exiliado en Francia, y entrevistarse con el padre de la Patria.


Paradojas de la historia, Domingo Sarmiento fue un hombre que despotricó y defenestró la figura de un personaje que evolucionó como uno de los estandartes de la tradición Argentina: El gaucho.

Familiarizado con la más fina estirpe cultural europea, consideraba al gaucho un ser despreciable por su calidad de pobre, hombre de campo vago y traba al progreso nacional, al igual que catalogaba de esa manera al indio, y al caudillo, este último, un tipo de liderazgo surgido en el interior que él enfrentó y odio, desde el momento que Facundo Quiroga invadió su natal provincia de San Juan.

Estos duros y complejos pensamientos los volcó al papel cuando publicó “Facundo”, y “civilización y barbarie”, donde explicó esta polaridad adjudicándole a la ciudad el más puro sentido de mundo civilizado empapado de cultura y educación de primera línea, y al campo hogar de “salvajes”, que de lo único de seres humanos que poseían era la sangre.

Luego de ser gobernador de su provincia y verla crecer, renunció tras no coincidir en implantar el estado de sitio con el Gobierno Nacional, comandado por Bartolomé Mitre, cuando el caudillo Chacho Peñaloza se levantó en armas.

El 12 de Octubre asumió la presidencia que había ganado en las entonces poco claras elecciones. Como presidente inauguró la primera línea telegráfica con Europa y estimuló la construcción de una red de trenes que, más allá de sus intenciones, contaron con las barreras impuestas por las empresas británicas, que pensando en sus intereses de exportación hacia Londres, tendieron las vías en forma de “abanico”, lejos de la interconexión que Sarmiento soñaba.

Tal vez una de las grandes frustraciones del Sarmiento maestro y educador, fue no poder crear un ambiente propicio para albergar a inmigrantes europeos de Inglaterra y Francia, que preferían la prosperidad norteamericana, dándole paso al arribo de españoles e italianos – en mayor medida – para trabajar en los campos, en condición de pobres.

Una vez finalizado su mandato, paseó en cargos políticos durante la presidencia de Nicolás Avellaneda y el general Roca, para fallecer en el exilio, en el país vecino de Paraguay, el 11 de septiembre de 1888, fecha la cual 55 años después fue consagrada por la Conferencia Interamericana de educación como Día del maestro.

Grandes atributos conjugados con pensamientos tan peligrosos como “políticamente incorrectos”, Domingo Faustino Sarmiento se erigió como uno de los puntales de la historia inicial de Argentina, hecho que lo catapultó a inmortalizarse en el billete de $50.

No todo es coincidencia en la vida de los a veces mal llamado “próceres” que tiñen de vida a los billetes que los ciudadanos utilizan todos los días para movilizarse por la vida.

Juan Manuel de Rosas fue una personalidad que chocó contra lo que Sarmiento exaltaba y representaba, más allá de la diferencia en generaciones.

Estanciero y proveniente de una familia rica de Buenos Aires, Juan Manuel Ortiz de Rosas – tal cual es su nombre completo – nació el 30 de 1793, y vivió ligado al trabajo y la administración de grandes campos, amasando cierta fortuna y poderío territorial en la zona, al punto tal de poseer al momento de su exilio gran parte de lo que hoy se conoce como Palermo, en el área del parque 3 de febrero.

Se codeó con los ideales federales, en especial con el caudillo santafesino Estanislao López, aunque su arribo a la gobernación de Buenos Aires (1829), con facultades extraordinarias y el mote de “restaurador de las leyes”, en pleno auge de la guerra de la gran provincia con el resto del país, lo ubicó en una posición donde tuvo que lidiar elegantemente con el egoísta y unitario pensamiento porteño y las “pseudo amistades” con los caudillos.

Atendió las demandas de líderes natos y de gran peso como Ramírez (Entre Ríos) y el mismo Facundo Quiroga, con quien se lo relaciona en el episodio de su muerte, en Barranca Yaco, como gestor de su asesinato, debido al gran poder que iba adquiriendo el caudillo riojano en el interior gracias al impulso de sancionar una constitución federalista que el alentaba, que incluso lo colocó como posible competidor de Rosas por alcanzar Buenos Aires.


Juan Manuel de Rosas inició el camino de “conquista del desierto”, en su salvaje y autoritaria campaña de 1833 y 1834, que sería completada décadas después por el General Roca, en unos de los más sangrientos episodios que enfrentó a dos argentinas totalmente diferentes.

En su segunda gobernación, el gran estanciero olvidó la amabilidad, y salió a las calles a combatir la oposición ideológica con su grupo de choque, la famosa “Mazorca”, lo más parecido a una fuerza paramilitar para combatir al que pensara distinto.
Herramienta y objetivo tan “célebre” en la historia del país.

Para complicar aún más un panorama nacional lleno de desunión y guerras civiles, Francia, descontento por los acuerdos poco beneficiosos que sí había gozado Inglaterra cuando Rivadavia administraba “su” país aparte, bloqueó el puerto de Buenos Aires, e incluso llegó a pactar con militares como Lavalle para combatir con los federales del interior.

Para combatir ello, Rosas aplicó una férrea resistencia que incluso le valió la felicitación del mismísimo José de San Martín, que lo honró con su sable de regalo ante tal acción.
Pero pasado este conflicto, el poco democrático gobernador de Buenos Aires se enfrentó con el creciente levantamiento del interior liderado por Justo José de Urquiza, ex aliado del Restaurador, y también hacendado en muchos puntos inescrupuloso y con demasiados intereses en juego.

La Batalla de Caseros ganada por el entrerriano determinó la salida de Rosas del poder, y del país, para morir en Inglaterra en 1877.

Irónicamente, sus restos fueron repatriados en 1989 por un presidente que con su extravagante peinado y patillas, recordaba - solo en apariencia, no en cuanto a prácticas e ideas – al caudillo riojano Facundo Quiroga, teóricamente muerto por órdenes de Rosas.

Otro dato de Color: Lejos una vez Rosas, todas sus tierras fueron convertidas por Sarmiento en una extensa zona de paseos donde prevaleciera la arquitectura europea y el verde natural, reflejados, entre otros, por el zoológico porteño. Rosas perdió en Caseros un 3 de Febrero, tal es el nombre del enorme parque inmerso en el barrio de Palermo.


¿Son estas suficientes razones para ubicarse, según los valores de los billetes, por delante de San Martín y Belgrano, o incluso para permanecer en el del $20 impreso? Muchos datos hacen dudar de ello.

El último personaje de este recorrido histórico promocionado por el devaluado objeto de intercambio por excelencia es Bartolomé Mitre, militar que muy joven luchó contra las fuerzas de Rosas, luego devenido en periodista y político.

Nacido en la Buenos Aires siempre conflictiva y acaparadora del poder, el 26 de Junio de 1821, Mitre saltó de cargo a cargo a nivel público: desde la legislatura, ministro de gobierno y relaciones exteriores del gobernador Valentín Alsina, ministro de guerra y marina, cabeza de la organización nacional por parte de la provincia.

La batalla de Pavón que ganan sus milicias por sobre las de Urquiza, lo colocan al tope del escalafón dirigencial, en 1862, momento en el cual se impulsaron cambios radicales – como la elaboración del Código civil y penal – pero en plena recuperación se halló en medio de la guerra con el Paraguay, para la cual se alió con Uruguay y Brasil y que lo encontró a Mitre en el campo de batalla.

Con Domingo F. Sarmiento en el poder, Mitre lideró el partido liberal – o nacionalista -, que perdería por fraude en las elecciones de 1874, y apagado su levantamiento en armas por Julio Argentino Roca, pasó cuatro años en prisión, donde se acercó a las letras, aún mas de lo que lo había hecho al crear el famoso diario “La Nación”, en 1870.

El desorganizado ambiente político lo vió nuevamente en escena para ubicarse como férreo opositor del corrupto mandato de Juárez Celman – Con Roca actuando tras bambalinas, tal cual sucede en momentos actuales -, junto a Leandro Alem, en la llamada Unión Cívica.

Lamentablemente, Mitre olvidó enseguida esa temporal unión, y pactó con Roca, quebrando su relación con Alem, que luego crearía el centenario e histórico partido de la Unión Cívica Radical.

Sus últimos años Mitre los pasó escribiendo en el diario, augurando un mejor país desde las filas conservadoras que él había antes combatido, hasta fallecer en 1906, para descansar en el cementerio de la Recoleta.



6 billetes, 6 valores diferentes, 6 personajes que enriquecieron, para bien o para mal, la historia de un país acostumbrado al desorden y las luchas internas poco honestas y claras, bañadas de tratados y acuerdos temporales y coyunturales, tal como aún se estila en la actualidad.


Cada uno contribuyó con las herramientas que las circunstancias y sus mentes privilegiadas le pusieron en su camino, utilizándolas en su favor únicamente en algunos casos, y en los menos pero más destacados, en pos de defender los interes de una nación hambrienta de independencia real que nunca concretamente llegó y una organización que nunca en políticas a largo plazo duró.


Y están impresos en los billetes. Nunca está de mas releerlos y pensarlos, para saber que pasó y que fuimos, que sucede hoy, y que hay que hacer y que no en un futuro que siempre, más allá de las proyecciones, a nivel política y economía, se presenta incierto.