Contundente y muy crítico análisis emitido por el diputado Nacional por Capital Claudio Lozano, en medio de la guerra de discursos que en cámara de diputados hace dos días enfrentó la ambición oficialista de adelantar las elecciones nacionales para el 28 de Junio y la esperanza nunca suficiente de la oposición para evitar el manoseo institucional que ya ha comenzado y se aprobó sin dificultades con 136 votos a favor, pasando de esta manera a la cámara Alta.
Graves y profundas problemáticas sociales y económicas han sido dejadas de lado para discutir los legisladores enceguecidos, por un lado, bajo el temor de la pérdida gradual de votos y acompañamiento, y por el otro, por el oportunismo de líneas contrarias, ante una medida que en la opinión pública no encuentra el entendimiento más que superficial acerca del impacto política de esta jugarreta que se practica desde Casa Rosada y en la “casa madre” del movimiento kirchnerista: Olivos.
Masivas marchas en el país pidiendo seguridad una vez más, la mesa de enlace de las entidades agrarias, que en su puja mediática por proponer lo más beneficioso para el sector agropecuario ha quedado temporalmente aislado (¡el oficialismo no se presentó al debate el viernes!), los encontronazos con el poder judicial y la lentitud e ineficacia de todos los procesos correspondientes al mismo, y una lista que crece y contempla todos aquellos puntos que apenas serán tratados en el Congreso.
Sencillamente una vergüenza. Movida que el mandamás y “consejero” de las políticas oficialistas, el ex presidente Néstor Kirchner, decidió imponer viendo la pérdida de consenso y el alejamiento de viejos aliados. Imitando a uno de sus más nuevos enemigos políticos, el jefe de Gobierno Porteño Mauricio Macri, que en un intento de evitar mezclar las elecciones de la ciudad con las nacionales, las había adelantado para la ahora célebre fecha 28 de Junio.
Pero el golpe que asestó y desequilibró por unas horas al mundo “K”, le fue devuelto con la misma moneda, la misma acción y el mismo planteo.
Y ya se consiguió media sanción.
¿Cuál es el endeble, y al mismo tiempo, muy cierto argumento del oficialismo, para llevar adelante esta desprolijidad?: Adelantar las elecciones implica la pérdida de tiempo en tratar alianzas, peleas discursivas y tire y afloje, además del “ahorro” en presupuesto.
Nada más hipócrita, dentro de la vasta hipocresía que pulula en los aires de la política nacional. ¿Gasto de presupuesto? Si de todas maneras las campañas son avaladas por fondos públicos y “donaciones” siempre sospechosas
(La más recordada: La valija del venezolano Antonini que por una muchacha de seguridad aeroportuaria devenida en modelo no llegó a las ansiosas manos kirchneristas), como sucede en cada acto proselitista de cualquier partido al poder.
Lo que si tristemente es verdad es la total concentración en la cuestión electoral en época previa a elecciones, a tal punto atendidas por sobre demás temas de importancia mayor, que inclusive un año antes se comienzan a ver por los medios los anuncios de posibles alianzas temporales de interés, que luego prosperarán o no, de acuerdo a los resultados posteriores.
Nunca nada por las ideas. Todo al servicio de los intereses coyunturales, aplicando herramientas de marketing político ya muy gastadas, poco originales, y hasta hartantes. Y los casos abundan más que los productos baratos en supermercados.
¿Qué sucederá en menos de una semana?
El Senado de la Nación debatirá acaloradamente la aprobación del proyecto, y como se vivió en el pasado no tan lejano, la tensión y la fineza de los dardos en cada palabra de legislador serán las claves, además del número de aliados que le darán vida o no a las intenciones del matrimonio santacruceño, que lejos del buen porvenir que se auguraba hace 3,4 años, hoy en día parece ensimismado en la crítica demagógica y las políticas nefastas.
Y por su lado, la oposición, desunida y poco renovada, por más que se intente demostrar lo contrario, tiene la muy difícil tarea de revertir un proceso que pinta de gris oscuro el futuro del país en el presente año.
viernes, 20 de marzo de 2009
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