Mirar hacia atrás y observar determinados acontecimientos con cierta cercanía temporal pero de apariencia lejana puede causar impresión e incluso sorpresa, cuando se recuerda la expectativa de su preparación previa, y la importancia que significó para el individuo en su momento, pensamiento el cual siempre es redondeado con un simple pero contundente “El tiempo pasa volando”.
El mismo criterio y análisis es aplicable a la situación política argentina, que hace tan solo dos semanas, vivió un quiebre pronunciado del monopolio “K” en el poder Legislativo, y la demostración definitiva de la pobre y desconfiada percepción que el pueblo – en general – tiene en estos momentos de las fracasadas políticas empalagadas desde la Casa Rosada.
Atrás quedó la convulsión previa de una campaña teñida por el aluvión de propagandas emocionalmente ‘marketineras’ y cruces de declaraciones picantes y hasta amenazantes, augurio de una explosión que, afortunadamente, no es tal – mas allá de la poco saludable situación del país.
Estos últimos 14 días el dinamismo de la clase política argentina no se atenuó.
Al contrario, los hechos ocurridos hacen crecer la sensación de lejanía de las elecciones del 28 de Junio.Cambios en el gabinete nacional – aunque con nombres tan “K” como quienes partieron – de conocimiento ya popular, y una nueva - ¿y posible? – apertura al diálogo, promovieron el resurgimiento de una pequeña esperanza de alcanzar lo que tanto escaseó los últimos años: El consenso.
La presidente Cristina Fernández de Kirchner pareció invitar a todos los sectores a tratar todo y cada uno de los temas ‘urgentes’ para los distintos distritos.Las cuentas pendientes del Gobierno Nacional y las provincias componen una larga lista que no podrá ser atendida con inmediatez, y menos aún, aliviada con políticas de corto plazo. Independientemente de la falta de criterio y sensatez del político argentino para decretar actividades y herramientas de uso continuado por sobre el paso del tiempo, hay temas que definitivamente se hallan –o deberían hallarse – al tope del ranking de ‘cuentas pendientes”.
Uno de los hitos de la hasta ahora poco feliz gestión de la Presidente es el enfrentamiento que mantuvo su administración con el sector agropecuario.
Inolvidable será el largo y duro conflicto que mezcló cortes de ruta autoritarios con acusaciones totalmente fuera de lugar del oficialismo, el surgimiento de nuevos personajes y el desgaste de otros.Inolvidable es recordar el clima en un Congreso que, en deliberaciones y definiciones, tensionó una madrugada a toda la Argentina, tal como si fuese el penal decisivo en la final de una copa del mundo de fútbol. Finalmente fue, el hasta ese momento inexistente vicepresidente, Julio Cobos, quién tiró la pelota afuera con su rotundo y tembloroso “No”.
¿Qué sucede con el sector agropecuario hoy en día?
A falta de una secretaria de agricultura con fortaleza y autoridad para encarar cualquier debate y potencial política hacia el sector, la situación no es alentadora.
Las retenciones, lejos de los altos porcentajes injustos y poco estudiados que se proponían poner en práctica con la resolución 125, continúan devastando a los pequeños y medianos productores que carecen del poderío de los propietarios de grandes extensiones. Y si a ello se le suma los pocos incentivos, la caída de los precios internacionales por tonelada – que lentamente parecen querer repuntar - y las frecuentes sequías – lamentadas pero no compensadas -, el descenso de producción estimado para el futuro cercano apenas alcanza para proyectar un abastecimiento limitado del mercado interno.
La siembra de Trigo ya se estima como la más baja desde 1897…112 años atrás.
Se alcanzará a abastecer a nivel nacional, pero la caída del 40% de la producción – causa de la pérdida total de rentabilidad, el aumento del consumo individual en la Argentina y las pésimas condiciones climáticas – impedirá un número elevado y significativo de cantidad exportable, en momentos en que el mundo pide a gritos la adquisición de alimentos.EL sector de los lácteos tampoco tiene razones para sonreír.
La producción tambera le provee más pérdidas que ganancias a quienes conforman el primer eslabón de la cadena productiva: aquellos dueños del vacuno que extraen el elemento fundamental.
El productor percibe alrededor de 30 centavos menos de un peso (70 a 75 centavos) que luego el tambo cobra a precios elevados para la venta al consumidor directo, agregándole los costos variables de empaque, envío, etc.Y ello es justificación suficiente para no arriesgar en el mercado lechero.
A los exclamatorios reclamos de la oposición y la mesa de enlace (representante rural a nivel nacional) se sumaron tibios pedidos de “amigos” del matrimonio Kirchner para tratar seriamente el tópico “retenciones” en el diálogo al que instó la Presidente. Hugo Moyano, titular de la CGT, Ricardo Etchegaray, titular de la AFIP y del mismo seno K se alentó al tratamiento de tan conflictivo punto en la economía argentina el último año.
No todo termina en la actividad económica por excelencia en Argentina. La lista de ‘pendientes’ excede en extensión a cualquier enciclopedia del mundo que se haya alguna vez editado, contando con material para poder publicar el Gobierno Nacional su propia obra cumbre, aunque poco de felicidad podría dar la salida al mercado literario un repertorio de faltas como este.
Superficialmente, la lista bien podría contemplar cuestiones como: El creciente proceso inflacionario – todavía obviado por el debilitado Guillermo Moreno y el INDEC, donde continúa demostrando sus dotes de artista -, los impuestazos al gas y la luz, la supuesta modificación del sistema de subsidios a empresas privadas (cuya rebaja potencia la posibilidad de aumentos en tarifas, como en el transporte), la siempre soñada coparticipación federal de ingresos por parte de las provincias del interior – sin importar el sumiso amiguismo con Néstor y/o Cristina - y la falta total de políticas globales de tratamiento de la inseguridad, tanto delictiva como vial.
Nada reduce su importancia, a pesar de la mayor o menor exposición mediática que puedan alcanzar, lo cual implica el conocimiento e interés que la sociedad pueda hacia los mismos contemplar.
No obstante, un país rico en alimentos como lo es la Argentina, no tendría que tolerar la tragedia de la desnutrición.
Aunque la situación es alarmante en todo el país, en relación a los defectuosos sistemas educativos y sanitarios nacionales, el más desesperado momento se vive en el norte.Las generaciones futuras viven en plena indigencia mientras las altas esferas del poder se pelean por ubicarse lo más estratégicamente posible en el irreal tablero político.
El crecimiento de un país no se caracteriza únicamente por el alza de las actividades productivas más sobresalientes.
Ello es una circunstancia que, si bien puede ser controlada y estimulada desde el estado, son susceptibles a cambios del entorno. La educación y la salud son las armas más poderosas que una nación en su totalidad tiene para encarar al futuro cercano y el lejano. Y lo que sucede hoy en las provincias del norte – principalmente – es totalmente condenable.
¿Qué se espera para tomar cartas en el asunto? Todo forma parte de un círculo vicioso que nadie parece querer romper: Desnutrición y hambre; pobreza absoluta; desesperación, que bien puede guiar a la delincuencia, la cual criminaliza injustamente la condición social que a dichas personas el sistema les impone; escuelas que funcionan más para el socorro sanitario y alimenticio que de templos de la enseñanza y la cultura; generaciones venideras carentes de herramientas básicas de sobrevivencia.
¿Dónde se aplica la tan mencionada y gastada idea de ‘redistribución de la riqueza’? Tal vez estamos en la presencia de una nueva categoría de ‘discurso testimonial’: Todos lo dicen y apoyan, nadie lo convierte en realidad.
Un área tan esencial para el desarrollo del ser humano en situación de inquilino – y no dueño - del mundo en el que se desenvuelve es la protección del medio ambiente.
Mantener viva esa concepción es en la Argentina una aventura y una lucha en contra de los férreos y suculentos intereses de industria con vastos recursos destinados a, sencillamente, poner bajo el tapete la malaria que pueden traer aparejadas sus actividades.
Argentina es tanto para las firmas nacionales como las internaciones, un paraíso del ocultamiento y los negociados, por lo cual, el arribo de inversiones extranjeras no siempre significa progreso y previsibilidad para poder generar divisas en estas tierras del sur.
La llegada del grupo canadiense Barrick Gold a la provincia de San Juan para explotación minera es el más reciente reflejo de la corrupción en beneficio de unos pocos y en detrimento, en este caso, del pueblo sanjuanino.
El gobernador José Luis Gioja aceptó un contrato por 25 años para que la firma del norte removiera tierras para la obtención de oro, plata y cobre en los yacimientos de Pascua Lama, haciendo uso de mano de obra extranjera barata o de otras provincias e incluso cerrando el paso autoritariamente a sectores de acceso público, y de ‘yapa’, contaminan el suelo.
¿Por qué se permitió esto? El desembarco de los operarios y las maquinarias vino acompañado de millones de dólares por el silencio del ejecutivo local, y un porcentaje mínimo de la explotación, que solo alcanzaría el 3%.
La provincia del noroeste no tiene la exclusividad de la irregular relación de compañías explotadoras de recursos con las gobernaciones.
Un extenso y lamentable mapa puede dibujarse con la cantidad de yacimientos que han sido (o son) explotados por firmas que solo desean enriquecerse a costa de la destrucción de todo el bello entorno que los rodea: Catamarca (La Alumbrera, Agua Rica, Salar del Hombre muerto), Chubut (Navidad, El Desquite), Río Negro (Calcatreu), Neuquén (Andacollo), Jujuy (Pirquitas y Minera Aguilar), Mendoza (San Jorge), Santa Cruz (Cerro vanguardia, Manantial Espejo, San José – Huevos verdes) y la Rioja (Famatina)
Sin embargo, no hace falta recorrer los diferentes puntos mencionados para constatar el pobre cuidado que el Argentino, tanto las autoridades como la sociedad no educada con respecto a la temática en cuestión, destruyen su medio ambiente: Basura en las calles y pilas de bolsas en las esquinas (más común en las ciudades grandes), ríos peligrosamente contaminados (Río de la Plata, Riachuelo, Río Reconquista, etc.) y destrucción de espacios verdes.
Es indispensable tener en cuenta las temáticas tratadas y mencionadas con anterioridad, para que el ciudadano que consuma los típicos medios de comunicación no crea que una apertura al diálogo y la presentación de una ‘acotada’ agenda de cuentas pendientes es lo único que tanto el oficialismo como la oposición tiene para charlar, largo y tendido.
Hay mucho más de lo que se ve.
La devastación de la actividad pesquera, el abandonado sistema ferroviario, la falta de autonomía e idoneidad de los profesionales para trabajar en sus respectivas áreas, aquellas en las cuales pueden impartir conocimiento y tomar decisiones acordes a sus puntos de vista desarrollados para las dificultades que surjan.
Tal y como se tratara de un ranking de canciones, las problemáticas parecen luchar con sus distintos niveles de gravedad para atraer la atención de los funcionarios, aunque en lugar de un simple voto para subir en la escala, lo que necesitan es decisiones desde aquellos que tienen la capacidad y el aparato gubernamental para pisar fuerte y hacerle frente a la desigualdad, la desprotección y el desinterés.
¿Se logrará a partir de ahora? Soñar no cuesta nada. Lo que sí costará a futuro, es la tardanza.
lunes, 13 de julio de 2009
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