jueves, 24 de julio de 2008

Desfile de renuncias y asunciones

Parodiando a una mujer que cambia su antigua forma de vestir por algo más nuevo y juvenil, la Administración de la Presidenta Cristina Fernández llevó adelante en las últimas horas un cambio de funcionarios desgastados en su imagen, por la frescura de nuevos integrantes, en un intento de relanzar su ahora muy cuestionada gestión.

La baja más relevante resultó ser la del (ex) Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, uno de los bastiones del kirchnerismo desde la asunción del ex Presidente Néstor Kirchner el 25 de Mayo del 2003.

Tras su activa participación en el conflicto con el sector agropecuario, Fernández, sumido en un intenso estado gripal - como presagio de lo que iba a pasar -, le presentó en primera instancia de manera verbal y por teléfono, la renuncia a la Presidenta, que inmediatamente se la aceptó y designó a Sergio Massa, intendente de Tigre y ex titular de la ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social) como el nuevo Jefe de Ministros.
Todo este revuelo se sucedió ayer por la mañana. Todo muy sorpresivo y velozmente resuelto.
Los argumentos de los que se valió Alberto Fernández para presentar su renuncia indeclinable radican, más que nada, en la necesidad de proveer de “oxigenación” a la gestión de la Presidenta. En otras palabras, el Jefe de Gabinete no contaba con el crédito “político”, no de parte de Cristina Kirchner, sino de un contexto que al oficialismo se le ha vuelto totalmente en contra.
La ida de Fernández manifiesta un evidente quiebre de la que solía ser una sólida base de funcionarios en cargos fundamentales que responden al matrimonio santacruceño. Sin embargo, la relación que mantuvo con la Presidenta fue siempre muy cercana, y se afianzó más cuando la ex primera dama “fue impulsada” a hacer campaña por su esposo.
Su rol dentro del plano institucional se volvió más pesado cuando adquirió los popularmente conocidos como “superpoderes” que impulsó Kirchner. Ello le facultaba a manejar el presupuesto de la Nación sin recurrir – como debe ser – al Congreso, y asignar partidas presupuestarias a su gusto. Y su papel en los últimos meses ganó en protagonismo al encabezar las frustradas y pocas negociaciones cara a cara con los dirigentes de las cuatro entidades rurales. Un fracaso que “obligó” a la Presidenta a hacer lo que quería omitir, lo correcto: Enviarlas al Congreso. El resto es historia conocida.

En cuanto a las decisiones – sean mínimas o de gran complejidad - en la Casa Rosada todavía influye demasiado lo que el presidente del Partido Justicialista piensa. No es cuestión de regalar una posición tan relevante a cualquiera. El flamante nuevo Jefe de Gabinete, Sergio Massa, un joven funcionario de tan solo 36 años, es uno de los “protegidos” por el matrimonio presidencial. No hubo duda: “Este es tu momento”, le confirmó Cristina Fernández.
Más allá de su corto camino en el mundo de la política, Massa ocupó un lugar importante para el matrimonio presidencial cuando era Director Ejecutivo de la ANSeS, cargo al que había sido promovido gracias al ex presidente Eduardo Duhalde. Allí celebró, durante el mandato de Kirchner varios anuncios de aumentos de jubilaciones y la aprobación de la reforma jubilatoria que permite la opción entre el sistema de capitalización privado y el estatal de reparto.
En Diciembre de 2007, acompañado por Presidente saliente y de la recientemente electa Cristina, asumía como jefe comunal del partido de Tigre.
Su juventud política puede ser aprovechada por el Gobierno Nacional, pero el temor es que no sea “manipulada”. El puesto es muy importante como para descuidarlo al “libre albedrío”. Las primeras palabras de Massa fueron alentadoras, instando a la apertura y el diálogo con todos los sectores políticos y económicos. Hay que ver si logra llevar adelante sus ideas.

El cambio de funcionarios había comenzado con la renuncia obligada que debieron soportar seis integrantes de la cartera que maneja el cuestionado Julio de Vido, en el Ministerio de planificación, que respondían al distanciado Vicepresidente Julio César Cobos. Las víctimas de la represalia oficialista tras el “no” del Senado fueron: El subsecretario de Combustible, Alejandro Rodríguez; al director nacional de Refinanciación y Comercialización, Eduardo Moreno; al director nacional de Exploración, Producción y Transporte, Miguel Hassekiff; al director nacional de Economía de los Hidrocarburos, Carlos Fernández; la directora de Combustibles Líquidos, Laura Fagot y el director de Gas Licuado y Petróleo, Daniel Sosa Medina.

Luego llego la primera baja oficialista: Javier De Urquiza, el secretario de agricultura, que contrariamente a los alcances de su función, durante el conflicto con el campo tuvo una participación “casi nula”. La designación del Ingeniero Agrónomo Carlos Cheppi, ex titular del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), se entiende como una especie de señal del Gobierno al campo, para atender los reclamos post – triunfo parlamentario.
Dicha señal se cayó abajo al no invitar a los dirigentes de las entidades a la asunción del nuevo secretario, así como también la ausencia de autoridades oficiales – en especial Cheppi – a la apertura de la Feria rural en la Ciudad de Buenos Aires esta mañana.

Independientemente de estos movimientos en el tablero kirchnerista, todavía la oposición no encuentra satisfechos sus deseos y reclamos. Guillermo Moreno, el cuestionado secretario de Comercio Interior, todavía se mantiene en su cargo, al cual no dejará con facilidad. Más allá de presentar su renuncia, se rehúsa a partir después de escucharse nombrado constantemente por los partidos opositores, que salieron públicamente a pedir su renuncia con el mismo ímpetu con el cual él apretaba a los empleados del INDEC para desconfigurar los índices de inflación.

La convulsión para el matrimonio santacruceño todavía puede aparentar ser para largo. Además del cambio de nombres que obligatoriamente debe sufrir y que promete continuar en los próximos días, ve de reojo y con preocupación las nuevas corrientes que se abren dentro del peronismo disidente. Las figuras de Eduardo Duhalde, Jorge Busti y los Rodríguez Saa se fortalecen. Y aunque no sean las mejores opciones para una sociedad que a todos los ha sufrido y visto, a nivel político su presencia cada vez mayor complica las aspiraciones oficialistas. En especial, mirando cada vez más de cerca las elecciones legislativas del 2009.

No hay comentarios.: