miércoles, 12 de agosto de 2009

El negocio “redondo” (como una pelota de fútbol)

Gastos siderales e innecesarios, característicos de la gula potenciada por el insaciable hambre que causan el delicioso aroma del poder y la venganza devenida de peleas tontamente iniciadas y fogoneadas por personajes que poco tienen que ver el orden y la seriedad de las estructuras gubernamentales en todos sus estamentos.

Tal es la definición que le cabe al suculento acuerdo que comenzaron a delinear – todavía sin firma final - el Estado con la Asociación del Fútbol Argentino (A.F.A), en un nuevo capítulo de la turbulenta historia que une al Gobierno con el deporte, siendo este último eslabón usado con manoseados fines comerciales, más que para el fomento de las diversas actividades como estímulo para el desarrollo humano y social.

600 millones de pesos es la cifra que el ambicioso Gobierno K destinó para hacer picar a un verdadero pez gordo: Julio Grondona. Y detrás del añejado presidente de AFA, arriban los derechos de televisación del fútbol argentino, en particular, del fútbol de primera división, privilegio que durará los próximos 10 años.

Explotan de ira el grupo Clarín y Torneos y Competencias, cada uno dueños de un 50% de la ahora relegada Empresa Televisión Satelital Codificada (TSC), que mantenía hace 18 años el monopolio total del mercado televisivo para el fútbol argentino.

¿Casualidad?

Este primer dato levanta una polvareda de suspicacias y sospechas acerca de una especie de “desquite” que el matrimonio santacruceño se dio el gusto de disfrutar ante uno de sus máximos enemigos: el grupo de medios más importante de Argentina.

No obstante, la vergüenza no se siente al ver la impunidad con la que tal suma de dinero es manipulada y dirigida a un rubro en el que el Estado no tendría porque haberse involucrado, sino el hecho de recordar las palabras y los discursos oficialistas que justificaban la negación a una rebaja en las retenciones debido al impacto fiscal que ello conllevaría.


¿Entonces por qué tal desembolso?

¿En que se beneficiarán las provincias que siguen esperando la aplicación eficiente del concepto de coparticipación? ¿Qué podrían llegar a festejar los millones de hombres y niños que sufren día a día el vivir bajo la línea que indica el grado de pobreza?

¿De qué les sirven los 600 millones que gastará el Estado en el fútbol a quienes sufren la inflación y deben resignarse ante la mentira del INDEC y el estancamiento de los salarios e incluso la reducción de horas laborales o el despido?

¿Para que quieren pensar en el fútbol estatal los millones de usuarios de las líneas ferrocarriles que sin el lujo de los autos manejados por choferes, sobreviven como pueden en las destruidas y deficientes formaciones de trenes que conectan la Capital Federal con la provincia y el resto del país?

Esta tramoya no solo atraerá como un imán a las denuncias judiciales adornadas con millones de pesos como indemnización para la empresa TSC, sino también graves consecuencias para grupos inversores extranjeros que tienen porcentajes tanto en Clarín como en TyC.

Pocos felices se deben encontrar en estos momentos los principales accionistas inversores de Clarín, entre ellos, el grupo Goldman Sachs – de origen norteamericano, sospechado de influir notoriamente en la ayuda financiera que el ex presidente George Bush envió a empresas como parte del salvataje durante la crisis financiera -; y después los que ponen dinero en la empresa deportiva, que son más variados: Liberty Global; el grupo inversor HM Capital Partners – conformado por un fondo inversión conjunto que posee parte del banco Citigroup, y antiguos beneficiarios de las privatizaciones nacionales de los ’90 con el Citicorp Equity Investment.
Uno de sus dueños, Thomas Hicks, vendió al club brasileño Corinthians y ahora compró al inglés Liverpool.Otro porcentajes restante se lo dividen la empresa Telefónica, por un lado, y Ávila, el reconocido empresario que en su momento fomentó el acuerdo que ‘Don Julio’ acaba de romper, y que se presenta como candidato a presidente de River Plate.


Una vez más, los negociados salen a flor de piel a copar el escenario principal de los temas más sobresalientes de la actualidad. La nada creíble apertura a nuevas propuestas a la que la AFA se presta desde ayer a la noche es solo el inicio de un partido que promete ser más que chivo.

El lado “más negativo” lo sufrirán los millones de argentinos que deberán seguir esperando por ver sus quejas, de la índole y sector que sea, apenas tratadas y tenidas en cuenta en pobres discursos faltos totales de contenidos.

¿Las soluciones?
A esperar. Los negociados van primero.

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