viernes, 20 de marzo de 2009

“Mamarracho electoral”

Contundente y muy crítico análisis emitido por el diputado Nacional por Capital Claudio Lozano, en medio de la guerra de discursos que en cámara de diputados hace dos días enfrentó la ambición oficialista de adelantar las elecciones nacionales para el 28 de Junio y la esperanza nunca suficiente de la oposición para evitar el manoseo institucional que ya ha comenzado y se aprobó sin dificultades con 136 votos a favor, pasando de esta manera a la cámara Alta.

Graves y profundas problemáticas sociales y económicas han sido dejadas de lado para discutir los legisladores enceguecidos, por un lado, bajo el temor de la pérdida gradual de votos y acompañamiento, y por el otro, por el oportunismo de líneas contrarias, ante una medida que en la opinión pública no encuentra el entendimiento más que superficial acerca del impacto política de esta jugarreta que se practica desde Casa Rosada y en la “casa madre” del movimiento kirchnerista: Olivos.

Masivas marchas en el país pidiendo seguridad una vez más, la mesa de enlace de las entidades agrarias, que en su puja mediática por proponer lo más beneficioso para el sector agropecuario ha quedado temporalmente aislado (¡el oficialismo no se presentó al debate el viernes!), los encontronazos con el poder judicial y la lentitud e ineficacia de todos los procesos correspondientes al mismo, y una lista que crece y contempla todos aquellos puntos que apenas serán tratados en el Congreso.

Sencillamente una vergüenza. Movida que el mandamás y “consejero” de las políticas oficialistas, el ex presidente Néstor Kirchner, decidió imponer viendo la pérdida de consenso y el alejamiento de viejos aliados. Imitando a uno de sus más nuevos enemigos políticos, el jefe de Gobierno Porteño Mauricio Macri, que en un intento de evitar mezclar las elecciones de la ciudad con las nacionales, las había adelantado para la ahora célebre fecha 28 de Junio.

Pero el golpe que asestó y desequilibró por unas horas al mundo “K”, le fue devuelto con la misma moneda, la misma acción y el mismo planteo.
Y ya se consiguió media sanción.

¿Cuál es el endeble, y al mismo tiempo, muy cierto argumento del oficialismo, para llevar adelante esta desprolijidad?: Adelantar las elecciones implica la pérdida de tiempo en tratar alianzas, peleas discursivas y tire y afloje, además del “ahorro” en presupuesto.

Nada más hipócrita, dentro de la vasta hipocresía que pulula en los aires de la política nacional. ¿Gasto de presupuesto? Si de todas maneras las campañas son avaladas por fondos públicos y “donaciones” siempre sospechosas
(La más recordada: La valija del venezolano Antonini que por una muchacha de seguridad aeroportuaria devenida en modelo no llegó a las ansiosas manos kirchneristas), como sucede en cada acto proselitista de cualquier partido al poder.


Lo que si tristemente es verdad es la total concentración en la cuestión electoral en época previa a elecciones, a tal punto atendidas por sobre demás temas de importancia mayor, que inclusive un año antes se comienzan a ver por los medios los anuncios de posibles alianzas temporales de interés, que luego prosperarán o no, de acuerdo a los resultados posteriores.
Nunca nada por las ideas. Todo al servicio de los intereses coyunturales, aplicando herramientas de marketing político ya muy gastadas, poco originales, y hasta hartantes. Y los casos abundan más que los productos baratos en supermercados.


¿Qué sucederá en menos de una semana?


El Senado de la Nación debatirá acaloradamente la aprobación del proyecto, y como se vivió en el pasado no tan lejano, la tensión y la fineza de los dardos en cada palabra de legislador serán las claves, además del número de aliados que le darán vida o no a las intenciones del matrimonio santacruceño, que lejos del buen porvenir que se auguraba hace 3,4 años, hoy en día parece ensimismado en la crítica demagógica y las políticas nefastas.


Y por su lado, la oposición, desunida y poco renovada, por más que se intente demostrar lo contrario, tiene la muy difícil tarea de revertir un proceso que pinta de gris oscuro el futuro del país en el presente año.

martes, 10 de marzo de 2009

La decencia en extinción.

Sabido es que la educación en Argentina vive un proceso de decadencia que atrofia sin piedad la mente de las futuras generaciones, que sin herramientas eficientes saldrán a la calle a rebuscárselas solos en un mundo donde las intensiones del contexto jugarán un papel preponderante en la formación mental y humana del pequeño o joven.


No obstante este pésimo panorama, la culpa no es solamente del destruido sistema escolar, huérfano del cuidado estatal y del apoyo suficiente como para subsistir bajo básicas normas de infraestructura.

La pérdida de calidad es acompañada por una excesiva vulgaridad en la televisión y las revistas, y peor aún, en la calle, donde miles de chicos intentan jugar en las plazas, reunirse en una esquina, o sencillamente, donde camina con direcciones desconocidas a realizar actividades infinitas.

La corrupción de las imágenes que se perciben por las calles complota contra la decencia que debe servir de pilar para la educación formal e informal de un chico.

Sea desde un puesto de diarios como un gigante aviso publicitario en la cima de un edificio, la grosera exposición de mujeres ligeras de ropa, además de rebajar el papel de la mujer como género en la sociedad, educa de manera perversa a los chicos que a temprana edad querrán experimentar o analizar bajo un sentido crítico poco formado, que es lo que ven, y que significa.

Lo más negro dentro de este oscuro cuadro es la falta total de decencia, ubicación y responsabilidad. Sin discriminación de horarios ni zonas, el ofrecimiento de trabajo sexual en las calles, fomentado por adultos perversos y policías inmersos en tal suciedad, se puede topar tranquilamente con ojos adolescentes, y aún menos.

Las “paradas” copadas por mujeres o transvestidos que alquilan su cuerpo al mejor postor es una actividad que, más allá de cualquier prejuzgamiento, debería estar debidamente regulada.
Pero la cultura política de nuestro país se caracteriza por conflicto constante de intereses y poca voluntad al cambio o la adecuación a las situaciones por parte de la comunidad, de la sociedad. Siempre “el otro debe cambiar”.

Entonces en el mundo de “viva la pepa”, los límites son impuestos con poca severidad, y las cuestiones realmente importantes son atendidas con alevosa superficialidad y desinterés. La primera de ellas: la educación.

La televisión y revistas ya inundaron con demasiado material vulgar el rubro audiovisual y gráfica. Y las calles han sido copadas por el egoísmo y la diversión mediocre.

Inconcebible es bajarse de un colectivo, dirigirse a casa o sentarse en un bar y hallarse en posición “ocupada” por una “dama de la calle”. De todas maneras, la presencia de gente sin techo es algo aberrante de por sí, responsabilidad de un país solidario en muchas cosas, y desordenado en tantas otras.

¿El resguardo y contención? En las destruidas escuelas, donde los chicos aprenden el valor de la huelga y el paro – por más justificado que sea – y hacen uso de todo tipo de herramientas, como sean celulares o cámaras, para distraer y alejar la mente y los esfuerzos del más poderoso material para el conocimiento: el libro.

¿El hogar? Las familias “tipo” son cada vez más escasas, y muchas veces los hijos en desarrollo deben convivir con parejas separadas o muy jóvenes, cuyos tiempos se ocupan en trabajar, o peor aún, en “vagar” por ahí.


No siempre es una regla irrefutable, pero si una tendencia que consecuentemente genera influencias negativas en el futuro adulto, que falto de límites y de un marco cálido para el desarrollo, percibirá estímulos dinámicos, fáciles, que escapan a cualquier trabajo mental y físico sano.

Todo suma en este mundo donde la decencia va perdiendo un lugar que debiera ser privilegiado, para darle paso definitivamente a una sociedad que desatiende cuestiones humanas básicas.
El refugio de los chicos y adolescentes hoy no es la familia, sino la computadora, la televisión, los celulares y los jueguitos de video. Ningún elemento es malo, salvo en el exceso.


Actualmente hay un exceso: el de la indecencia.

sábado, 7 de marzo de 2009

La Basura: Triste característica del paisaje de Buenos Aires.

Aberrante y molesto es caminar por las calles de cualquier ciudad, por más chica o grande que sea, y toparse con mugre de todo tipo esparcida por doquier, en un claro reflejo de la cultura del “no cuidado” en cuanto a higiene que el argentino practica nefastamente para con su ambiente, sea desde quienes están a cargo de tomar las decisiones, o desde el ciudadano común, que exageradas veces hace caso omiso al sentido de responsabilidad.

Papeles y envoltorios de caramelos y diversas comidas, paquetes vacíos de cigarrillos u otros elementos, botellas de plástico y vidrio.

