viernes, 7 de agosto de 2009

Muchas palabras, demasiado ruido: nada efectivo.

Las puertas de la Casa Rosada están temporalmente abiertas, y todos están bienvenidos: opositores, amigos, rivales, compinches. Ninguno parece quedar afuera, y las expectativas y esperanzas se conjugan con el escepticismo dentro de carpetas cuyos documentos contienen transcriptos los proyectos y deseos de colaboración, especialmente en divisas, para que cada distrito pueda transitar el resto del año sumido en la mayor paz posible.


Aprovechando la oferta de la ‘rebaja’ del precio que se debe pagar para poder ingresar al epicentro del poder nacional – al menos por unos instantes -, dirigentes de variados sectores políticos y económicos, que se diferencian del difuso lineamiento que intenta mantener pese a todo la Presidente Cristina Fernández, se acercaron tras la masiva invitación que con sufrida obligación debió anuncia el Ministro del interior, Florencio Randazzo tras las elecciones legislativas del 28.

Una de las reuniones mas ansiadas periodísticamente hablando, y de las que mas repercusión conllevaría a nivel opinión pública, es la que se mantuvo con el sector agropecuario, gran contendiente de una pelea que se extiende hasta el día de hoy, y cuya promesa de solución parece tan lejana como utópica.

Como sucede con la mayoría de las charlas mantenidas entre Randazzo, Aníbal Fernández (Jefe de Gabinete de turno) y los ilustres invitados, la cordialidad y la cháchara es lo que, a fin de cuentas, impactará en una buena foto de oficina, cuando los discursos se pierdan en la nebulosa de la indefinición.

Lo mismo, y tal vez con peores resultados, es lo que sucedió con el sector rural. La “unida por espanto” Mesa de Enlace (como Eduardo Buzzi, líder de Federación Agraria, siempre le gustó justificar la unión de los organismos del campo) salió de la cita con aires que mezclaban el fresco aroma de la esperanza con el hediondo olor de la precaución en su versión escéptica.

Y lamentablemente, los anuncios realizados inmediatamente después de la partida de los dirigentes obtuvo de todo menos sonrisa: Las retenciones no se redujeron.

Desde el gobierno resaltaron la imposibilidad actual de reducir el régimen de retenciones, ya que ello implicaría un alto costo fiscal y un serio golpe a la “caja K”. Incluso el ministro de Economía, Amado Boudou, declaró que se requiere “racionalidad” y “remarcar cuáles son los gastos que se quieren achicar” desde el sector rural.
Suena una tontera si uno recorriera el interior distanciado de los edificios capitalinos.

Los bandos continúan divididos, y la “tregua” no tiene la solidez que el clima electoral le confirió de modo engañoso.
Desde Casa Rosada se festejó el anuncio de una mayor apertura de exportación del trigo y maíz en conjunción con el aumento de la velocidad de los trámites pertinentes para cada salida de producción, que significa aprobar (o rechazar) los permisos mediante los formularios ROE (Registro de operaciones de exportación) que emite la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA)También se embanderó este “logro” – según la mirada gubernamental – de posibilitar la exportación desde los frigoríficos con un stock de 30%, cuando anteriormente esa posibilidad solo se conseguía con un stock de 65%.

De la vereda de enfrente, el sector rural volvió a vivir la sensación de decepción y resignación, aunque el sueño de posibles beneficios se hace de a poco realidad con el paso de los meses y la promesa de un Congreso Nacional más heterogéneo.

Toda discusión se desvirtúa cuando el vocero de la reunión no es quien debe ser. El secretario de agricultura continúa siendo un fantasma que ni aparece para las cámaras.

¿Y los especialistas?

No obstante, las batallas parlamentarias no son cosa del pasado. El desfile de funcionarios opositores por Balcarce 50 no significa la concesión de todos sus pedidos.

El debate por la abolición de los superpoderes – para limitar la libertad de acción discrecional del jefe de gabinete en materia presupuestaria – encontró trabas desde los mismos legisladores oficialistas que defienden a muerte – hasta que el poder K decaiga, para pasarse a manos de otros – lo que el matrimonio santacruceño piensa.Se pidió una prórroga de un año, lo cual le concedería por dicho tiempo al Jefe de Gabinete la facultad de utilizar millonarias cantidades de dinero sin problema alguno.

¿Qué sucederá?


El encendido discurso de Biolcatti – que curiosamente incluyó el término pobreza, concepto utilizado por el mismo Papa Benedicto para referir a la inequidad en duras palabras que incluyeron la mención de Argentina - en la exposición Rural atrajo aplausos que se traducen en un apoyo político importante, y una demostración de poder – y repudio a las imposiciones oficialistas – que al Ejecutivo le cae muy mal. Entonces la dignidad sea a un lado, aparentemente no se va a ceder.


Mientras Cristina Fernández carezca de autoridad desde el sillón presidencial y el resultado de las elecciones – ya olvidadas por el poder kirchnerista – no sea materia de evaluación, tanto el sector rural como la población en general no gozarán de beneficios reales, sea tanto en materia de estímulo a la producción, como la seguridad financiera, laboral y humana.

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