Ser reactivo. Esa es la cuestión. Reprobable comportamiento al que los funcionarios públicos mal acostumbran a la sociedad argentina, caracterizado por la corrupta ineptitud de realizar y continuar en el tiempo los controles pertinentes a diversas actividades comerciales – sean comercios corrientes, bares, boliches -, permitiendo de esta manera a aquellos dueños que ostentan valores lejos de la honestidad, esquivar elegantemente límites y regulaciones necesarias para mantener la seguridad en el local, sea del rubro que fuere.
El camino del ilícito se inicia en muchos casos por medio de la concesión de permisos de manera sospechosa, tanto a empresas como a particulares, sin revisión previa de antecedentes.
Los negociados por un lado, o el desinterés por otro, pueden mucho más que la prevención.
Ejemplos varios tristemente sobran en la larga lista negra de tragedias y accidentes ocasionados por la irresponsabilidad deshonesta de aquellos que dan vía libre a cualquier tipo de proyecto con fines de lucro, y que a cambio de mirar hacia otro lado, perciben un “regalo monetario” que no sirve más que para evitar lo que debería ser una normal tarea pública que apunte a cuidar tanto a los dueños como a los potenciales clientes.
El boliche República de Cromagnon, el avión de LAPA y las fallas estructurales de Aeroparque, el triple crimen de General Rodríguez y el comercio ilegal de Efedrina, el asesinato del taxista con serios antecedentes policiales y la aprobación de licencia de conducir sin previa investigación.
Casos hitos – entre tantos otros - de siniestros que sacaron a la luz, a la vista de la opinión pública en general, la inoperancia de ciertos sectores del gobierno Nacional, provincial o municipal para efectuar de manera concreta y eficiente los controles y clausuras - en los casos que no se cumplan con los requisitos de seguridad.
Lamentablemente, siempre debe esperarse una muerte o un grave accidente para abrir los ojos y comenzar a investigar.
Otro de los aditamentos de esta falta total de proactividad reside en la lección supuestamente aprendida luego de los sucesos.
Indigna toparse con el aprendizaje nulo en muchos de los casos, ya que las razones que ocasionaron luego dolor y temor no fueron debidamente solucionadas y erradicadas, presas del palabrerío y la lentitud tanto política como empresarial, aunque aclarando que no siempre es una regla que engloba a todos.
Cuando el 31 de Agosto de 1999 el avión de LAPA no pudo despegar, debió contar con un largo espacio para frenar y así evitar cualquier inconveniente.
Error. Salió expulsado por sobre la inservible reja que apenas separa Aeroparque de la avenida Costanera Rafael Obligado, desde donde arrastró a varios autos, hasta chocar con parte del campo de la Asociación Argentina de Golf, para finalmente explotar, cobrándose la vida de 65 personas.10 años después, las autoridades recordaron el hecho, y evalúan cambios en la zona. Tuvo que pasar una década. Proceso más que lento.
De todas maneras, no es exclusividad de los más impresionantes accidentes el error humano en cuanto a la prevención y la escucha de quejas de vecinos.
Un incidente – con posible consecuente muerte – por la falta de un semáforo en una transitada y peligrosa esquina de la ciudad, una violación o robo en una oscura y solitaria estación de tren o barrio por la falta de iluminación y seguridad. Hay de todo dentro del oscuro supermercado del delito y el crimen.
Fuera de las circunstancias que se suceden en momentos exactos y precisos, pueden estudiarse casos de “vista gorda” de organismos estatales a nivel ambiental.
La ubicación de empresas contaminadoras sin regulación alguna a orillas de lagos o ríos – el riachuelo es cabecera de este rubro - es una bomba de tiempo que tarde o temprano estallará, para esparcir por el aire y la tierra materiales y gases tóxicos, gracias a la dañina corruptela de quienes debían y deben encargarse de mantener limpia una ciudad o área, mientras también asean sus conciencias.
¿Por qué esperar a que algo malo suceda para despabilar al funcionario encargado?¿Por qué aguardar para limpiar un terreno, colocar más guardia, utilizar la inteligencia para acechar y atrapar a criminales o narcotraficantes, y tantas otras herramientas de control y prevención?
La Argentina como sociedad sufre día a día los resultados de la depravación humana que tiñe muchos de los sectores y grupos que componen el territorio nacional.
No todos entran en la misma bolsa, pero de alguna manera aquellos que se suman a esta podredumbre se las arreglan para destruir el presente, proyectando solo ruinas para el futuro.
La esperanza se potencia en dos únicos conceptos: denunciar y actuar. Solo así se saldrá adelante.
martes, 27 de enero de 2009
domingo, 18 de enero de 2009
Buenos Aires: Sus beneficios más allá de la tensión capitalina.
Mientras los porteños buscan alejarse del bullicio que la ciudad les impone cada día del año, redireccionando sus presupuestos y energías hacia la costa bonaerense o el interior del país, las propuestas culturales y paisajísticas abundan en suelo capitalino para aquellos que deben quedarse o quienes deseen arribar a la “París de Sudamérica”.
Reconocida en el exterior por ser epicentro de variadas expresiones culturales, desde el arte hasta la música y el baile, la Ciudad de Buenos Aires presenta un clima que, más allá de la turbulenta confusión que se generan con caos de tránsito y la incesante actividad como corazón financiero del país, alberga espacios determinados especialmente acondicionados para el descanso del turista y el empalago visual que su arquitectura regala.
La promoción realizada en ferias de turismo internacionales ha sido durante el 2008 fundamental para resaltar las bellezas de una ciudad que intenta crecer y mejorar muchos de sus puntos más débiles y conflictivos, pero que aún en momentos de gran tensión, no pierde su esencia histórica tan apasionante y rica en contenidos, complementada con su edificación moderna en cuanto a paisajes.
Inmerso en un contexto de crisis financiera que estancó a la economía a nivel mundial, en especial a Norteamérica y Europa – de donde provienen los potenciales turistas extranjeros que más atraen a las autoridades locales -, el rubro turismo debió potenciar a fines del año pasado su actividad “marketinera”, para revaluar los beneficios que concede Argentina, y en este caso particular, la Ciudad de Buenos Aires.
El Instituto Nacional de Promoción Turística (InProTur) ha encabezado una actividad de marketing promocional “in situ” en eventos tales como: Workshop Operador La Andina del Sur. Chile; el Torneo Mundial de Paris–Cadet Tenis. Paris. Francia – donde se contó con Participación institucional por medio de un stand -; Expozaragoza, Zaragoza. España; Press trip del Ecuador; Press trip de Estados Unidos; The Global Meetings & Incentives Exhibition. Barcelona. España; Luxury Travel Expo. Las Vegas. Estados Unidos, etc.
E incluso se aprovechó la atención mundial en los juegos Olímpicos de Beijing, con fuerte presencia institucional con el objetivo de atraer la atención de personas de cientos de países.
La representación de la cual goza la Ciudad de Buenos Aires para abrir sus puertas al mundo cuenta con la colaboración de operadoras y agencias mayoristas especializadas, como es el caso de All Terra, empresa dedicada a elaborar paquetes personalizados de recorrido, tanto de la Capital como amplias y hermosas zonas a pocos kilómetros de la misma.
“Nosotros ofrecemos un servicio diferencial para que los viajeros puedan disfrutar lo que ofrece la ciudad de Buenos Aires, de acuerdo a sus intereses, preferencias y poder adquisitivo”, Informa Roberto Teper, director asociado de la operadora que se roza con los mercado de los Estados Unidos, Europa, Latinoamérica, y que tiene en vista fortalecer contactos con el mundo árabe.“Los instamos a descubrir la vida cultural de la ciudad. Tratamos de combinar los aspectos formales y establecidos con nuevas experiencias”, remarca.
Asimismo, en referencia a la preocupante crisis que produjo un retroceso de la actividad económica, desde All Terra se destaca que no se ha sentido el impacto de la hecatombe en la temporada alta, sino todo lo contrario.“hemos tenido más visitantes que el año pasado, aunque en parte lo atribuimos a que hemos ampliado nuestra presencia con nuevas operadoras en el exterior”, reconoce Teper.
Respecto a las maravillas que la Ciudad de Buenos Aires expone a sus visitantes, las empresas especializadas en el rubro se han adecuado a las necesidades de quienes arriban y desean conocer, pero a su antojo y tiempo.“No operamos paquetes masivos sino que armamos uno a la medida de los intereses, disponibilidades de tiempo y por supuesto presupuesto de los viajeros”, se aclara desde All Terra.
La ciudad que le dio la espalda al Río – lo cual podría haberse utilizado como ventaja, no solamente paisajística – esquiva al desorden estructural y organizacional producto de administraciones públicas poco competentes, y explota sus componentes del modo más educativo y rico posible.
Barrios con anchas espaldas en referencia al nacimiento y evolución de la República, como San Telmo y Plaza de Mayo, se ensamblan en territorio porteño con zonas de lujo como Puerto Madero y Costanera, constituyendo de esta manera un cóctel delicioso al paladar del turista.
No tan lejano se encuentra el movimiento comercial y teatral de Avenida Corrientes y calles aledañas, que cruzan como a un río a la extensa 9 de Julio, que une a Retiro y Constitución.
El espacio verde – descuidado en muchas partes por la administración nacional y municipal – confiere el lugar preciso para el relax y el divertimento deportivo.Como representante del “aire libre” se ubica el barrio de Palermo, en el área del Planetario o el parque Tres de Febrero, que de todas maneras linda con cuadras de las más exclusivas de la ciudad y paseos por demás interesantes, como el jardín botánico y el zoológico.
La Capital del país ofrece también recorridos que, distanciados del glamour del sector norte, se insertan en el andar cotidiano, como pueden ser los barrios de Almagro – que ostenta un crecimiento marcado en construcción, en el marco del gran Shopping de Abasto – Once y Villa Crespo, puertas obligadas de paso hacia el centro, así como también al sur resalta el viejo y pintoresco barrio de la Boca, que desafía al sucio Riachuelo mostrando una cara de la cultura que se acaricia con el sentir popular.
La reina del Plata, punto estratégicamente ubicado en un continente que, en el pasado olvidado, se hace su lugar a fuerza de buenas voluntades, en contraste con la corrupción que ni las palabras logran borrar. Algunos a la ciudad intentarán ensuciar, otros la embellecerán y adornarán, principalmente, para revalorar la calidad de vida de los ciudadanos que realmente valen la pena.
Reconocida en el exterior por ser epicentro de variadas expresiones culturales, desde el arte hasta la música y el baile, la Ciudad de Buenos Aires presenta un clima que, más allá de la turbulenta confusión que se generan con caos de tránsito y la incesante actividad como corazón financiero del país, alberga espacios determinados especialmente acondicionados para el descanso del turista y el empalago visual que su arquitectura regala.
La promoción realizada en ferias de turismo internacionales ha sido durante el 2008 fundamental para resaltar las bellezas de una ciudad que intenta crecer y mejorar muchos de sus puntos más débiles y conflictivos, pero que aún en momentos de gran tensión, no pierde su esencia histórica tan apasionante y rica en contenidos, complementada con su edificación moderna en cuanto a paisajes.
Inmerso en un contexto de crisis financiera que estancó a la economía a nivel mundial, en especial a Norteamérica y Europa – de donde provienen los potenciales turistas extranjeros que más atraen a las autoridades locales -, el rubro turismo debió potenciar a fines del año pasado su actividad “marketinera”, para revaluar los beneficios que concede Argentina, y en este caso particular, la Ciudad de Buenos Aires.
El Instituto Nacional de Promoción Turística (InProTur) ha encabezado una actividad de marketing promocional “in situ” en eventos tales como: Workshop Operador La Andina del Sur. Chile; el Torneo Mundial de Paris–Cadet Tenis. Paris. Francia – donde se contó con Participación institucional por medio de un stand -; Expozaragoza, Zaragoza. España; Press trip del Ecuador; Press trip de Estados Unidos; The Global Meetings & Incentives Exhibition. Barcelona. España; Luxury Travel Expo. Las Vegas. Estados Unidos, etc.
E incluso se aprovechó la atención mundial en los juegos Olímpicos de Beijing, con fuerte presencia institucional con el objetivo de atraer la atención de personas de cientos de países.
La representación de la cual goza la Ciudad de Buenos Aires para abrir sus puertas al mundo cuenta con la colaboración de operadoras y agencias mayoristas especializadas, como es el caso de All Terra, empresa dedicada a elaborar paquetes personalizados de recorrido, tanto de la Capital como amplias y hermosas zonas a pocos kilómetros de la misma.
“Nosotros ofrecemos un servicio diferencial para que los viajeros puedan disfrutar lo que ofrece la ciudad de Buenos Aires, de acuerdo a sus intereses, preferencias y poder adquisitivo”, Informa Roberto Teper, director asociado de la operadora que se roza con los mercado de los Estados Unidos, Europa, Latinoamérica, y que tiene en vista fortalecer contactos con el mundo árabe.“Los instamos a descubrir la vida cultural de la ciudad. Tratamos de combinar los aspectos formales y establecidos con nuevas experiencias”, remarca.
Asimismo, en referencia a la preocupante crisis que produjo un retroceso de la actividad económica, desde All Terra se destaca que no se ha sentido el impacto de la hecatombe en la temporada alta, sino todo lo contrario.“hemos tenido más visitantes que el año pasado, aunque en parte lo atribuimos a que hemos ampliado nuestra presencia con nuevas operadoras en el exterior”, reconoce Teper.
Respecto a las maravillas que la Ciudad de Buenos Aires expone a sus visitantes, las empresas especializadas en el rubro se han adecuado a las necesidades de quienes arriban y desean conocer, pero a su antojo y tiempo.“No operamos paquetes masivos sino que armamos uno a la medida de los intereses, disponibilidades de tiempo y por supuesto presupuesto de los viajeros”, se aclara desde All Terra.
La ciudad que le dio la espalda al Río – lo cual podría haberse utilizado como ventaja, no solamente paisajística – esquiva al desorden estructural y organizacional producto de administraciones públicas poco competentes, y explota sus componentes del modo más educativo y rico posible.
Barrios con anchas espaldas en referencia al nacimiento y evolución de la República, como San Telmo y Plaza de Mayo, se ensamblan en territorio porteño con zonas de lujo como Puerto Madero y Costanera, constituyendo de esta manera un cóctel delicioso al paladar del turista.
No tan lejano se encuentra el movimiento comercial y teatral de Avenida Corrientes y calles aledañas, que cruzan como a un río a la extensa 9 de Julio, que une a Retiro y Constitución.
El espacio verde – descuidado en muchas partes por la administración nacional y municipal – confiere el lugar preciso para el relax y el divertimento deportivo.Como representante del “aire libre” se ubica el barrio de Palermo, en el área del Planetario o el parque Tres de Febrero, que de todas maneras linda con cuadras de las más exclusivas de la ciudad y paseos por demás interesantes, como el jardín botánico y el zoológico.
La Capital del país ofrece también recorridos que, distanciados del glamour del sector norte, se insertan en el andar cotidiano, como pueden ser los barrios de Almagro – que ostenta un crecimiento marcado en construcción, en el marco del gran Shopping de Abasto – Once y Villa Crespo, puertas obligadas de paso hacia el centro, así como también al sur resalta el viejo y pintoresco barrio de la Boca, que desafía al sucio Riachuelo mostrando una cara de la cultura que se acaricia con el sentir popular.
La reina del Plata, punto estratégicamente ubicado en un continente que, en el pasado olvidado, se hace su lugar a fuerza de buenas voluntades, en contraste con la corrupción que ni las palabras logran borrar. Algunos a la ciudad intentarán ensuciar, otros la embellecerán y adornarán, principalmente, para revalorar la calidad de vida de los ciudadanos que realmente valen la pena.
miércoles, 14 de enero de 2009
Retiro: Una tierra inhóspita.
Puerta de salida desde la Ciudad de Buenos Aires, el histórico barrio de Retiro presenta en la actualidad una falta total de higiene y comodidad en el trayecto que ocupan la terminal de micros, la cabecera principal de la línea Mitre, el subte Línea C y los bulevares donde se reparten las paradas de colectivos.
Circular por esas cuadras es una travesía con obstáculos para aquellos que disfrutan del “turismo aventura” por la capital, y se convierte en un breve dolor de cabeza para los ciudadanos que intentan apresuradamente alcanzar alguno de los transportes que por allí inician – o finalizan – su recorrido.
Puestos en las veredas.
En medio de las sucias y rotas veredas que constituyen ese largo y atestado recorrido que une la estación de trenes, subte y micro, se esparcen variados puestos de comida que obstruyen gran parte del paso. ¿Cuántos de estos puestos se encuentran habilitados? Una parte ínfima. Ausente como en muchos otros casos, el Estado acuerda de palabra con los puesteros no intervenir, cuando debería “subsidiarlos” y estimularlos para una tarea más sana y prolija.
Asimismo, el Gobierno de Mauricio Macri se adjudica una fuerte campaña de mantenimiento de veredas y calles, por mayoría descuidada y destruida en toda la ciudad. ¿Se acordarán de Retiro?
Es inconcebible que en un punto tan concurrido – como puede ser el centro y microcentro de la ciudad – existan baches de tierra y piedras que para cualquier persona con movilidad reducida o madre con cochecito de bebe es una trampa “cuasi mortal”, como condimento del apuro poco solidario del porteño – en general -, acostumbrado a vivir a las corridas sin ver donde pisa ni donde cruza.
Un aditamento lo componen las viejas vías en desuso que no son reemplazadas por veredas. Al contrario, los transeúntes obligatoriamente deben pisotear ese sucio metal inservible que genera un relieve poco placentero para los pies, y que desemboca en un terreno “casi baldío”, a un costado y por detrás de la estación de trenes.
Colectivos.
Como peces dentro de una pequeña pecera, cientos de formaciones de diversas líneas que entran y salen de la Capital realizan un alto cercano a la terminal de micros, en un sector especialmente dividido para dicha función, pero no debidamente acondicionado.
La pulcritud es nula en el reino de la incomodidad.
No hay asientos y el gris cemento se confunde con el asfalto. La señalización, con pequeños carteles invisibles a la distancia, no es la adecuada, y el espacio para hacer fila y esperar no es suficiente, e incluso, presenta signos de inseguridad, teniendo en cuenta el gran afluente de personas en días de semana y el incesante movimiento de colectivos.
¿Tan complicado es refaccionar un área tan utilizada? Aparentemente sí. Y si a ello le sumamos la tradicional y conocida cultura de la imprudencia en la ciudad, cruzar las calles carentes de arreglo es una tarea peligrosa. Y la policía brilla por su ausencia.
La terminal de micros.
El término “vieja terminal de micros” encierra mucho más que una pintoresca definición. La infraestructura del terreno más importante en lo que a transporte de larga distancia respecta requiere re acondicionamiento de sus instalaciones.
En primer término, las baldosas deberían ser reemplazadas por pisos nuevos que, además de ser higienizados constantemente, contribuyan a generar una “buena vista” del lugar que actualmente, en complicidad con la tenue luz que a veces se esparce por el edificio, sea natural o artificial, propicia un ambiente por momentos tétrico, e incluso en algunos pasajes solitarios de la terminal, inseguro o poco agradable.
Los asientos de espera, tanto dentro como fuera, frente a los espacios donde estacionan los micros, podrían encontrarse en mejores condiciones y ser mas confortables para aquellas personas que desean utilizarlos, además de la posibilidad de crecer en número y evitar de esta manera el tumulto de gente de pie.
De todos modos, la mayor complicación la tienen los chóferes de esos enormes vehículos que deben maniobrar con pericia y mucha paciencia para entremezclarse en el laberinto de ruedas y armatostes para alcanzar la plataforma pre determinada para el embarco o desembarco de pasajeros.
Es imperiosa la necesidad de agrandar y re asfaltar el acceso y egreso de los vehículos, más allá de la obligación siempre postergada de las autoridades de control para verificar que chofer esta descansando y cual no puede seguir viaje. Los accidentes siguen ocurriendo en las rutas argentinas, pero más allá del lamento, no sucede nada que alivie la amargura, la bronca y la inseguridad.
Trenes.
El antiguo edificio que alberga hoy a la Línea Mitre, cuya inauguración data del año 1915, denota un alto valor histórico y arquitectónico, y aunque sus condiciones edilicias no alcanzan el grado de destrucción y falta de mantenimiento extremos, detalles y cuestiones de comodidad y seguridad siempre suman al momento de hacer uso de su infraestructura.
Pintar y embellecer los andenes y las paredes calman a la vista y proveen la sensación justa de alivio cuando se camina por lugar, aunque ello no serviría de nada sin la seguridad apropiada, tanto dentro como fuera.Condiciones básicas de higiene tiene que ser respetadas, así como también la mantención de asientos, escaleras y pisos, que en el caso de la cabecera de Retiro, no enseñan desorden y desinterés “demasiado” preocupante. Pero los argentinos aprendimos a desconfiar.
El barrio de Retiro es un mundo aparte donde gobierna de forma dictatorial el desorden y donde se conjugan centímetro a centímetro la sensación de inseguridad con el descuido a la infraestructura de la ciudad.Una espesura selvática de asfalto, colectivos y personas, que indiscriminadamente se mezclan como condimentos a una ensalada que, contrariamente a la idea de “salud” que el surtido de verduras guarda en el rubro gastronomía, se convierte en un revoltijo poco atractivo para el bienestar físico, tanto de quienes allí trabajan como de aquellos que simplemente pasan segundos, minutos u horas en un día común y corriente.
Circular por esas cuadras es una travesía con obstáculos para aquellos que disfrutan del “turismo aventura” por la capital, y se convierte en un breve dolor de cabeza para los ciudadanos que intentan apresuradamente alcanzar alguno de los transportes que por allí inician – o finalizan – su recorrido.
Puestos en las veredas.
En medio de las sucias y rotas veredas que constituyen ese largo y atestado recorrido que une la estación de trenes, subte y micro, se esparcen variados puestos de comida que obstruyen gran parte del paso. ¿Cuántos de estos puestos se encuentran habilitados? Una parte ínfima. Ausente como en muchos otros casos, el Estado acuerda de palabra con los puesteros no intervenir, cuando debería “subsidiarlos” y estimularlos para una tarea más sana y prolija.
