sábado, 2 de agosto de 2008

Palermo y Olivos, epicentros de distancias más que geográficas

La opaques de un cielo cubierto en su totalidad por nubes que amenazaron con estallar en lluvia le brindaron a este sábado el tinte de lobreguez que la relación entre el Campo y el Gobierno Nacional transita en este momento.Aunque es triste tener que pensar en el Gobierno y el sector Agropecuario como dos rivales y no como partes de un mismo país - más allá de los discursos de La Presidenta llamando a todos los sectores - desde el palco en la rural y de la sala de conferencias en la Quinta de Olivos se dispararon dardos que volaron de lado a lado, bien apuntados y dirigidos a los máximos exponentes de ambas partes.

Los 4 meses de conflicto convirtieron a la Feria Rural número 122 en un catalizador de funcionarios opositores y declaraciones en contra de la Presidenta Cristina Fernández y la ausencia total de representación oficialista, en especial en el día de hoy, cuando el titular de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, dio el tradicional discurso de apertura oficial de la muestra.De todas maneras, la mandataria, anticipándose a ello, convocó a una “sorpresiva” conferencia de prensa en la Quinta de Olivos para medios Nacionales e internacionales, a Agenda Abierta, como indicaron desde el Gobierno. Esta “aparente apertura” hacia los medios de comunicación, contra los cuales los Kirchner despotricaron con tanta euforia en el pasado, se alinea con la intención del nuevo Jefe de Gabinete, Sergio Massa, de amigarse con el periodismo nacional; aunque la conferencia implicó una sola pregunta por medio.

En primer lugar, al mediodía, Luciano Miguens, en su último discurso como Presidente de la Sociedad Rural, resaltó los fuertes lazos que la dirigencia rural desde sus cuatro entidades supo mantener más allá de los intentos de disgregación que ensayó el Gobierno. El más reciente, con el llamado del nuevo secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, invitando por separado a los dirigentes del campo para tratar cuestiones que no han sido resueltas.“Unidos hemos comenzado esta lucha y pese a quien le pese, unidos la terminaremos”, sentenció Miguens.

En su defensa del Sector Agropecuario, alegó que "El campo ayudó a devolverle protagonismo a las instituciones fundamentales de la República. Esta es una gesta del campo y del pueblo argentino contra la arbitrariedad y la injusticia”. Gran verdad es que el sector ha brindado enorme ayuda en levantar al país en una de sus peores crisis, tras la caída política y económica del 2001, pero también es fiel a la verdad el hecho que la arbitrariedad y la injusticia se da en el campo. Los pools de siembra, las cuentas bancarias en el exterior y el bajo sueldo para peones – muchos en negro – son algunas de las cuestiones a reprochar severamente.Para inyectar de euforia a un público que acompañó cada palabra de Miguens, se presentó ante el micrófono el carismático y mediático titular de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo de Angeli, que sin piedad disparó contra la hipocresía de los discursos de los Kirchner, que alientan a la unión pero que en los hechos mucho han dejado que desear, en especial cuando se trata de aceptar las palabras disidentes.

Las afirmaciones hicieron hincapié en la falta de señales amistosas cuando se piensa que, después del rechazo del Congreso a las retenciones, se esperaba desde la Casa Rosada una mirada diferente hacia el sector Agropecuario y un afianzamiento de los esfuerzos por encontrar políticas acordes a los intereses de ambas partes. Todo lo contrario, los gestos soñados nunca llegaron.


No ajena a todo el revuelo que se vivió al mediodía en el Predio de la Rural en el barrio de Palermo, La Presidenta se sometió a una conferencia, elemento fundamental de contacto con la Prensa que siempre el matrimonio santacruceño evitó utilizar.Obviamente, las preguntas estaban dedicadas a muchos temas pendientes en la agenda del Gobierno y que han sido retomados: Inseguridad; INDEC e índice de inflación – los cuales la Presidenta no criticó -; inversiones extranjeras – y la inseguridad jurídica que por momentos asusta a los inversores -; el polémico proyecto del Tren Bala y el contraste del desgastado pero subvencionado sistema de ferrocarriles en Argentina; los derechos humanos y los juicios a represores; caso Antonini Wilson y la relación con Estados Unidos; las leyes pendientes de radiodifusión y coparticipación federal.

Pero las interrogaciones relacionadas al conflicto con el agro y las retenciones eran tan esperables como las respuestas de Cristina Fernández. La defensa acérrima del sistema de retenciones impuesto por el Gobierno Nacional contó con apenas una “pequeña” autocrítica: ser un poco “ingenua” al no analizar previamente los intereses de grandes grupos económicos que se iban a ver perjudicados ante lo que la Presidenta llamó un real método de redistribución de los ingresos que no fue acompañado en el Congreso.Los “palos” apuntados al sector agropecuario también estuvieron presentes.

Criticó nuevamente los cortes de rutas y los actos de escrache y violencia que la protesta agraria trajo aparejada, cuestión que es indefendible ya que esos momentos tensos se vivieron en distintas circunstancias. “La virulencia y los ataques no partieron del gobierno”. En parte verdad. Miguens y compañía también han sufrido escraches, y Kirchner, D’Elia y gabinete han sido responsables de agresiones verbales, y en algunas ocasiones, físicas.Sorpresivamente, Cristina Fernández, esbozó una especie de defensa sobre el cuestionado secretario de Comercio interior, Guillermo Moreno, al pedir que no se “satanice” su figura política, afirmando además que no se realizarán mas modificaciones en el Gabinete. De esta manera, tiró por tierra los rumores que auguraban modificaciones necesarias en los ministerios.También fustigó el concepto de “doble comando” entre ella y su esposo y ex presidente, Néstor Kirchner, cuestión que es tan visible independientemente del “enojo” de la ex senadora nacional.

Un punto aparte se tocó levemente durante el encuentro. Julio Cobos. Superficialmente la Presidenta se refirió al tema cuando se lo pidieron.Sobre el accionar del Vice en el Congreso, la Presidenta en conferencia recibió dos preguntas consecutivas que implicaban analizar y mencionar a Cobos, y lo único que atinó a responder es que las facultades de la presidencia y la vice presidencia están marcadas en la Constitución. Luego olímpicamente esquivó responder acerca del perfil de “traidor” de Cobos con un “yo tengo respeto por las instituciones, gracias”. ¿Quién pregunto eso? Canal 13. Muy claro.

En medio del “tire y afloje” que no ha cesado, quedó el Vicepresidente de la Nación, figura venerada por el campo después de desempatar la reñida votación en la Cámara de Senadores, y rechazada rotundamente por el Poder Ejecutivo y todos los seguidores K. Máximo estandarte actualmente en el Poder, en defensa de los intereses del campo, el mendocino se excusó de no asistir a la inauguración con una sentida carta que Miguens leyó antes de su discurso.

Gesto “solidario” de ambas partes muy importante. Sin embargo, Cobos sabe que debe mantener su imagen positiva para con el sector, pero también mediar en su relación con la Presidenta, que quedó tan desgastada, que para hablar con su compañera de fórmula tuvo que dejar una carta en la mesa de entrada de la Casa Rosada (Recordemos, ¡Es el Vicepresidente de la Nación!) y una vez que logró reunirse, tuvo que soportar el reproche por su voto negativo contra el sistema de retenciones. Juego de ajedrez en solitario parece estar jugando el radical K.

Casi dos horas después finalizó la conferencia de Prensa, hecho inusual para los altos cargos del poder, y que, contrariamente a la actitud de Kirchner en sus cuatro años de mandato y los 8 meses de su esposa, abrieron la agenda para “total libertad de acción” de los periodistas – aunque en algunos se esquivó el bulto -, tal como Sergio Massa planteó: “Tener la mejor información y no manejarse por trascendidos”. Cierto, ¿pero aplicable en el futuro? Veremos.

No hay comentarios.: