viernes, 26 de septiembre de 2008

Los nuevos rumbos de Don Julio César

En ausencia de Cristina, la ‘dueña de casa’, el ‘revoltoso’ y nada lento Julio Cesar Cleto, inevitablemente al cuidado de la Casa, realizó las actividades que mas irritan a la poca dialoguista señora y su omnipresente esposo, cuya presencia en estos momentos no es visible, pero que acechando en los alrededores siempre se encuentra.Representado en este pequeño drama familiar se refleja la tensa y totalmente disfuncional relación que el vicepresidente Julio Cobos mantiene con el Poder Ejecutivo, acentuado con mucho énfasis esta última semana, momento durante el cual Cobos se preparó su propia agenda de actividades ‘no kirchnerista’.

Julio Cobos aprovechó el viaje que La Presidenta Cristina Fernández realizó a los Estados Unidos para entrevistarse con inversores en bolsa y participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en momentos de plena crisis económica – financiera del país del norte y con el caso de la valija de Antonini salpicando al Gobierno de los santacruceños – de lo cual Cleto se apartó enseguida.

Dato interesante: Ante empresarios y economistas la Presidenta defendió los índices del INDEC, sepultando de esta manera cualquier esperanza de futura modificación en el manejo de los números oficiales que tan artísticamente dibuja el secretario de comercio interior, Guillermo Moreno.

Teniendo en cuenta que con ella viajo casi toda la “trouppe” de funcionarios pesados del Kirchnerismo como el Jefe de Gabinete Sergio Massa, el Ministro de Planificación Julio de Vido, el Canciller Jorge Taiana y el mismo ex Presidente Néstor Kirchner, Julio Cobos se vio ante la posibilidad de darle rienda suelta a sus intenciones de relación con la oposición, aunque ya se había diferenciado del Gobierno después del “No” en el Congreso.Esta semana pasaron por su despacho el Jefe de Gobierno Mauricio Macri y la vice jefa Michetti – que no habían sido recibidos por la Presidenta – y el integrante más bullicioso de la mesa de Enlace rural, Eduardo Buzzi. El titular de la Federación Agraria incluso tiró un pequeño ‘palito’ para la santacruceña: “La Presidenta debería tomar el ejemplo”.

Los meses anteriores hizo uso de su creciente reputación. Por ejemplo, visitó la Feria Rural y a ruralistas de la Provincia de Buenos Aires, y se volvió a codear con viejos elementos del radicalismo K, aunque del partido tradicional le siguen dando la espalda, más allá de algún que otro guiño (eso cambiará si el vicepresidente continúa su ascenso en la popularidad)Estas actividades fueron complementadas con apariciones públicas más distendidas, aunque no menos importantes: fue a ver a los Midachi al teatro, corrió maratones y disfrutó en vivo del triunfo del equipo argentino de Copa Davis el fin de semana pasado.

Las alianzas de distintos grupos de fuerza dentro del mundo político nacional se marcan cada vez con más claridad. Las “amistades” se van formalizando.
El mendocino sabe que, en presencia del concreto e inocultable deceso de la Concertación plural que lo catapultó al sillón del segundo rango políticamente más importante del país, tiene que posicionarse en soledad dentro del tablero de funcionarios que se encuentran en pleno movimiento en busca de alianzas para las elecciones Legislativas del año que viene.Es por ello que en las últimas semanas se lo ha visto a ex gobernador de Mendoza acercarse al gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, cuyo sistema socialista compartido con Radicales fue objeto de halagos y admiración por parte del Vicepresidente.


¿Cómo ha sido el camino de ‘Don Cobos’ desde aquel 10 de Diciembre, cuando se dio inicio a un nuevo periodo presidencial?Durante los primeros casi 4 meses de gestión, la figura de Julio Cobos se escondía tras la sombra de Cristina Kirchner, y se lo veía en escasos actos públicos de nula relevancia política, más allá del interés social de los involucrados.
Un giro de tuerca se sucedió cuando Cobos tomó parte en el largo conflicto con el campo, al desviar su discurso de la férrea posición que el oficialismo mantuvo desde el inicio del proceso.Y el protagonismo del mendocino trepó escaleras enteras (y no solamente peldaños) cuando definió la empatada votación en la cámara de Senadores acerca del proyecto de ley de retenciones que la misma Presidenta se había visto forzada a enviar al Congreso.
Aquella inolvidable frase, “Mi voto no es positivo, mi voto es en contra”, empujó al Vicepresidente a la cima de la popularidad positiva que un funcionario puede llegar a disfrutar en estas épocas, aunque con esa acción firmó la sentencia de muerte, no solo del sistema de altos impuestos para el sector agropecuario, sino el destino de la fórmula que compuso con Cristina Fernández.Y aunque intentó con buenas intenciones reavivarla, ‘rogando’ por reuniones a solas con la Presidenta por medio escrito (una carta) y medios audiovisuales (¡El Vicepresidente, con quien la presidencia tendría que tener relación más que fluida!), no logró sacar a flote la unión puramente política que los unía.
En su único encuentro cara a cara, la Mandataria no hizo más que refregarle el hecho de haber “traicionado” al Gobierno. Esa fuerte – e injusta – denominación fue la más utilizada por los kirchneristas como Pichetto (Jefe del bloque del Senado) y el piquetero Luis D’Elia, que llegó a catalogarlo como lo peor de la miseria política nacional.

El vicepresidente sigue marcando distancia con el partido que lo acercó a lo más alto del poder en Argentina, y hace su propio juego, con armas leales y propias del laberíntico mundo de la política, lo cual implica buscar alianzas por conveniencia y afinidad, aunque este último concepto queda totalmente eliminado cuando de llegar al poder se trata.
El tiempo a corto plazo definirá como evoluciona esta cuestión, que verá sus resultados en las elecciones para Congresistas 2009.

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