Asimismo, el Gobierno de Mauricio Macri se adjudica una fuerte campaña de mantenimiento de veredas y calles, por mayoría descuidada y destruida en toda la ciudad. ¿Se acordarán de Retiro?
Es inconcebible que en un punto tan concurrido – como puede ser el centro y microcentro de la ciudad – existan baches de tierra y piedras que para cualquier persona con movilidad reducida o madre con cochecito de bebe es una trampa “cuasi mortal”, como condimento del apuro poco solidario del porteño – en general -, acostumbrado a vivir a las corridas sin ver donde pisa ni donde cruza.
Un aditamento lo componen las viejas vías en desuso que no son reemplazadas por veredas. Al contrario, los transeúntes obligatoriamente deben pisotear ese sucio metal inservible que genera un relieve poco placentero para los pies, y que desemboca en un terreno “casi baldío”, a un costado y por detrás de la estación de trenes.
Colectivos.
Como peces dentro de una pequeña pecera, cientos de formaciones de diversas líneas que entran y salen de la Capital realizan un alto cercano a la terminal de micros, en un sector especialmente dividido para dicha función, pero no debidamente acondicionado.
La pulcritud es nula en el reino de la incomodidad.
No hay asientos y el gris cemento se confunde con el asfalto. La señalización, con pequeños carteles invisibles a la distancia, no es la adecuada, y el espacio para hacer fila y esperar no es suficiente, e incluso, presenta signos de inseguridad, teniendo en cuenta el gran afluente de personas en días de semana y el incesante movimiento de colectivos.
¿Tan complicado es refaccionar un área tan utilizada? Aparentemente sí. Y si a ello le sumamos la tradicional y conocida cultura de la imprudencia en la ciudad, cruzar las calles carentes de arreglo es una tarea peligrosa. Y la policía brilla por su ausencia.
La terminal de micros.
El término “vieja terminal de micros” encierra mucho más que una pintoresca definición. La infraestructura del terreno más importante en lo que a transporte de larga distancia respecta requiere re acondicionamiento de sus instalaciones.
En primer término, las baldosas deberían ser reemplazadas por pisos nuevos que, además de ser higienizados constantemente, contribuyan a generar una “buena vista” del lugar que actualmente, en complicidad con la tenue luz que a veces se esparce por el edificio, sea natural o artificial, propicia un ambiente por momentos tétrico, e incluso en algunos pasajes solitarios de la terminal, inseguro o poco agradable.
Los asientos de espera, tanto dentro como fuera, frente a los espacios donde estacionan los micros, podrían encontrarse en mejores condiciones y ser mas confortables para aquellas personas que desean utilizarlos, además de la posibilidad de crecer en número y evitar de esta manera el tumulto de gente de pie.
De todos modos, la mayor complicación la tienen los chóferes de esos enormes vehículos que deben maniobrar con pericia y mucha paciencia para entremezclarse en el laberinto de ruedas y armatostes para alcanzar la plataforma pre determinada para el embarco o desembarco de pasajeros.
Es imperiosa la necesidad de agrandar y re asfaltar el acceso y egreso de los vehículos, más allá de la obligación siempre postergada de las autoridades de control para verificar que chofer esta descansando y cual no puede seguir viaje. Los accidentes siguen ocurriendo en las rutas argentinas, pero más allá del lamento, no sucede nada que alivie la amargura, la bronca y la inseguridad.
Trenes.
El antiguo edificio que alberga hoy a la Línea Mitre, cuya inauguración data del año 1915, denota un alto valor histórico y arquitectónico, y aunque sus condiciones edilicias no alcanzan el grado de destrucción y falta de mantenimiento extremos, detalles y cuestiones de comodidad y seguridad siempre suman al momento de hacer uso de su infraestructura.
Pintar y embellecer los andenes y las paredes calman a la vista y proveen la sensación justa de alivio cuando se camina por lugar, aunque ello no serviría de nada sin la seguridad apropiada, tanto dentro como fuera.Condiciones básicas de higiene tiene que ser respetadas, así como también la mantención de asientos, escaleras y pisos, que en el caso de la cabecera de Retiro, no enseñan desorden y desinterés “demasiado” preocupante. Pero los argentinos aprendimos a desconfiar.
El barrio de Retiro es un mundo aparte donde gobierna de forma dictatorial el desorden y donde se conjugan centímetro a centímetro la sensación de inseguridad con el descuido a la infraestructura de la ciudad.Una espesura selvática de asfalto, colectivos y personas, que indiscriminadamente se mezclan como condimentos a una ensalada que, contrariamente a la idea de “salud” que el surtido de verduras guarda en el rubro gastronomía, se convierte en un revoltijo poco atractivo para el bienestar físico, tanto de quienes allí trabajan como de aquellos que simplemente pasan segundos, minutos u horas en un día común y corriente.
miércoles, 7 de enero de 2009
Costumbres Argentinas: Descuidar y no respetar los monumentos de la ciudad.
Mal acostumbrado a no recibir castigo y creerse permitido a hacer lo que a cada uno plazca, el ciudadano argentino malinterpreta el hecho de saberse parte y dueño del patrimonio de su ciudad - sean edificios tradicionales e históricos, simples casas de barrio o paseos y plazas - y lo utiliza en su provecho para descargar la sensación de ira y destrucción que se potencia en muchos de nosotros.
El aerosol se convirtió en el peor enemigo de paredes y monumentos, olvidados por las fuerzas y autoridades públicas, a merced de irrespetuosos de todas edades y clases, recibiendo los despojos de la decadente educación argentina, que no enseñó como debe a proteger la historia, tanto física como abstracta, de las personalidades, lugares o puntos que marcaron el camino del país a través de los años, independientemente de las ideologías, aunque actualmente estás últimas hayan casi desaparecido, para convertirse en movimientos de masas poco entendidos del pasado y el presente nacional.
Hiere la vista el hallarse frente al arruinado color blanco de la Pirámide de Mayo y el Cabildo – dos monumentos emblemáticos de la ciudad de Buenos Aires -, donde comenzó a gestarse, a la par de otros puntos del país, el movimiento que luego originaría la independencia de un territorio que, si de costumbres refiere, vivió siempre bajo la sombra de la turbulencia que intereses patriotas e intereses de poder causaban al chocar de manera sangrienta.
Resulta inconcebible aguantar que monumentos de tal talla deban sufrir la falta de cuidado por un lado, y el desinterés total de aquellos que, manipulados por algún mandamás partidario y lejos de gozar de la cálida protección de la familia y la escuela, creen pertinente dejar su marca inscripta en paredes que vieron el nacer y morir de personajes que lucharon por conseguir lo que hoy ellos mismos disfrutan, o deberían disfrutar por derecho, y que de alguna manera, se les ha negado.
Hay un tridente que debe convivir y al mismo tiempo articular políticas de comportamiento y enseñanza para un mejor entendimiento y respeto para con uno mismo y los demás: Estado – Ciudadanía – Educación.
Lamentablemente, el desmembramiento del estado como protector social y el buen ejemplo que escasea desde los diferentes cargos públicos, impacta directamente sobre una ciudadanía que comparte sujetos de bien y valor con individuos descuidados por un ámbito educativo destrozado por deficientes e incoherentes políticas oficiales que no contemplan absolutamente la valorización adecuada a la base de toda evolución. Y nuevas y nuevas generaciones de jóvenes se perjudican año a año por la falta de decisión concreta y apoyo total de quienes deben encargarse del tema.
Un círculo vicioso que no encuentra a su curador, solo nada en medio del palabrerío interminable.
La pérdida de valores complementada con el impedimento del Estado por atender cuestiones sociales básicas – y también como interventor y administrador severo de la ley y el orden – empujaron a individuos de clases sociales, en especial las más bajas, a sacar provecho de recursos impensados, como el robo del bronce de los mismos monumentos de deberíamos defender, y hasta cables de teléfono.
Entonces de esta manera se entiende la tan conocida frase: Todo tiene que ver con todo.
Una de las herramientas mal utilizadas a nivel gobierno es la seguridad y la aplicación práctica del castigo, mal entendido por las masas. Se mezcla el concepto de ‘severidad’ con la triste concepción de ‘mano dura’ y ‘opresión de la libertad’, producto de un pasado poco feliz que vivió el país.
En el caso del cuidado a monumentos, plazas y paseos en la ciudad, no alcanza – y ni sirve – una guardia momentánea o distraída. En muchas ocasiones, el estado se encarga de limpiar y arreglar espacios para la comodidad de aquellos quienes los ocupan o pasan a diario. Y el mal educado residente de la metrópolis los destruye. No solo desde la rotura de alguno de sus elementos, sino desde el más mínimo detalle: tirar un papel al piso o ensuciar sin sentido.
Debe aumentarse la seguridad, además como intención integral de abogar por la comodidad y confianza del transeúnte. Esto significa que la policía actúe de inmediato, y no sirva solo para caminar.
Pintarrajear el mármol que sirve de sustento el recuerdo de héroes de la patria o grandes personalidades que abogaron por el bien de la sociedad, robar las letras que recuerdan un mensaje de esperanza transmitido por un defensor de las ideas de libertad y justicia, manchar la edificación que albergó los sueños de independencia que lucharon cara a cara contra las intenciones de obediencia de un poder mayor, o sencillamente escupir con un insulto a personajes que embellecieron, desde diversas especialidades, el vivir de un pueblo que actualmente los menosprecia.
Acciones que hieren al verdadero sentir nacional, más allá de populismos, tanto de un discurso demagogo como del olvido general.Nadie habla de estudiar puertas adentro por la eternidad la importancia del pasado en sus etapas.
Solo se pide respeto, y no desde la palabra, al que a fin de cuentas se las lleva el viento.
No obstante, el ciudadano tiene parte de responsabilidad. Si algún vecino divisa alguna actividad poco confiable a los pies de un monumento, la denuncia debe ser realizada sin retrasos ni reparos, aunque cuidándose de no creerse ‘héroe’, para evitar un episodio poco agradable.
Nadie esta exento de cuidar lo que es nuestro. No olvidar: los monumentos no son un simple adorno que embellece la ciudad. Es el símbolo de la libertad, la justicia, la paz y las ideas, aunque a veces representen a figuras que poco tienen que ver con valores tan puros.
(Nota redactada junto a Jonathan Porter)
El aerosol se convirtió en el peor enemigo de paredes y monumentos, olvidados por las fuerzas y autoridades públicas, a merced de irrespetuosos de todas edades y clases, recibiendo los despojos de la decadente educación argentina, que no enseñó como debe a proteger la historia, tanto física como abstracta, de las personalidades, lugares o puntos que marcaron el camino del país a través de los años, independientemente de las ideologías, aunque actualmente estás últimas hayan casi desaparecido, para convertirse en movimientos de masas poco entendidos del pasado y el presente nacional.
Hiere la vista el hallarse frente al arruinado color blanco de la Pirámide de Mayo y el Cabildo – dos monumentos emblemáticos de la ciudad de Buenos Aires -, donde comenzó a gestarse, a la par de otros puntos del país, el movimiento que luego originaría la independencia de un territorio que, si de costumbres refiere, vivió siempre bajo la sombra de la turbulencia que intereses patriotas e intereses de poder causaban al chocar de manera sangrienta.
