jueves, 27 de noviembre de 2008

Alianzas, peleas y divorcios. Se vienen las elecciones 2009.

El embate de anuncios oficialistas y de contra argumentos y promesas de cambios de las líneas opositoras minó el terreno de acusaciones que todos intentan esquivar elegantemente, apelando a la memoria aplicada con ironía o incluso recuerdos o ideas poco creíbles y comprobables, tratando de lograr que alguien pise una de esas minas por sí solo, y explote su credibilidad a nivel popular.

Este escenario complejo de idas y venidas y búsquedas de alianzas propias a las circunstancias, es lo que caracteriza al mundo de la política hoy en día, mirando a futuro las elecciones legislativas del 2009, y aún más allá, a las presidenciales del 2011, demostrando una vez más donde y en que momento los funcionarios, en casi todos sus estamentos, mira y proyectan a largo plazo.¿Después de eso? “casi” lo mismo de siempre.

En Octubre del año que viene se renuevan 130 bancas de la cámara de diputados y 24 senadores nacionales (además de 8 gobernadores provinciales, 209 diputados provinciales y 63 senadores de la misma condición), lo cual significa desde ya tener que vivenciar a través de los medios de comunicación los constantes informes de “reencuentros” de “viejos amigos” de la política, o la unión de diferentes bloques, que en pos de desempeñar un buen papel en el sufragio.

Estas reuniones, que van más allá de las diferencias y las dicotomías supuestamente ideológicas que tan marcadamente sus protagonistas han aclarado en tiempo pasado – no tan lejano – tienen como único y principal objetivo el de fortalecer el frente de ataque opositor, para aprovechar el debilitamiento que sufrió el kirchnerismo este año después del conflicto con el campo y otras cuestiones de suma importancia social y popular.

Naturalmente, el ex presidente Néstor Kirchner, no ajeno nunca a este tipo de situaciones, se moviliza por cielo y tierra para rearmar su movimiento, buscando a las personalidades políticas mejor vistas a nivel sociedad.
Entre las más importantes, si es que no es la más sobresaliente, se encuentra la figura del joven, refrescante pero manejable Jefe de Gabinete, Sergio Massa.
La buena imagen que logró el Intendente de Tigre en uso de licencia – mandato en el cual solamente duró unos pocos meses – inspira al Presidente del Partido Justicialista acerca de su posible principal candidato para encabezar la “lista sábana”, más allá de la idea del mismo Sergio Massa de mantenerse en su cargo como Jefe de Ministros, cuestión que poco importa cuando se trata de escuchar – y obedecer – al mandamás.

Característico de los procesos pre electorales es el rejunte de viejas figuras conocidas de determinado partido o movimiento, para ser re ubicados de acuerdo a las conveniencias del momento, sin importar que esto signifique truncar el periodo de mandato en otro cargo. Y las caras nunca se renuevan.

Es por eso que aparecen nuevamente en escena para llenar el listado de candidatos Kirchneristas viejos conocidos como: Daniel Filmus, Rafael Bielsa, el ex jefe de Gobierno Porteño Jorge Telerman y el hasta ahora embajador en Chile y ex ministro de salud, Ginés González García. El miedo a perder la mayoría en el Congreso es latente.

Así mismo, bien sabido es que en el mundo de la política, las peleas son constantes, y las críticas no son aceptadas, aún cuando impliquen un cierto grado de respeto y apunten a ser constructivas. A todos los funcionarios alguna vez les toca acusar y ser acusados.

Esta vez fue, nada más y nada menos, que al ex jefe de Gabinete, y pilar del nacimiento mismo de la Administración K, Alberto Fernández.Su renuncia hizo tambalear al Gobierno de Cristina Kirchner, tras el duradero y pesado conflicto con el sector agropecuario.
Pero Fernández nunca se fue de escena. Y esta vez dio su opinión acerca de lo sucedido hace cuatro meses, lo cual no cayó para nada bien en la intimidad del matrimonio santacruceño – naturalmente transmitida por sus “leales” funcionarios de gabinete y Congreso.
“Dejó de escuchar a la gente” fue la más severa de las declaraciones de Alberto Fernández, además de declarar que no se entendió bien de que se trata el proyecto de estatizar las AFJP.
Uno de los voceros de la Presidenta, el ministro del interior, Florencio Randazzo, se ocupó de montar la valla de contención a esas palabras, al argumentar que el gobierno de Cristina Fernández profundizó la política que había iniciado Néstor Kirchner, y que “tan buenos resultados dio a la Argentina”.

¿Cuál fue la consecuencia de todo este palabrerío? Alberto Fernández, líder del PJ en la Capital, no es tenido en cuenta por Kirchner para sumarse a la nueva propuesta.

Mientras su esposo organiza a dedo los nombres que representaran al Frente para la Victoria (FPV) en el 2009, La Presidenta le es funcional a los fines de re conquistar la simpatía popular, anunciando un paquete de medidas estimulantes para varios sectores de la economía, como incentivos fiscales y subsidios; aunque es llamativo recordar que desde el gobierno se tardó en admitir los alcances de la crisis financiera mundial, afirmando la fortaleza de la economía argentina y negando la existencia de despidos en las empresas.
No obstante, el ex presidente tuvo que salir a gritar y amenazar al sector privado, argumentando que “el trabajo no será variable de ajuste”. Al final lo reconocieron, pero como siempre, de manera encubierta y confrontando.

También se realizó el anuncio de un megaplan de obras de infraestructura para el año que viene. ¿Y las obras inconclusas desde el 2003? Valdría la pena dejar de prometer cosas nuevas para continuar – e incluso comenzar – las antiguas.Algunas de esas millonarios inversiones pendientes son:
Plan “700 escuelas”, con plazo hasta 2005, hasta el momento vio 576 finalizadas.
Dos represas hidroeléctricas anunciadas por ambos mandatarios y nunca iniciadas.
La construcción por pequeños tramos de la todavía soñada autopista Córdoba – Rosario. Gasoducto del nordeste, Dique el Bolsón, hospital de Ciudad Evita. La lista es extensa. A tener en cuenta.

De todas maneras, no solo desde el bando K se mueven las figuras de funcionarios como piezas de ajedrez, luchando por definir a los candidatos más “viables”.
Desde el desmembrado y muy heterogéneo grupo de la oposición se ocupan de sumar fuerzas, aunque no es simple negociar en un terreno donde “vale todo”, y donde las amistades son tan efímeras como los buenos momentos económicos del país.

Los precursores de las “alianzas de turno” fueron Elisa Carrió y la Unión Cívica Radical, que aún no cerraron las puertas para el ingreso de otros canales partidarios, y con tal de sumar “adeptos a la causa”, no ven con malos ojos incorporar a seguidores del Vicepresidente Julio Cobos, a quien el mismo líder del partido radical, Gerardo Morales, había casi defenestrado al acusarlo de traición, por conjugar una alianza con el kirchnerismo.

Por su parte, Julio Cobos, definitivamente alejado de la Presidenta y todo el Gabinete pesado (Donde se incluyen a los Fernández, los Randazzo y también senadores y diputados ultra kirchneristas), viene coqueteando hace meses con el socialismo de Hermes Binner, el gobernador de Santa Fe, cuyos subordinados políticos al mismo tiempo piensan recibir a la nueva fuerza que encabezan la líder de la Coalición Cívica – con quien Binner no tiene buena relación – y el dirigente radical.

Esto es solo una parte del cuadro. Como las hormigas, los funcionarios políticos se encuentran por doquier, y todos aceleran el paso de las negociaciones y acercamientos. Todavía hay más.
El conflicto del Gobierno con el campo sacó a la luz posibles resquebrajamientos entre mismos legisladores oficialistas. En ese momento, se comenzaron a vislumbrar separaciones que se han hecho realidad estas últimas semanas. La que más fuerte sonó es la ida del Ingeniero Felipe Solá del PJ Kirchnerista, donde adjudicó no encontrar espacio para dar su opinión, y se convirtió en un representante más del PJ disidente en la Provincia de Buenos Aires.

Como Cóndor en busca de carroña se lanza el ex presidente Eduardo Duhalde – para nada alejado de la política como había prometido – que recoge los restos que deja de lado el PJ, y los utiliza como cimientos de un grupo opositor en el distrito más grande, para hacer caer al kirchnerismo.En esa fracción, denominada Movimiento Productivo Argentino (MPA), también se incluyen gobernadores e intendentes distanciados del PJ que lidera Néstor Kirchner, sobresaliendo el tatuado diputado Francisco de Narváez.

Este último, no obstante, mantuvo acercamientos con el actual Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, que incluso analiza sumarse al paradigma de “trunco tu cargo, te mando a otro lado”, enviando a su vicegobernadora, Gabriela Michetti, a encabezar la lista en la provincia de Buenos Aires. En esa batahola también podrían sumarse ministros y el mismo jefe del gabinete, Horacio Rodríguez Larreta.

Muchos nombres pululan por el contaminado aire que se respira en el adelantado clima pre electoral: el Gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, el chubutense Mario Das Neves, los incansables Rodríguez Saa – potenciales aliados duhaldistas -. Incluso personajes mediáticamente conocidos como estrellas de cine desde el resurgido popularmente sector del campo: De Angeli y Buzzi (quienes de todas maneras negaron cualquier postulación)


La clave para las elecciones que llegan – como en todas - es aprender a analizar, lo más profundamente posible, las propuestas concretas de cada lista, y los nombres que acompañan a las cabezas visibles. Averiguar los antecedentes en campaña y en gestión, y poder concluir en una decisión conciente, mirando a futuro con un ojo puesto en el pasado.
Los nombres no cambian, aunque si de posición. Y eso ya es ensuciar el campo de juego, aún cuando la sociedad en general lo interprete como su parecer y pensamiento particular le indiquen.


Mientras la sociedad se “nutre” del menjunje de rostros que desfilan por los medios, las uniones con alianzas, las peleas con separaciones, y los definitivos divorcios por conveniencia, son la moneda corriente, que convierten al mundo de la política en una comunidad tan particular e interesante, como compleja y a la cual hay que aprender a observar.

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