lunes, 5 de enero de 2009

Ricardo Etchegaray a la AFIP. La administración K “entre amigos”.

El ingreso a un nuevo año de elecciones, la obligación de cumplir superficialmente con las promesas de obras anunciadas en diciembre – muchas de las cuales llevan retraso de hasta 4 años – y la caída de ingresos por exportaciones, obligan al Gobierno Nacional a elaborar diversas tácticas para asegurar un buen flujo de fondos que soporte el gasto que indefectiblemente se incrementará, más allá de la situación económica del país, que todavía no recibió el pleno impacto de la crisis internacional.

Para hacerse de grandes sumas de dinero a discreción, la pareja matrimonial, cuya palabra final está férreamente a cargo del ex presidente Néstor Kirchner, colocó como titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) a uno de sus más fieles soldados, Ricardo Etchegaray.

De esta manera, logra mantener “entre amigos” el manejo de un órgano que engloba a todas las empresas y ciudadanos del país, como recaudador total de impuestos.
La liquidación de $ 100 millones que firmó el flamante nuevo titular del AFIP, destinada a cubrir baches en la caja oficialista es la prueba práctica mas fehaciente de la utilidad que desde la Residencia de Olivos se le adjudica para los próximos meses al organismo, así como sucedió recientemente con los fondos de la Anses.

La elección de Etchegaray encierra una notoria intención de los Kirchner de contar con un funcionario acostumbrado a confrontar con tal de imponer su verdad, y obedecer al mandamás, tal como es la política agresiva y sumisa de la actual administración, al menos como ha sucedido en conflictos emblemáticos en poco más de un año de gestión.

Más allá que la asignación de “amigos políticos” en puestos varios de Gobierno no es una herramienta exclusiva y propia del matrimonio santacruceño, si se ha convertido en una práctica alevosa, en especial, al analizar el movimiento que se vivirá en los próximos meses de cara al recambio en el Congreso de la Nación, y al sideral desembolso de dinero en campaña y publicidad al que la política tiene acostumbrados a los argentinos.

La víctima en esta ocasión de la infaltable intervención del presidente del PJ en las decisiones en Casa Rosada fue Claudio Moroni, quien contaba con el aval de la Presidenta para continuar a cargo de la AFIP e incluso había sido partícipe de la elaboración de las polémicas y poco confiables leyes de moratoria y blanqueo de capitales.

¿Cuál fue su “defecto”? No saber presionar, y ser blando, según el diccionario de comportamiento político con el que se mueve a todos lados Néstor Kirchner y sus co legionarios.

Ricardo Etchegaray se capacitó en la testaruda cualidad de no dar el brazo a torcer, ya desde su antigua posición en la Aduana, donde se nutrió de diversos conflictos de los cuales, de una manera u otra, salió bien parado, ya sea en su confrontación con el ex titular de la AFIP, Alberto Abad, el escándalo de la valija de Antonini Wilson o la polémica con Southern Winds por el contrabando de cocaína a España.

Luego desfiló su orientación ultra kirchnerista en el ONCCA (Oficina nacional de Control Comercial Agropecuario), donde se enfrentó al duro sector rural en el extenso conflicto que duró cuatro meses y que, a pesar del recordado “No” de Julio Cobos, aún continúa sin definición y con nuevos cruces en puerta.

Como era de esperarse, encargado de lidiar con los ruralistas quedó un amigo de Etchegaray, Emilio Eyras, cuya única función aparente será la de continuar aplicando las atribuciones excesivas que el ejecutivo le concedió a lo que en teoría es una simple oficina de control, y no una barrera de exportación a la que hay que complacer y obedecer, más allá de los requerimientos legales y naturales para efectuar dichas ventas al exterior. Entonces el futuro por este lado tampoco es prometedor.

“Yo respeto a las instituciones” había afirmado meses atrás Cristina Fernández de Kirchner en su primera gran conferencia de prensa, impulsada por el joven Jefe de Gabinete, Sergio Massa.


Los hechos demuestran lo contrario.

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