Todo se puede hallar para quien desee hacer un rejunte de la basura que el porteño parece disfrutar arrojando a la vía pública, convirtiendo a cualquier inmundicia para la ciudad en algo infaltable y abundante, como lo son las plantas y arbustos para una espeso bosque.

La falta de coordinación entre las endebles e insuficientes decisiones a nivel político y la poca colaboración del vecino, son el arma letal que convierte a las calles de Buenos Aires en vertederos para cualquier elemento sucio y maloliente.

Las campañas publicitarias lanzadas desde el gobierno de la Ciudad para alentar el ordenamiento de la basura en determinado horario no alcanzan, por más buenas intenciones que se tengan, si desde los sectores implicados no se trabaja con total responsabilidad.

Por un lado, las irregularidades en la recolección ya son suficientes como para generar confusión. Este año debía abrirse un proceso de licitación de empresas que invertirían para trabajar en la cuestión, pero la crisis internacional que estalló desde el sector financiero – económico a mediados del 2008 retrasó, según versiones oficiales, cualquier intención de gasto a gran escala a largo plazo.

Consecuencia de esto, se hizo una prórroga por un año en el contrato a las empresas recolectoras ya existentes – Aesa, Nítida, Íntegra, Cliba y Urbasur - dejando de lado la idea de modernización de las maquinarias y del servicio.

Más lejana queda la posibilidad de verse aplicada la ley “basura cero”, que esta misma administración fomentó con tanto entusiasmo.

Otro ingrediente a esta ensalada poco fresca: La polémica generada alrededor de la Planta Coordinadora Ecológica del Área Metropolitana sociedad del Estado (Ceamse) que, además de ser un espacio cuyo cierre ha sido reclamado por vecinos de la zona, a causa del mal olor y los alarmantes efectos sobre la salud que provoca, se constituyó en un escollo cuando se realizaron diversos paros para evitar cualquier mínima discusión acerca de su ubicación y sus funciones.

El basural crece y crece, los camiones recolectores aumentan sus recorridos, se entierra más mugre en el suelo, no se la transforma y/o recicla, y ninguna de las autoridades, tanto de la ciudad como de la provincia, atienden con urgencia una cuestión que ya podría alcanzar la categoría “desastre ecológico”, en la que se incluye el riachuelo como principal exponente del desprecio por la salud y el medio ambiente.

¿Cuál es la responsabilidad de los vecinos?

Lamentablemente la culpa que cargan los habitantes de la ciudad no es poca ni menos importante. Más allá de los conflictos gremiales y políticos, el sujeto que tira el más pequeño papel teniendo a un paso o unos metros un tacho de basura es cómplice de este crimen.Es cierto que muchas cuadras carecen de un solo tacho, que en muchos casos se encuentran destruidos hace “x tiempo”, y nunca son reparados. También no falta a la verdad que las personas desatienden cuestiones básicas de higiene pública.

Ningún mal hace tener unos segundos mas en la mano un paquete vacio o envoltorio de lo que sea hasta toparse con ese pequeño recinto cuya única tarea es percibir los deshechos del transeúnte.

Todo es cuestión de EDUCACIÓN. Las campañas publicitarias deben ser complementadas con una enseñanza eterna acerca del valor que resguarda el cuidar el lugar de residencia o de paso.Esto va tanto para el laburante de traje que “auto endiosado” por su propio ego minimiza todo su contexto, para el más corriente comerciante u oficinista y para los jóvenes que solo creen necesario pensar de manera egoísta en su propia juventud, sus salidas y vestimenta.

El horario de colocación de las bolsas de residuo en las calles está delimitado entre las 20 y 21 horas.
Sin embargo, muchos desatienden ese anuncio, y si a ello se le agrega el pequeño detalle que los tan anunciados contenedores de separación de basura se colocan en muy pocas esquinas, los vecinos nunca terminan de aprender sobre ello, y de esta manera, se dilata aún más un punto de la problemática que podría servir para palear las consecuencias que provoca el tirado de basura “así nomás”. Una rueda que no se detendrá.

¿Cuál es la más grave falla? La RESPONSABILIDAD. Normal es en Argentina carecer de la sanción. Y sea la policía, la guardia urbana o cualquier autoridad callejera, nadie se anima a reprender o castigar a aquellos que desprecian su medio ambiente.


Una vez más, el tridente que conforma a la sociedad esta en falta: estado – sociedad – ley. Una vez más, intereses encontrados y voluntades que chocan en lugar de ir al mismo sentido. Y la Ciudad sigue juntando porquerías.