Resulta inconcebible aguantar que monumentos de tal talla deban sufrir la falta de cuidado por un lado, y el desinterés total de aquellos que, manipulados por algún mandamás partidario y lejos de gozar de la cálida protección de la familia y la escuela, creen pertinente dejar su marca inscripta en paredes que vieron el nacer y morir de personajes que lucharon por conseguir lo que hoy ellos mismos disfrutan, o deberían disfrutar por derecho, y que de alguna manera, se les ha negado.
Hay un tridente que debe convivir y al mismo tiempo articular políticas de comportamiento y enseñanza para un mejor entendimiento y respeto para con uno mismo y los demás: Estado – Ciudadanía – Educación.
Lamentablemente, el desmembramiento del estado como protector social y el buen ejemplo que escasea desde los diferentes cargos públicos, impacta directamente sobre una ciudadanía que comparte sujetos de bien y valor con individuos descuidados por un ámbito educativo destrozado por deficientes e incoherentes políticas oficiales que no contemplan absolutamente la valorización adecuada a la base de toda evolución. Y nuevas y nuevas generaciones de jóvenes se perjudican año a año por la falta de decisión concreta y apoyo total de quienes deben encargarse del tema.
Un círculo vicioso que no encuentra a su curador, solo nada en medio del palabrerío interminable.
La pérdida de valores complementada con el impedimento del Estado por atender cuestiones sociales básicas – y también como interventor y administrador severo de la ley y el orden – empujaron a individuos de clases sociales, en especial las más bajas, a sacar provecho de recursos impensados, como el robo del bronce de los mismos monumentos de deberíamos defender, y hasta cables de teléfono.
Entonces de esta manera se entiende la tan conocida frase: Todo tiene que ver con todo.
Una de las herramientas mal utilizadas a nivel gobierno es la seguridad y la aplicación práctica del castigo, mal entendido por las masas. Se mezcla el concepto de ‘severidad’ con la triste concepción de ‘mano dura’ y ‘opresión de la libertad’, producto de un pasado poco feliz que vivió el país.
En el caso del cuidado a monumentos, plazas y paseos en la ciudad, no alcanza – y ni sirve – una guardia momentánea o distraída. En muchas ocasiones, el estado se encarga de limpiar y arreglar espacios para la comodidad de aquellos quienes los ocupan o pasan a diario. Y el mal educado residente de la metrópolis los destruye. No solo desde la rotura de alguno de sus elementos, sino desde el más mínimo detalle: tirar un papel al piso o ensuciar sin sentido.
Debe aumentarse la seguridad, además como intención integral de abogar por la comodidad y confianza del transeúnte. Esto significa que la policía actúe de inmediato, y no sirva solo para caminar.
Pintarrajear el mármol que sirve de sustento el recuerdo de héroes de la patria o grandes personalidades que abogaron por el bien de la sociedad, robar las letras que recuerdan un mensaje de esperanza transmitido por un defensor de las ideas de libertad y justicia, manchar la edificación que albergó los sueños de independencia que lucharon cara a cara contra las intenciones de obediencia de un poder mayor, o sencillamente escupir con un insulto a personajes que embellecieron, desde diversas especialidades, el vivir de un pueblo que actualmente los menosprecia.
Acciones que hieren al verdadero sentir nacional, más allá de populismos, tanto de un discurso demagogo como del olvido general.Nadie habla de estudiar puertas adentro por la eternidad la importancia del pasado en sus etapas.
Solo se pide respeto, y no desde la palabra, al que a fin de cuentas se las lleva el viento.
No obstante, el ciudadano tiene parte de responsabilidad. Si algún vecino divisa alguna actividad poco confiable a los pies de un monumento, la denuncia debe ser realizada sin retrasos ni reparos, aunque cuidándose de no creerse ‘héroe’, para evitar un episodio poco agradable.
Nadie esta exento de cuidar lo que es nuestro. No olvidar: los monumentos no son un simple adorno que embellece la ciudad. Es el símbolo de la libertad, la justicia, la paz y las ideas, aunque a veces representen a figuras que poco tienen que ver con valores tan puros.
(Nota redactada junto a Jonathan Porter)
lunes, 5 de enero de 2009
Ricardo Etchegaray a la AFIP. La administración K “entre amigos”.
El ingreso a un nuevo año de elecciones, la obligación de cumplir superficialmente con las promesas de obras anunciadas en diciembre – muchas de las cuales llevan retraso de hasta 4 años – y la caída de ingresos por exportaciones, obligan al Gobierno Nacional a elaborar diversas tácticas para asegurar un buen flujo de fondos que soporte el gasto que indefectiblemente se incrementará, más allá de la situación económica del país, que todavía no recibió el pleno impacto de la crisis internacional.
Para hacerse de grandes sumas de dinero a discreción, la pareja matrimonial, cuya palabra final está férreamente a cargo del ex presidente Néstor Kirchner, colocó como titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) a uno de sus más fieles soldados, Ricardo Etchegaray.
De esta manera, logra mantener “entre amigos” el manejo de un órgano que engloba a todas las empresas y ciudadanos del país, como recaudador total de impuestos.
La liquidación de $ 100 millones que firmó el flamante nuevo titular del AFIP, destinada a cubrir baches en la caja oficialista es la prueba práctica mas fehaciente de la utilidad que desde la Residencia de Olivos se le adjudica para los próximos meses al organismo, así como sucedió recientemente con los fondos de la Anses.
La elección de Etchegaray encierra una notoria intención de los Kirchner de contar con un funcionario acostumbrado a confrontar con tal de imponer su verdad, y obedecer al mandamás, tal como es la política agresiva y sumisa de la actual administración, al menos como ha sucedido en conflictos emblemáticos en poco más de un año de gestión.
Más allá que la asignación de “amigos políticos” en puestos varios de Gobierno no es una herramienta exclusiva y propia del matrimonio santacruceño, si se ha convertido en una práctica alevosa, en especial, al analizar el movimiento que se vivirá en los próximos meses de cara al recambio en el Congreso de la Nación, y al sideral desembolso de dinero en campaña y publicidad al que la política tiene acostumbrados a los argentinos.
La víctima en esta ocasión de la infaltable intervención del presidente del PJ en las decisiones en Casa Rosada fue Claudio Moroni, quien contaba con el aval de la Presidenta para continuar a cargo de la AFIP e incluso había sido partícipe de la elaboración de las polémicas y poco confiables leyes de moratoria y blanqueo de capitales.
¿Cuál fue su “defecto”? No saber presionar, y ser blando, según el diccionario de comportamiento político con el que se mueve a todos lados Néstor Kirchner y sus co legionarios.
Ricardo Etchegaray se capacitó en la testaruda cualidad de no dar el brazo a torcer, ya desde su antigua posición en la Aduana, donde se nutrió de diversos conflictos de los cuales, de una manera u otra, salió bien parado, ya sea en su confrontación con el ex titular de la AFIP, Alberto Abad, el escándalo de la valija de Antonini Wilson o la polémica con Southern Winds por el contrabando de cocaína a España.
Luego desfiló su orientación ultra kirchnerista en el ONCCA (Oficina nacional de Control Comercial Agropecuario), donde se enfrentó al duro sector rural en el extenso conflicto que duró cuatro meses y que, a pesar del recordado “No” de Julio Cobos, aún continúa sin definición y con nuevos cruces en puerta.
Como era de esperarse, encargado de lidiar con los ruralistas quedó un amigo de Etchegaray, Emilio Eyras, cuya única función aparente será la de continuar aplicando las atribuciones excesivas que el ejecutivo le concedió a lo que en teoría es una simple oficina de control, y no una barrera de exportación a la que hay que complacer y obedecer, más allá de los requerimientos legales y naturales para efectuar dichas ventas al exterior. Entonces el futuro por este lado tampoco es prometedor.
“Yo respeto a las instituciones” había afirmado meses atrás Cristina Fernández de Kirchner en su primera gran conferencia de prensa, impulsada por el joven Jefe de Gabinete, Sergio Massa.
Los hechos demuestran lo contrario.
Para hacerse de grandes sumas de dinero a discreción, la pareja matrimonial, cuya palabra final está férreamente a cargo del ex presidente Néstor Kirchner, colocó como titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) a uno de sus más fieles soldados, Ricardo Etchegaray.
De esta manera, logra mantener “entre amigos” el manejo de un órgano que engloba a todas las empresas y ciudadanos del país, como recaudador total de impuestos.
La liquidación de $ 100 millones que firmó el flamante nuevo titular del AFIP, destinada a cubrir baches en la caja oficialista es la prueba práctica mas fehaciente de la utilidad que desde la Residencia de Olivos se le adjudica para los próximos meses al organismo, así como sucedió recientemente con los fondos de la Anses.
La elección de Etchegaray encierra una notoria intención de los Kirchner de contar con un funcionario acostumbrado a confrontar con tal de imponer su verdad, y obedecer al mandamás, tal como es la política agresiva y sumisa de la actual administración, al menos como ha sucedido en conflictos emblemáticos en poco más de un año de gestión.
Más allá que la asignación de “amigos políticos” en puestos varios de Gobierno no es una herramienta exclusiva y propia del matrimonio santacruceño, si se ha convertido en una práctica alevosa, en especial, al analizar el movimiento que se vivirá en los próximos meses de cara al recambio en el Congreso de la Nación, y al sideral desembolso de dinero en campaña y publicidad al que la política tiene acostumbrados a los argentinos.
La víctima en esta ocasión de la infaltable intervención del presidente del PJ en las decisiones en Casa Rosada fue Claudio Moroni, quien contaba con el aval de la Presidenta para continuar a cargo de la AFIP e incluso había sido partícipe de la elaboración de las polémicas y poco confiables leyes de moratoria y blanqueo de capitales.
¿Cuál fue su “defecto”? No saber presionar, y ser blando, según el diccionario de comportamiento político con el que se mueve a todos lados Néstor Kirchner y sus co legionarios.
Ricardo Etchegaray se capacitó en la testaruda cualidad de no dar el brazo a torcer, ya desde su antigua posición en la Aduana, donde se nutrió de diversos conflictos de los cuales, de una manera u otra, salió bien parado, ya sea en su confrontación con el ex titular de la AFIP, Alberto Abad, el escándalo de la valija de Antonini Wilson o la polémica con Southern Winds por el contrabando de cocaína a España.
Luego desfiló su orientación ultra kirchnerista en el ONCCA (Oficina nacional de Control Comercial Agropecuario), donde se enfrentó al duro sector rural en el extenso conflicto que duró cuatro meses y que, a pesar del recordado “No” de Julio Cobos, aún continúa sin definición y con nuevos cruces en puerta.
Como era de esperarse, encargado de lidiar con los ruralistas quedó un amigo de Etchegaray, Emilio Eyras, cuya única función aparente será la de continuar aplicando las atribuciones excesivas que el ejecutivo le concedió a lo que en teoría es una simple oficina de control, y no una barrera de exportación a la que hay que complacer y obedecer, más allá de los requerimientos legales y naturales para efectuar dichas ventas al exterior. Entonces el futuro por este lado tampoco es prometedor.
“Yo respeto a las instituciones” había afirmado meses atrás Cristina Fernández de Kirchner en su primera gran conferencia de prensa, impulsada por el joven Jefe de Gabinete, Sergio Massa.
Los hechos demuestran lo contrario.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)